Confiscaciones de medios de comunicación, asedio policial, agresión, persecución judicial, encarcelamientos, robos, obstaculización a la labor y exilio. Así conmemoran los comunicadores independientes este 1 de marzo el Día Nacional del Periodista en Nicaragua, profesión que ha estado en la mira del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Una fuente especialista en Periodismo, quien solicitó el anonimato para evitar represalias del régimen, consideró que Nicaragua conmemora esta fecha en un «ambiente adverso», pero también de resistencia, puesto que en el país impera un Estado opresor que ve en la prensa independiente «un enemigo político».
Si bien desde el 2018 el régimen recrudeció la represión y hostigamiento contra los hombres y mujeres de prensa, fue a partir de mayo de 2021 que los medios de comunicación y periodistas independientes sufrieron una de las peores embestidas, marcadas por allanamientos de medios, secuestros de periodistas y un nuevo éxodo de comunicadores.
«¿Realmente tenemos algo que conmemorar? Yo pienso que sí, hay que celebrar que la prensa independiente se ha mantenido al lado correcto de la historia, no se ha doblegado por muy dura que ha sido la represión, no ha permitido que la población caiga en un apagón informativo. Hay que celebrar la valentía con que la prensa ha asumido este rol histórico de contar la verdad», señaló la fuente anónima.
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Medios tomados y periodistas encarcelados
El último informe de Violaciones a la Libertad de Prensa realizado por este Diario recoge que en el 2021 el régimen ejecutó 469 transgresiones directas contra medios y periodistas independientes, entre las que destaca el allanamiento y ocupación policial de LA PRENSA, ocurrido el viernes 13 agosto; el allanamiento arbitrario por segunda vez de las oficinas del medio Confidencial; y la consumación de la confiscación de las instalaciones del canal 100% Noticias.
En ese mismo periodo la administración orteguista arreció la represión contra los comunicadores. Esto provocó que los periodistas Miguel Mendoza y Miguel Mora fueran apresados injustamente y condenados a delitos que no cometieron. En el caso de Mendoza fue secuestrado por dar su opinión a través de redes sociales, mientras que Mora por incursionar en la política; era precandidato presidencial del Partido de Renovación Democrática.
Mendoza fue condenado a nueve años de cárcel acusado por el delito de conspirar para cometer menoscabo contra la integridad nacional y Mora a 13 años de cárcel acusado por el delito de cometer menoscabo a la integridad nacional.
Asimismo, el gerente general de LA PRENSA, Juan Lorenzo Holmann, se mantiene tras las rejas desde el 14 de agosto, un día después de la toma del periódico; el régimen lo está inculpando por el supuesto delito de lavado de dinero, bienes y activos. El comentarista Jaime Arellano también fue declarado culpable por el régimen y la Fiscalía solicitó 13 años de cárcel, acusado por el delito de menoscabo a la integridad nacional .

«Los periodistas independientes tienen que tener claro que estamos frente a un régimen intolerable a la crítica y, que por lo tanto, por el hecho de ejercer periodismo puede ser blanco de cualquier tipo de agresiones, incluso cárcel, destierro y hasta la muerte, porque el régimen ya demostró estar decidido a conservar el poder no importando el costo», advirtió la fuente periodística.
Julio López, de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), señala que desde el 2018 hasta la fecha dicho organismo reporta un aproximado de 50 hombres y mujeres de prensa obligados al exilio. Asegura que la persecución judicial y encarcelamiento provocó un nuevo éxodo de periodistas.
«Una segunda ola se produjo a partir de junio de 2021 con la criminalización hacia la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCH). Esta segunda ola estuvo caracterizada porque se exiliaron principalmente directores de medios, periodistas que fueron perseguidos por la Fiscalía, y un 90 por ciento de los exiliados fueron hombres», indicó el representante de PCIN.
El mensaje de los medios
Los entrevistados consideraron que la toma ilegal de los medios de comunicación deja un mensaje claro de que los medios no los conforman las cuatro paredes sino los periodistas comprometidos en su labor de informar y las audiencias que recibe la noticia. «Nos recuerdan que las dictaduras, por muy duras que sean, pasan y serán parte de la historia».
«El trabajo de estos medios, que aún confiscados siguen informando, nos reafirman que la dictadura tristemente solo se sostiene por cuatro débiles pilares: la represión estatal, la corrupción generalizada, el poder de las armas y la venta de ilusiones. En cambio, los medios independientes tienen otra base sostenida por la objetividad, la verdad, la cohesión y credibilidad», reflexionó la fuente anónima.
«Los medios confiscados transmiten la fuerza del periodismo que resiste y que no se doblega ante las embestidas del régimen de Daniel Ortega. Transmiten la determinación y el compromiso de los medios independientes con la democracia», complementó López.
Cada 1 de marzo Nicaragua conmemora el Día Nacional del Periodista, en saludo a la publicación de la primera noticia en el Diario de Nicaragua, fundado por Rigoberto Cabezas en 1884.