Amor romántico, ¿qué es esto que nos impide relaciones saludables?

LA PRENSA/ Getty Images

Cuando yo estaba pequeña, quizás en preescolar o entrando a la primaria, recuerdo que me decían «quien bien te quiere te hará llorar», «los que más se pelean son los que más se desean» y que «del amor al odio hay un paso». Y por muchísimos años este era mi chip, al menos en mis relaciones de secundaria y entrando a la universidad.

¿Se han fijado cómo es el amor que presentan en las novelas y películas? Casi siempre es un amor sufrido por el cual tenemos que luchar, porque así debe de funcionar el amor —según la lógica del amor romántico—. Esta idea de que para conseguir el verdadero amor hay que sufrir mucho, hay que aguantar mucho y además hay que pasarla mal, es una de las creencias románticas que nos impiden tener relaciones más saludables.

Recuerdo que a los niños se les decía que “entre más hacés sufrir a una mujer, más se enamorará de vos” y esto alimenta el maltrato emocional de los niños a las niñas, y se les enseña de esta manera a cómo relacionarse en sus vínculos románticos. Los niños van creciendo y aprendiendo a ser hombres con conductas violentas y nosotras las mujeres con conductas de sumisión, porque claro “una buena mujer es la que cede, la que da, la que cuida al otro”.

Además, el mensaje anterior nos transmite principalmente a las mujeres, que en una relación hay que aguantar, hay que pasarla muy mal para sentir que es algo real, nos invita a sacrificarnos y a renunciar a todo, porque “una buena mujer hace todo por su marido y su familia, de caso contrario, no servís como mujer”.

El amor romántico que hemos venido aprendido como sociedad, como cultura; con mandatos, mandamientos, sacrificios y muchas ideas de que el amor es para siempre, nos trae, principalmente a las mujeres, un deterioro en nuestra salud mental, emocional y física.

Y es que el amor se puede convertir en una droga; porque nos atonta, nos emociona, tenemos subidones y bajones, es legal y creemos que podemos tomar todo el amor que queramos, aunque sea nocivo para nuestro desarrollo personal.

Relaciones droga

De hecho, quiero contarles que sí existen las relaciones droga, son esas relaciones que constantemente están cortando y regresando, tirando y encogiendo, son relaciones elásticas que no terminan y le provocan al cerebro esta sensación de que estamos consumiendo una droga, gracias al refuerzo intermitente de estamos, nos peleamos, nos contentamos y juramos amor, estamos en luna de miel y luego volvemos al mismo ciclo, el cerebro siente eso como adrenalina, dopamina y oxitocina.

Bajo las ideas del amor romántico, las mujeres estamos esperando al príncipe azul que nos escoja, soñando con nuestra media naranja, sufriendo mientras esto no pase, porque tenemos la idea de que las personas solteras están fracasadas, sufriendo o hay algo malo en ellas. Me da la impresión que sentimos como si estamos en el cielo cuando estamos en una relación y nos sentimos enamoradas.

Lo que a mí me parece peligroso del amor romántico, es que hay millones de mujeres que están rendidas a la ilusión de estar locamente enamoradas, que los hombres vienen a complementarnos y que debemos abandonar toda nuestra esencia para estar dentro de una relación, a veces ni siquiera lo ponemos en palabra, simplemente actuamos de acuerdo a como hemos venido construyendo nuestra idea del amor.

He aprendido a través del feminismo y de la psicoterapia, que puedo vivir mis relaciones de pareja desde otros lugares. He aprendido a quererme, cuidarme, a ponerme importancia, a trabajar en mi relación conmigo misma, a escoger mejor a mis compañeros de vida —porque sí, nosotras también podemos escoger, no solamente ellos—.

Cuando las mujeres nos alejamos del amor romántico y nos acercamos más al amor consciente, al amor que a nosotras nos haga sentir más cómodas, nos damos cuenta que tenemos los mismos derechos sexuales que los hombres, que podemos dejar las relaciones, que tenemos derecho sobre nuestra maternidad y nuestros cuerpos, que tenemos derecho a una educación sexual, que merecemos buenos tratos y amores nutritivos, y que, sobre todo, no tenemos por qué sufrir por estar con alguien.

El amor como espacio seguro

También he aprendido que se puede amar desde la libertad y no desde el control, que el amor no tiene por qué ser difícil, complicado, violento o con opresiones. El amor tiene que ser un espacio seguro, donde se pueda disfrutar, donde se puedan construir bases sólidas de comunicación, relaciones saludables con acuerdos y negociaciones. Que los amores están para disfrutarlos mientras sean sanos y dejarlos cuando ya no.

Pienso realmente que el amor tiene que ser algo bonito, algo que nos mueva y nos movilice a querer ser mejores personas, a tratarnos mejor, a cuidarnos mejor. Cuando estamos enamorados es cuando salen nuestras mejores versiones de quienes somos. Recordemos que una relación de pareja no es el centro de nuestro mundo, forma parte de nuestro mundo, pero no lo es todo. Y siempre voy a seguir mi lema de que es mejor estar sola que mal acompañada.

¡Les mando un fuerte abrazos a todos y todas! Recuerden que pueden escribirme en mis redes sociales: Facebook e Instagram como @telocuentamanda. Si les gusta escuchar podcast pueden buscarme en redes sociales y Spotify como @CadaLocaConSuTema. ¡Hasta la próxima!

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