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Nicaragua no está lista para discutir ni para legalizar el uso de la Cannabis sativa —marihuana—, al menos por ahora, cuando el país está controlado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y no existe ningún tipo de debate y las decisiones se toman de forma unilateral, expuso el abogado penalista y exfiscal departamental del Ministerio Público, Boanerge Fornos.
La inquietud en que si el país está preparado para despenalizar la marihuana surgió luego que Juan Carlos Ortega Murillo, hijo de la pareja de dictadores, propuso «discutir» sobre la producción, comercialización, tenencia y consumo de esta hierba en el país.
«Nicaragua aún no está lista para legalizar ningún tipo de droga, la institucionalidad es muy frágil y puede fortalecer la actividad del narcotráfico y la obtención de la delincuencia organizada de recursos económicos abundantes, provenientes de esta actividad ilegal y que puede facilitar y promover el lavado de dinero», manifestó Fornos a LA PRENSA.
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El gran obstáculo de Nicaragua
De hecho, Costa Rica, que recientemente aprobó el uso de cannabis medicinal y terapéutico, se llevó tres años de discusión y diferencias entre el Congreso y el Ejecutivo.
El proyecto de legalización del cannabis medicinal y el cáñamo industrial fue aprobado por el Congreso de Costa Rica el 13 de enero de este año, pero el 27 de ese mismo mes el presidente Carlos Alvarado vetó parcialmente dicho proyecto, precisamente por las cláusulas de autocultivo y autoconsumo, que según él, podrían abrir la puerta al tráfico ilegal. Finalmente en marzo de este año, Alvarado firmó la ley que permite el aprovechamiento de esta planta.

Según el presidente costarricense, la aprobación de esta ley evidenció la confianza en la «capacidad de diálogo» de todos los actores involucrados y en la «voluntad política» para que estas soluciones se tomen de una manera expedita y se beneficie a las personas que necesitan medicamentos elaborados con estos productos, y a la vez impulsar y apoyar la producción agrícola.
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Sin embargo, este escenario es totalmente diferente en Nicaragua. Para Fornos, en estos momentos no es pertinente abordar este tema a nivel legislativo o económico, pese a que haya pruebas fehacientes de los beneficios médicos y terapéuticos que produce el cannabis, y que estos puedan ayudar a tratar las enfermedades de las personas.
¿Por qué no se puede abordar? «Porque en Nicaragua no existe ningún tipo de debate, ya que las decisiones se toman de forma vertical y los diputados no tienen la más mínima independencia ni criterio propio para tomar una decisión de la importancia que requiere este tema. De igual forma, los economistas independientes pueden ser criminalizados si emiten una opinión que no sea del agrado del régimen», argumentó Fornos.
El analista político Eliseo Núñez también consideró y avizoró que si el régimen baraja o tiene la idea de legalizar el uso de marihuana, esta sería utilizada como «otro foco de corrupción».
«Estamos hablando de que el meterse al tema de consumo legal de droga implica que, con un Estado corrupto lo que vos vas a tener es el germen de una práctica absolutamente corrupta, donde las licencias para esto y todo lo demás van a ser dadas basado en las amistades, en intereses políticos y otro tipo de cosas. Con eso yo miraría que lo único que estamos concentrando es otro foco de corrupción», expuso recientemente Núñez a este medio.
Más pérdidas que ganancia
De acuerdo con un sondeo de reportes periodísticos que realizó este medio, en la región latinoamericana unos 14 países —entre ellos Costa Rica y Panamá— han aprobado el uso de la marihuana, siendo la mayoría con fines medicinales y terapéuticos.
Solo Canadá, Uruguay, México y un grupo de estados de Estados Unidos también la aprobaron con fines recreativos.
Si bien muchos de los países que despenalizaron el uso de la marihuana también apuntan al cultivo y producción para competir en el mercado y atraer inversiones millonarias a su nación, a Nicaragua le podría resultar más grande la pérdida que la ganancia, debido a la realidad de corrupción, el deterioro social y económico que sufre el país.
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«Nicaragua no tiene nada que ganar y sí mucho que perder, ya que podríamos tener una gran cantidad de jóvenes dependientes de este tipo de sustancia que requieren comprar esta droga, y al no tener empleos podrían dedicarse a otras actividades ilegales para obtener recursos económicos, que afecta la seguridad de la ciudadanía», declaró Fornos.
Si bien muchos nicaragüenses pueden tomar como algo «ligero» los comentarios de Juan Carlos Ortega, lo cierto es que tampoco se puede descartar la posibilidad, tomando en cuenta el dominio que tiene la dictadura sobre los poderes del Estado.
El diputado sandinista Wilfredo Navarro negó este jueves al medio Nicaragua Investiga que la Asamblea Nacional tenga programado discutir la legalización de la marihuana, pero tampoco descartó la posibilidad de que en un futuro el tema sea puesto en agenda.
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