A más de cuarenta días de invasión, de una guerra sin razón impuesta a la soberana Ucrania por la prepotencia y codicia del imperialista agresor ruso, no se observan visos de solución a tan desproporcionada embestida.
Muerte, tormento y destrucción, masacres como la de Bucha, son el resultante de esos actos de inmoral e inhumano genocidio, pese a toda suerte de sanciones impuestas a los agresores por la comunidad internacional.
Sin embargo, todavía queda tiempo de salvar a Ucrania y evitar que caiga en las garras de los criminales, de los modernos piratas, siempre que se dé un apoyo más decidido de los países libres, incluida la declaratoria de una zona de exclusión aérea en su territorio, que evite mayores bombardeos a sus ciudades y la subsecuente masacre a la población civil.
Confiemos que así será, pues Ucrania está ahora más cerca del mundo, y el mundo le ha mostrado su solidaridad y empatía; se ha identificado con su sufrimiento, pero también con su gallardía y resistencia, y con el heroísmo de sus líderes.
Por ello, esta injustificada, desproporcionada e inmoral agresión debe terminar en brevedad.
¡Estoy con Ucrania, con sus líderes y su pueblo!
El autor es ingeniero civil.