Cuando Aníbal Vega asumió el timón del Tren del Norte lo único seguro era el fracaso. De hecho, dos timoneles antes que él habían fallado en sus pretensiones de enderezar la ruta del conjunto esteliano, que tras un debut formidable en la campaña anterior, se había descarrilado en los playoffs, pero ahora, ni siquiera conseguía arrancar.
Así que Vega llega en medio de un descalabro de proporciones dramáticas. Ender Chávez, el mánager que inició esta temporada con el equipo, fue despedido el 25 de noviembre tras acumular récord de 3-10. Llegó Ramiro Toruño y la historia fue similar, con un balance de 3-8 y el 10 de diciembre fue informado que estaba despedido.
De modo que Vega asume las riendas del plantel norteño con marca de 6-18, a cuatro juegos de los Indios del Bóer, los dueños del cuarto lugar, último espacio a través del cual se podía clasificar la fase todos contra todos. Y ante el asombro de la mayoría, Aníbal logra marca de 9-7 y con la complicidad del desplome del Bóer, clasificó.
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Aun con su exitosa carrera como pelotero, su experiencia en el beisbol universitario en Estados Unidos y su trabajo como coach en la Selección Nacional de beisbol, Vega no parecía el indicado para levantar al Tren. De hecho había fallado como mentor con los Cafeteros de Carazo y los Tiburones de Granada en los torneos Pomares.
Y a pesar de recomendaciones de algunos amigos que le dijeron que no se arriesgara con un «cohete quemado», él decidió asumir el reto y ahora se alista para dar la batalla con un equipo de potente ofensiva, que tras agregar a un par de lanzadores a su golpeado cuerpo monticular, esperar disponer de mejores oportunidades para ganar.
¿Qué permitió un cambio a tu llegada al Tren?
La clave fue lograr que los muchachos trabajaran en conjunto y en armonía. Tratamos de cerrar la brecha entre los técnicos y los peloteros, entre los peloteros y la directiva. Y pusimos especial atención en resolver los problemas más importantes para que los jugadores supieran que tenían mi respaldo.
¿Has imaginado que pudo haber pasado si has comenzado con el equipo?
Pienso que tenía que ser de esta manera. Los equipos han tenido sus reservas conmigo por mi carácter, piensan que tal vez no me pueden controlar, pero la verdad, no he tenido la oportunidad de dirigir un equipo de élite. Estas circunstancias, pienso yo, era la única manera de enseñar mi talento y aproveché la oportunidad.
¿Qué viene ahora?
Tengo que seguir haciendo el trabajo para poder tener un inicio con el equipo en el próximo torneo. Pienso que muy pocos habrían corrido el riesgo por la posición en la que estaba el Tren, pero yo decidí creer en que aún se podía hacer algo. Así que lo que corresponde ahora es seguir haciendo lo mejor que se pueda.
¿Te sentís reforzado?
Mi meta era reforzar el área más vulnerable hasta el momento que es el pitcheo con un abridor y un relevista más debido a que se tienen que jugar 12 partidos en 15 días, por tanto, necesito tener suficientes brazos en el bullpen para darle oportunidad a mi ofensiva. Así que me siento bien con Santos Jarquín y Samuel Estrada. Sé que van a acoplarse y ayudar al Tren a lo inmediato.
Así está el equipo
El Tren del Norte dispone de una alineación potente con cañoneros como Alay Lago (.422), Raúl Navarro (.404), Willy García (.360), Freddvil Chévez (.356) y Gustavo Pierre (.344), más Renato Morales (.311), Darwin Sevilla (.288) e Iván Hernández (.279) entre otros. Sin embargo, sus lanzadores flaquean mucho.
Vega cree que Rolando Valdez (3-0 y 3.07), Freisis Adames (2-2 y 3.57), Luis Somarriba (3-2 y 3.08) y Olbis Parra (2-2 y 5.40) deben darle estabilidad a la rotación, con Alexander Santana, Julio Raudez, Roniel Raudes y ahora Jarquín y Estrada, saliendo desde el bullpen, va a tener un mejor equilibrio y oportunidades de ganar.