Desde los seis años acompañaba a su abuelo Mario Guido (q.e.p.d) a recoger hierro en un carretón por las calles de Managua. En la adolescencia trabajó de mesero en una reconocida carne asada de Managua, en un chatarrera por la mañana y por la tarde iba a escuela o entrenar beisbol. La vida de Milton Quintana, de 23 años, ha sido dura y por eso disfruta su momento como el líder en efectividad (1.54) del Pomares.
Nunca pasó hambre porque su mamá Lisbania Reyes y su papá Alexander Quintana se esforzaron para que no le faltara qué comer. Pero desde niño aprendió a trabajar duro y luchar por lo que quería. Su abuelo lo llevaba a buscar hierro en las construcciones abandonadas o en las que le permitía recoger escombros. “Le ayudaba pasando las herramientas o a veces me ponía cargar cosas que pudiera”, señala el lanzador de los Dantos.
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Trabajó en una chatarrera donde ayudaba a cargar los vehículos para llevar a vender los hierro a La Subasta o desbarataba, en busca del cobre, los refrigerados que llevaban. “Estaba ahí hasta las 11:30 a.m., y por la tarde iba a clases o me iba a entrenar. Generalmente asistía tres veces a la semana a la escuela”, recuerda Quintana como fue vida entre los 11 y 14 años.
Pasó dos meses en una famosa carne asada del barrio Santa Ana, de Managua, hasta que un día su mamá le dijo que dejara de trabajar para dedicarse a estudiar por la mañana y entrenar por la tarde. Un año después, tenía 17, Marvin Throneberry lo miró jugando en una liga mayor A y lo llevó a su academia. Después pasó a la Juvenil del Bóer y regresó a mayor A donde Elmer Reyes lo miró destacarse en una final y se lo llevó a los Dantos.
En la Maquinaria Roja quedó campeón en la Sub-23 de 2019, pasó al equipo de reserva en 2020 y en el 2021 debutó contra Masaya. Lanzó cinco inning en el Pomares llamando la atención de Lenín Picota, su mánager en los Dantos, que le tuvo mucha confianza y dio la oportunidad de debutar en la Liga Profesional, donde tiró 2.1 entradas, de una carrera, tres bases por bolas y dos ponches dejando su efectividad en 3.86.
“Diría que eso (la Liga Profesional) me ayudó mucho para mi actual rendimiento. Enfrenté bateadores desconocidos para mí y me dije: ‘si puedo picharle a ellos, porque no a los demás del Pomares’. Eso me dio confianza y empecé a trabajar en el gimnasio con tiempo para llegar bien. No me puse ninguna meta específica, solo dar lo mejor de mí”, señala Quintana, el inesperado líder en efectividad del Pomares.