Ismael Munguía viajó para terminar de recuperarse de una lesión sufrida con los Tigres. LA PRENSA/ARCHIVO

Ismael Munguía viajó a EEUU para rehabilitarse y volver a brillar en el 2022

Munguía estará en un campamento de los Gigantes por dos semanas para terminar de sanar su lesión y después comenzar a afilarse para este año

El explosivo patrullero chinandegano Ismael Munguía, el prospecto nicaragüense de mayor crecimiento en el beisbol de las Ligas Menores en el 2021, partió este sábado hacia Estados Unidos con la misión de continuar con su proceso de desarrollo para hacer realidad su sueño de convertirse en un jugador de Grandes Ligas.

«El objetivo inicial de mi viaje es rehabilitarme luego de la lesión que sufrí en la mano y después entrenarme para estar listo para la temporada venidera», explicó el chinandegano a LA PRENSA. «Esto podría tomarle unas dos semanas», dijo por su parte Sandy Moreno, el scout de los Gigantes que firmó a Munguía en el 2015.

Munguía causó admiración el año pasado al darle un impulso sorprendente a su carrera iniciada en el 2016 en las sucursales de los Gigantes de San Francisco. Terminó como líder de los bateadores de la Liga Oeste, Clase A Alta, con .336 (333-112) con nueve jonrones, 15 bases robadas, 57 anotadas y 53 impulsadas en 81 juegos.

Y por si eso fuera poco, Munguía se puso más violento en la postemporada, al extremo de concluir la final del circuito con un promedio de .632 (19-12), con dos cuadrangulares, cinco anotadas y cinco remolques, para convertirse en la figura principal en la coronación de las Esmeraldas de Eugene sobre los Indios de Spokane.

Eso no debería asombrarnos si consideramos que Ismael había conseguido actuaciones llamativas en 2017, cuando terminó con .331 en la Liga de Novatos de Arizona, o en 2019, cuando concluyó con .286 en Clase A. No obstante, su desempeño nunca había sido tan equilibrado como el que logró el año pasado, en el que juntó todo.

Además de confirmar su habilidad para impactar la bola, al extremo de ser líder de bateo (.336), Ismael disparó nueve jonrones en 388 turnos, un avance extraordinario si se considera que antes de este año, tenía tres cuadrangulares en 1,149 oportunidades. Y se robó 15 bases en 20 intentos. Tenía 33 estafas en 52 intentos en cuatro años.

«Munguía fue una de las razones por las que fuimos campeones. Su bateo y su juego dinámico nos impulsó en todo momento. Es un jugador eléctrico que trabaja duro, sabe manipular el bate y tiene algo de poder», reconoció Dennis Pelfey, su mánager en las Esmeraldas de Eugene. «Me gustaría poder entrenarlo siempre», aseguró.

Ismael prefiere ser ascendido este año. Y las probabilidades son que arranque en Doble A y que sea invitado al Spring Training del equipo de Grandes Ligas. El trabajo duro, rinde frutos. Ahí está el ejemplo de Munguía para todos, pero especialmente para los jugadores que luchan por abrirse un espacio a pesar de tantas adversidades.

A sus 23 años, Munguía sabe que no tiene tiempo que perder y como siempre, espera echar los restos para alcanzar la tierra prometida. «Tuvo un gran año y va creciendo cada día», indicó Sandy sobre Munguía, quien viajó a Estados Unidos junto al también prospecto de los Gigantes, Elián Rayo.

Munguía sufrió una lesión en una de sus manos mientras jugaba para los Tigres de Chinandega en la Liga de Beisbol Profesional en Nicaragua. Ismael tenía una línea ofensiva de .375/.630/.688 con 1,318 de OPS, un jonrón y cinco empujadas en cinco juegos al momento de su salida.

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