La Comisión del Beisbol en Nicaragua se ha encargado de patinar una y otra vez. Recientemente hizo su mayor ridículo al eliminar a los peloteros foráneos de los equipos más débiles, obligándolos a retornar a sus departamentos y haciendo efectivo un campeonato de beisbol regionalizado, es decir, cada pelotero deberá jugar en la ciudad donde nació o la dirección que tenga su cédula de identidad desde hace cuatro años. Esas decisiones las toman “para el desarrollo del beisbol en Nicaragua”. Cuando escucho declaraciones como esa me causan dolor de estómago. Ahora resulta que desarrollar el beisbol es tan fácil como tomar una decisión de esa manera que no tiene ni fondo ni forma, ¡qué idiotas son los dirigentes de otros países que creen que el beisbol se desarrolla con inversión de entrenadores calificados, creación de infraestructuras y una logística que cumpla con los estándares mínimos!
Equipos como Nueva Segovia, Madriz, Río San Juan y Boaco podían tener hasta tres peloteros foráneos en su roster y el resto de equipos solamente podían sumar uno. El pelotero foráneo, en otras palabras, era el jugador que no alcanzaba en su departamento y encontraba trabajo en la cola del mundo o era ese jugador que había cumplido el tiempo de estancia de cuatro años en su departamento y podía ser libre de firmar con cualquier otro, buscando una mejor perspectiva económica. La decisión no solo eliminó la poca competitividad que quedaba en el campeonato, sino que “secuestró” a peloteros que negociaban un mejor salario en otros departamentos.
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Los Dantos y el Bóer son los dos equipos que saltan todos los años como favoritos para ganar el Pomares y ahora serán aún más fuertes por las incorporaciones y las debilidades de sus rivales. La Costa Caribe fue desmembrada al partirla en tres equipos; Boaco perdió a su núcleo de bateo como Jonathan Loáisiga y Jimmy González; Nueva Segovia pierde a Fulvio Delgado y Luis Alen; San Fernando a Darrel Campbell, Matagalpa a Samuel Estrada, Carazo a Shendell Benard y ahora a Juan Carlos Urbina que había negociado una nueva aventura en ese departamento. Entretanto el Bóer y los Dantos se frotan las manos porque como si fuera una “purísima” se reparten a los jugadores que vuelven a la capital.
Y es que el Pomares se ha convertido en un instrumento político, a tal punto que lo que menos importa es el desarrollo. Se entendería si fueran honestos y dijeran las cosas como son, pero se ocultan en la mentira. Ahora hacen su mayor ridículo convirtiéndolo en una Liga Mayor A reforzada. No me molestaría que presentaran un verdadero proyecto de desarrollo bien estructurado, con equipos en todos los niveles por departamento, con logística y entrenadores en pro del beisbol y obliguen a la regionalización. Eso sería un proyecto a largo plazo con fondo y forma, que la drástica decisión de la regionalización tendría sentido, pero hasta este momento lo único que provocará es ver más débil al débil por los siglos de los siglos.
¡Qué emoción! no encuentro las horas de ver un Bóer vs. Río San Juan o un Dantos vs. Madriz.