Lluvias y efectos de la minería artesanal provocan derrumbes en Bonanza

El Comupred de Bonanza inspecciona la zona del cerro Ventolín donde se reportaron los deslizamientos y anuncia obras para evitar daños mayores

Aunque solo han transcurrido dos meses de la temporada lluviosa 2022, el exceso de precipitaciones junto con las consecuencias de los trabajos de minería artesanal, están provocando deslaves en algunas zonas del municipio de Bonanza, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN). Funcionarios de la Alcaldía de ese municipio confirmaron que algunas viviendas están en riesgo por los derrumbes de suelo.

Además, confirmó que miembros de la Comisión Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Comupred), visitaron a las familias el 19 de julio, la comunidad El Vesubio, ubicada a 20 kilómetros al sureste del casco urbano del municipio de Bonanza en el Triángulo Minero. Dicha comunidad es cercana al cerro Ventolín, donde se han registrado los hundimientos de suelo.

Algunas familias de la comunidad de Vesubio se encuentran en riesgo luego de que las lluvias dejaran terreno suave a su paso provocando deslave.

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Comupred realizará trabajos en la zona

A través de sus redes sociales la Alcaldía de Bonanza informó que el alcalde Alexander Alvarado Lam, junto con funcionarios de la Policía, el Ejército y los bomberos inspeccionaron la zona del cerro Ventolín. En dicho cerro, las excavaciones realizadas por mineros artesanales en busca de oro, junto con las corrientes provocadas por las lluvias provocaron los deslizamientos.

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Según medios de comunicación de la zona, el Comupred le recomendó a los habitantes alejarse de las laderas. Además, anunció que este miércoles 20 de julio realizaría obras de relleno y otras medidas correctivas en la zona del derrumbe, con lo que pretende evitar afectaciones a las viviendas cercanas. Seguirán inspeccionado la zona para evitar mayores daños.

En los últimos años la actividad de los güiriseros o mineros informales se ha incrementado en diversas zonas del país, donde se extrae la broza para venderla a intermediarios o acopiadores que a su vez la procesan. La mayoría de estos güiriseros trabajan sin ninguna supervisión de las autoridades vinculadas al sector, lo que genera no solo condiciones de riesgo ambiental sino de la vida de los mismos mineros artesanales.

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