¿Qué se puede esperar del Pomares?

Esta es la actividad deportiva más masiva y extendida por todo el país, pero va siempre marcada por la improvisación y las inconsistencias

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En unos pocos días estará en marcha una nueva edición de los campeonatos Germán Pomares y en términos objetivos, es difícil ser optimista sobre sus contribuciones al desarrollo del beisbol nacional, a pesar de todas las bondades que encierra y de lo extendido de sus operaciones.

El Pomares tiene la finalidad de entretener, lo cual es muy bueno para la salud mental en un país con serios problemas de concordia. Además, dinamiza las economías locales, da un sentido de pertenencia y de identidad a cada departamento y es una fuente de trabajo para muchos.

Sin embargo, continúa siendo un proyecto sin planificación y revestido de inconsistencias. La cantidad de equipos se expande sin reparar en el deterioro de la calidad. Este año se llega a 20 conjuntos y varios de ellos surgen sin haber trabajado con anticipación para establecer sus bases.

No tengo dudas que el desarrollo del beisbol nacional pasa necesariamente por la Costa Caribe nicaragüense, donde están los talentos con los mejores prototipos para el juego, pero se necesita trabajar en su desarrollo técnico y táctico y eso toma años. Debió hacerse eso primero.

Aquí hay entre seis y ocho equipos que no tienen calidad no solo para competir, sino para hacer buenas presentaciones, y eso que ya llevan participando en el torneo desde 2009. Eso es un tiempo prudente para observar cambios si se ha trabajado de la manera correcta.  

Tal vez si se estableciera un mecanismo de ascenso y descenso, como en el futbol, se obligaría a esos equipos a preocuparse, pero ellos saben que tienen un puesto fijo pese a su récord. Y que compiten en el nivel superior porque se estableció un plantel en cada departamento, aunque sin la calidad.

Un año hay refuerzos y al otro hay que esperar qué se decide o simplemente no hay. En mi caso me gustan los refuerzos porque permiten resolver fisuras en los equipos competitivos y mejora el nivel del espectáculo. Puede ser un método injusto, pero los equipos se hacen mejores.

Este año se ha dicho, al menos hasta ahora, que no habrá jugadores de otros departamentos en los equipos, es decir, “foráneos”. Pienso que es un error. Los foráneos son jugadores que no alcanzan en sus clubes originales y hacen mejores a las tropas que llegan a reforzar.

La llegada de un foráneo genera competencia y ese es un jugador que podría estancarse en un equipo donde se le ha visto como material superfluo. De otro modo, lo retendrían. Hay quienes dicen que detiene el desarrollo de una figura local, pero el que es bueno, juega.

Los Pomares tienen además un calendario prolongado, sobre todo porque el intervalo entre su conclusión y el inicio de la Liga Profesional es corto. Y aunque solo se juega los fines de semana, son cuatro juegos en dos días y los estelares tienen una gran carga de trabajo.

Esos estelares llegan luego agotados, tras los playoffs del Pomares, a la Liga Profesional y ahí vienen los problemas como lesiones o simples cansancios que afectan su capacidad de rendimiento y eso provoca también afectaciones de carácter emocional en esos atletas.

De tal modo que, vamos hacia otro Pomares que seguro será muy emotivo, entretenido y noticioso, pero irá marcado siempre por la improvisación y sus inconsistencias, debido a la carencia de un plan que nos permita visualizar hacia dónde se pretende ir con el beisbol.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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