Hay Chocolatito González para rato

El púgil que se presentó el sábado en San Diego, California, no es un boxeador que trata de darle los toques finales a su carrera

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El Román “Chocolatito” González que se presentó el sábado en San Diego, California, no es un boxeador que trata de darle los toques finales a su carrera, sino más bien alguien que permanece en la élite del pugilismo mundial, mientras se desvanecen las sospechas respecto a un posible declive y a todos los estragos que suele provocar el natural paso del tiempo.

González se mostró físicamente resplandeciente y todo lo demás funcionó al máximo nivel. Se movió con la maestría habitual, disparó con la precisión de costumbre y se defendió con eficacia. Su boxeo vistoso y ajeno al desgaste hizo que el mexicano Julio César “Rey” Martínez luciera como un rival pequeñito, refugiado en las cuerdas y destinado al olvido.

Y, sin embargo, Martínez es un campeón del mundo (112 libras del CMB), que genera gran atracción donde se presenta porque es atrevido, valiente y pega. Lo que pasa es que el nica lo redujo a su mínima expresión y aunque pudo parecer una calamidad andante en algunos momentos de la pelea, el azteca aún tiene su título y la oportunidad de escribir su historia.

González ya tiene la suya, pero es evidente que, aunque hable de retiro, aún no está decidido a ponerle el punto final a su trayectoria. La clave para Román es encontrar la motivación para continuar trabajando en el acondicionamiento físico y en su concentración, fundamentos en los que se asientan sus demás recursos y que le permiten brillar como lo hizo el sábado.

Por su ritmo acelerado, por la intensidad que se extendió a lo largo de la pelea y ese aliento que dio la impresión de que podía caminar diez asaltos más, hay Chocolatito para rato. A sus 34 años, el nica que no ha sido golpeado y que ha llevado una vida bastante ordenada, se puede abrir hacia tremendas oportunidades en lo que resta de su magistral carrera.

Este Chocolatito, al que Marcos Caballero ha logrado afilar desde todo punto de vista, se muestra con tanto vigor que uno vislumbra en el horizonte una serie de combates atractivos, incluso más allá del mismo Juan Francisco “Gallo” Estrada, a quien debe resolver cuando finalmente peleen. Román no parece un tipo a punto de irse, sino alguien que permanece.

Cuando se pase revista a la carrera de González se apreciará posiblemente su gran aporte para visibilizar las categorías pequeñas, a menudo olvidadas en la industria del boxeo. Sus cuatro títulos, su permanencia en la cima como mejor boxeador libra por libra del mundo, pero sobre todo, su consistencia y permanencia al más alto nivel, lo harán perdurable.

Por ahora, seguro vendrá un descanso y luego un nuevo inicio en su adiestramiento para cazar las oportunidades que se aprecian en el horizonte. Lo que sí ha quedado claro, es que hay Chocolatito para rato.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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