Por segunda salida consecutiva, Jonathan Loáisiga caminó sobre un alambre sin caer. El veloz relevista de los Yanquis de Nueva York volvió a ser exigido por las circunstancias y nuevamente salió a flote, mientras lograba su primer hold (mantener la ventaja) de la temporada, en la victoria de los Yanquis 4-0 sobre los Azulejos de Toronto este martes en el Yankee Stadium.
Loáisiga lanzó la octavo entrada, como corresponde a un preparador, y colgó ese episodio sin carreras, aunque admitió dos imparables y también propinó un ponche, en una faena de 11 disparos, de los cuales diez fueron strikes. El momento cumbre lo vivió luego de dos outs, cuando tras ceder los dos cohetazos, dominó a Vladimir Guerrero Jr. y conjuró el peligro.
Jonathan se deshizo de Santiago Espinal en elevado al bosque central y logró un segundo out a través de un ponche a Zack Collins, sin embargo, George Springer le conectó hit al jardín derecho y Bo Bichette le dio otro al centerfield. Eso activó las alarmas en el Bronx debido a la presencia en la caja de bateo del mejor artillero de los Azulejos, el dominicano Guerrero.
No obstante, el «Pistolero de Las Sierritas» de Santo Domingo, solo empleó un disparo, un sinker a 98 millas contra Guerrero Jr., quien sacó roletazo inofensivo al shortstop que sirvió para forzar en segunda base al corredor Bichette y resolver el episodio. De ese modo, el nica mantuvo la pizarra sin moverse y se llevó su primer hold, pues el marcador iba 3-0 en el instante.
Como siempre, Loáisiga fue agresivo atacando a los bateadores, pero esta vez tuvo la puntería ajustada, al extremo de lanzar diez strikes en 11 disparos. Y pese a los dos hits, por tercera vez no admite carreras y presenta 0.00 en 3.1 entradas lanzadas hasta el momento, con los dos hits tolerados y dos boletos, con .182 de average en contra y 1.20 de whip, que debe ser mejorado.
Para ganar el encuentro, los Yanquis se apoyaron en una gran labor del zurdo Néstor Cortés, quien lanzó 4.1 innings en blanco con cinco ponche. Lo relevó el ganador Clay Holmes (1-0) y luego siguió Miguel Castro, el colombiano, quien entregó la pelota a Loáisiga y éste se la pasó a Aroldis Chapman, quien no se adjudica juego salvado porque el marcador se amplió a 4-0 al final.