La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida abreviadamente como Unesco, considera que la libertad de prensa y la libertad de expresión son las libertades que permiten el entendimiento mutuo para construir una paz sostenible. Hoy, Día de la Libertad de Expresión, los periodistas y futuros periodistas se enfrentan a una crisis sociopolítica que a partir de 2018 ha causado el exilio, encarcelamiento y el desencanto por esta profesión.
Docentes de Comunicación de universidades privadas en León manifestaron que hay un desencanto por estudiar periodismo. Tanto que en 2018 se reportó un nuevo ingreso de poco más de 80 estudiantes y en nuevo ingreso de 2021 tenían solo tres alumnos.
Señalan que muchos estudiantes se han desilusionado al ver la represión policial. “Van a paseo o gira, les decimos que hagan imágenes de recursos. Pero ellos experimentan en carne propia cuando llega la Policía o un determinado personaje a decirles ‘qué estás haciendo’ o ‘para qué es’. ‘Enseñame la foto, dame carnet’”, relatan.
El comunicador y docente de años en diferentes universidades, Alfonso Malespín, comentó que esta reducción de alumnos se debe en gran medida a la falta de espacios laborales y los riesgos.
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«La falta de espacios laborales, más los riesgos que sufre un comunicador social y más un periodista en Nicaragua hicieron que la cantidad de estudiantes comenzara a declinar. Una parte se fue del país, otra parte simplemente se cambió de universidad y escogió otra carrera. Otros decidieron irse de la universidad por falta de recursos, recordemos que las familias fueron afectadas por la quiebra de ese modelo económico», expresó Malespín.
Agregó que con lo vivido en Nicaragua a partir de 2018 la oferta económica, la oferta laboral y los peligros en el ambiente hacen que la cantidad de estudiantes disminuya en tiempos recientes, porque no colabora en nada el tóxico ambiente que se vive en Nicaragua.
Sin embargo, hay algunos estudiantes que lejos del «desencanto», se sintieron más motivados de quedarse en esta carrera después del «estallido social» de 2018, por el protagonismo de esta carrera y de la Universidad Centroamericana (UCA) en las protestas.
“La verdad es que me cambié de carrera, me gustaba el diseño gráfico, pero sentía que la comunicación es más para mí. Yo estaba en la UCA cuando pasó lo de 2018, pensaba cambiar de universidad, pero es que siento que la resistencia que tuvimos desde la UCA hizo que tuviéramos un vínculo con la universidad. Además en esta universidad es donde se conserva la verdadera comunicación y periodismo, es un peso estudiar en la UCA y más cuando decís que sos de la Facultad de Humanidades y de la carrera de Comunicación, pero vale la pena”, afirmó un estudiante de tercer año de Comunicación de la UCA.
Una alumna que ingresó a la UCA en 2020 señaló que pese a las protestas de 2018 esta universidad era «su sueño» y no estaba dispuesta a renunciar a eso. «Yo soy generación 2020, entré dos años después del 2018 y pues la UCA siempre había sido el lugar donde quería estudiar y no pensaba renunciar a ello. A mí me gusta lo que es lo audiovisual y creo que la UCA es una de las mejores universidades donde enseñan producción. Entiendo el inconveniente político, lo extraño que se siente ver a los policías fuera de la universidad o en los días que marcaron la lucha ves el asedio, pero solo es una muestra de que le temen a la universidad y lo que puede hacer la educación”, afirmó convencida.
El desencanto de 2018 y el miedo de volver
Guillermo Medrano, quien ha liderado informes sobre ataques a la libertad de prensa y expresión, comentó que a partir de 2018 la práctica del periodismo se ha convertido en una profesión de «alto riesgo». «Los padres de familia han incidido e inciden sobre sus hijos en que no estudien la carrera de periodismo. Un segundo elemento es que en la actualidad el régimen de los Ortega Murillo ha puesto el ejercicio periodístico como sinónimo de agresiones, de discurso estigmatizante, de exilio y hasta la muerte, y es también sinónimo de cárcel, censura y eso ha incidido grandemente en que muchos estudiantes hayan dejado de estudiar la carrera de Comunicación, es un efecto social. Principalmente en los últimos cuatro años», explicó.
