En una nueva escalada de maniobras erráticas que han desgastado aún más su credibilidad, la Comisión Nacional del Beisbol Superior que rige los hilos del campeonato de Primera División, conocido como el Pomares, dio marcha atrás sobre una resolución que había hecho pública la semana pasada, cuando no permitió la inscripción del jugador Javier Robles con los Indios del Bóer, aduciendo que por su cédula de identidad, documento oficial para la inscripción, no podía continuar con el conjunto capitalino, pero ahora admite la incorporación de dicho pelotero en una clara violación a la reglamentación vigente.
En un comunicado publicado el pasado jueves 17 de febrero y firmado por el doctor Carlos Reyes, comisionado del beisbol, se señala que “amparados en el artículo 51 del Sistema de Competencia este jugador (Robles) no puede ser inscrito por el Bóer”. Explica además la comunicación, que “se respetará la voluntariedad del jugador de participar con Masaya o Rivas”, en este torneo. Todo hace indicar que el artículo que debieron citar es el 61, que habla sobre la composición de la nómina de los equipos y en el numeral 1 dice que “todos los jugadores deberán ser originarios o residentes de su Departamento. En caso de ser residentes, deberán tener al menos cuatro años de ser residentes el Departamento (cédula).
Este detalle es precisamente lo que estaba dejando fuera a Robles del Bóer. El destacado jardinero nació en Masaya y de acuerdo a su cédula actual, reside en San Jorge, Rivas, por lo tanto, o jugaba en el San Fernando o se incorporaba al Frente Sur, pero no en el Bóer, pero como dentro de sus contradicciones habituales, la Comisión del Beisbol cambia las reglas del juego cada año, eliminó también la categoría de jugadores foráneos, lo que le permitía a peloteros que no alcanzaban en sus lugares de origen o de residencia, moverse a otros equipos donde eran útiles, tal es el caso de Jonathan Loáisiga con el Boaco.
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Así las cosas, Robles tenía que salir de los Indios porque ni como foráneo podía continuar, pero resulta que la directiva del Bóer encontró una rendija en el sistema de competencia del 2021, elaborado por la misma Comisión del Beisbol, en cuyo capítulo VI, numeral seis, sobre las inscripciones de peloteros dice textualmente: “la inscripción de cada uno de los integrantes del equipo se hará en una Esquela de Inscripción Individual, la cual tendrá vigencia de cuatro años a partir de los inscritos en el año 2020 y que finalizaron en el roster de sus respectivos equipos”. Significa que Robles seguirá en el Bóer hasta el 2023, pero en otro bandazo, la Comisión adelanta que el jugador debe irse a Masaya o Rivas el otro año.
También el Bóer se apoyó en el artículo 58, numeral 6, del sistema de competencia del 2021, que dice: “Todos los jugadores que finalizaron en el roster de sus respectivos equipos en el Pomares 2020 y U23-GPO 2020, siguen perteneciendo a sus respectivos equipos por tres temporadas más (2021, 2022 y 2023) a menos que posteriormente hayan recibido su baja o ya cumplieron sus cuatro (4) años”. Y como Robles nunca recibió su baja del Bóer, les pertenece de acuerdo a este reglamento.
“Aquí quien quedó mal parada es la Comisión. Cuando se inscribió a Robles se hizo como jugador local, porque él ha residido toda su vida en Esquipulas, Managua. Es cierto que él ahora cambió su residencia, pero si se trata de respetar las reglas que ellos mismo hacen, la discusión se termina cuando mostrás lo que ellos (la comisión) establecieron como tiempo de vigencia de las esquelas que es de cuatro años”, mencionó un directivo del Bóer, quien pidió no ser citado. “Ahora, lo de los foráneos es otra cosa, porque ahí mismo en el capítulo VI de las inscripciones, inciso d, numeral 1, establece que son por una temporada y que después regresan a sus equipos originales. No hay que mezclar las cosas”, afirmó.
De tal manera que Javier Robles regresa a los Indios, el único equipo en el cual ha jugado toda su carrera en el beisbol de Nicaragua, pero no deja de ser injusto que, por ejemplo, Jonathan Loáisiga, quien había fijado su residencia en Boaco, no pueda seguir en ese equipo y muchos otros peloteros que se habían movido buscando mejoría y que ahora, por otro bandazo de la comisión, tienen que regresar a sus lugares de origen donde muchos de ellos no han sido valorados.