Destacó que ha habido dos olas de periodistas exiliados, en 2018 y cuando inició «la cacería» o judicialización de la parte periodística, que inició con la Fundación Violeta Barrios de Chamorro.
Una alumna que ingresó en 2018 a la UCA comentó que sus estudios se vieron afectados por el estallido social. “Yo entré en 2018, no pude terminar de estudiar ni el primer cuatrimestre tranquila. Recuerdo que decían que la gente de Humanidades habíamos empezado con las protestas dentro de la universidad, y aún lo dicen. Volver a la universidad y ser estudiante de la carrera de Comunicación, donde recibes periodismo y te enseñan a fiscalizar el poder, da miedo cuando cruzás las puertas de la universidad a la calle. Mis padres al inicio no querían que volviera a la universidad, muchos compañeros dejaron la carrera por ese miedo. Pero los que seguimos sabemos la importancia de seguir con el periodismo”, relató.
Transformar la carrera y el profesional de la comunicación
Al estar en pleno siglo XXI, con la sociedad de la información y el conocimiento, la comunicación debe transformarse. En ese sentido Malespín remarcó que el comunicador debe ser un experto en información y en conocimiento. Esto implica manejar herramientas vitales como al menos dos idiomas: el materno y al menos uno extranjero; dominar herramientas de la tecnología de la comunicación y la información, y el conocimiento de culturas foráneas.
«Se debe de pensar, pero también se debe de poder hacer. Un comunicador debe ser versátil y poder hacer todas las etapas de un producto, llámese anuncio, propaganda, mercadeo, periodismo, etc. Tiene que dominar cada una de las etapas. Aquel momento histórico en que había un periodista, un camarógrafo, un editor, un musicalizador ya se terminó. Un comunicador tiene que dominar todas las etapas de la producción de una investigación o de un producto de comunicación», detalló el comunicador.
Remarcó que un buen comunicador debe ser capaz de investigar, de poder procesar información, de hacer bases de datos, análisis y soluciones a problemas que se planteen en cualquier área en la que le toque trabajar.
Y en cuanto a las habilidades blandas consideró fundamental la creatividad. «Un comunicador que no es creativo no llega lejos. Debe estar pensando fuera de los márgenes establecidos tradicionales. Debe tener un pensamiento innovador. Sin eso difícilmente va a ser exitoso en esta vida profesional», dijo.
Nuevos tiempos, nuevos medios
Medrano por su parte destacó que en los últimos años los periodistas y medios de comunicación se han adaptado a las nuevas circunstancias. «Hemos observado un alto crecimiento de las alternativas digitales, los medios han mutado a nuevas plataformas de comunicaciones. En los últimos años ha pasado de todo: cierre de medios (más de 20 medios de comunicación que se han visto obligados a cerrar), se han cerrado espacios noticiosos, programas de opinión, pero también hemos visto el nacimiento o crecimiento de al menos 32 nuevas plataformas de comunicaciones que han nacido, se han levantado y van avanzando», expresó.
Destacó el compromiso de los medios y periodistas independientes que han venido venciendo el cerco de la censura, como los que han sido confiscados: 100% Noticias, Confidencial y LA PRENSA, que no han dejado de informar ni un día, a pesar de la confiscación de sus edificios y salas de redacción.
En cuanto a la transformación que deben de sufrir los medios consideró que es lo que se ha visto en la práctica y deben adaptarse a las nuevas exigencias de las audiencias. «Las audiencias están en lo digital y esperan mejor información y estar informados. Son parte de los cambios. Deben seguir fomentando y fortaleciendo el trabajo colaborativo, el trabajo en redes. El establecimiento de alianzas entre periodistas y medios. Eso es una cosa que deben hacer los medios de comunicación. Otro elemento es ampliar el periodismo ciudadano», dijo.
Remarcó que con la cantidad de periodistas exiliados otra de las cosas a fortalecer es ser periodistas binacionales, porque ya muchos realizan periodismo desde el exilio. Indicó que los principales países a los que han migrado los periodistas son Costa Rica, Estados Unidos y España.
De una carrera novedosa a otra poco demandada
Malespín relató que la carrera de Comunicación ha tenido varias etapas, según los contextos históricos del país.
De los años 60 a los 70. En estos años se dio un ascenso, cuando la Embajada de Estados Unidos hizo un convenio con la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y se estableció la carrera de Periodismo. «En aquel momento una gran cantidad importante de periodistas empíricos que existían en el país ingresaron a la universidad para obtener un título, la carrera era sobre todo nocturna, pero también ingresaron periodistas que engrosaron las filas de la profesión en los años 70 y 80», comentó el docente.
Los 80. En el contexto de la Revolución Sandinista, en 1984 el Consejo Nacional de la Educación Superior decidió fusionar la carrera de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana (UCA) y la carrera de Periodismo y la estableció en el recinto Ricardo Morales Avilés. «Se la quitó a la UNAN y se la pasó a la UCA», recordó.
De los 80 a 1991. La cantidad de estudiantes, sobre todo mujeres, comenzó a aumentar en el contexto de la guerra civil de los años 80. «Esta etapa se caracteriza por una población femenina superior a la de hombres por cuanto toda persona (varones) que cumpliera 18 años era reclutada para el Servicio Militar y los que no eran reclutados era porque eran hijos de papá que tenían influencia, tenían impedimentos físicos serios o se habían ido del país».
1991, la facultad más nueva. El padre César Jerez, de la UCA, decidió que se necesitaba ir a una etapa superior y se crea la Facultad de Ciencias de la Comunicación en esta alma mater. «En aquel momento era la facultad más nueva en las universidades del país y la cantidad de estudiantes creció de manera explosiva». «Se pasó de grupos de estudiantes que habían sido 10, 20, 30, 40, 50 hasta 80 a más de 100 y dejó de ser una carrera de segunda opción. Quien no se matriculara en Comunicación Social como primera opción no ingresaba a la carrera, aunque lo cierto es que sí habían traslados de otras carreras a partir del segundo o tercer año», dijo.
A partir de entonces la cantidad de estudiantes de Comunicación y las carreras relacionadas al periodismo crecieron. «Ya Nicaragua no era noticia mundial, pero habían muchos espacios para comunicadores y periodistas en una creciente comunidad de medios de comunicación locales, nacionales y regionales, radiales, televisados y escritos», recordó.
Pero las cosas cambiaron en 2018 cuando ser periodista fue visto como algo «riesgoso» y se cerraron muchas instituciones y medios de comunicación.
La oferta para los comunicadores
Malespín señala que Ias universidades que ofrecían la carrera de Comunicación y similares sufrieron una reducción importante en la cantidad de estudiantes. «Algunas sufrieron pérdida de credibilidad, otras sufrieron el cierre total de la universidad, otras sufrieron el cierre de la carrera y en otras las carreras se fusionaron con otras universidades y las carreras desaparecieron», explicó.
Con el pasar de los años, desde la década de los 90 en que la carrera de Comunicación tomó auge, varias universidades la incluyeron en sus ofertas académicas. Actualmente algunas de las universidades que tienen este tipo de opción son:
- Universidad de Ciencias Comerciales: Comunicación Empresarial y Relaciones Públicas.
- Universidad Americana con la Licenciatura en Comunicación y Relaciones Públicas.
- Universidad de Managua: Licenciatura en Periodismo.
- Universidad del Valle: Ciencias de la Comunicación.
- Universidad Nacional Autónoma: Comunicación para el Desarrollo.
- Universidad Nicaragüense de Ciencia y Tecnología: Comunicación Social.
- Thomas More: Gerencia en Mercadeo y Publicidad.
- American College: Comunicación y Relaciones Públicas.