Contra toda esperanza

2022 puede ser un año bueno, aún cuando todo parezca negro y sin salida. La clave esta en no perder la esperanza cuando esta parece imposible. Es la lección que dio al mundo el ex reo político cubano Armando Valladares en su libro titulado Contra toda esperanza. Apresado en 1960, por sus convicciones religiosas, anticomunistas, sufrió 22 años de cárcel con interminables días de tortura, confinamiento, comidas pútridas, y el empecinamiento de sus captores en destruirlo física y espiritualmente. Pero su fe, y sus escritos poéticos mantuvieron viva su esperanza hasta que alcanzó la libertad.

En Nicaragua no vamos hacia un túnel tan largo, pero puede ser que tengamos que enfrentar algunos años —quiera Dios que pocos— tan oscuros, que induzcan a muchos a perder la esperanza de amanecer un día, en una patria luminosa y libre. Esto es lo que hay que evitar. Por razones varias y poderosas. La primera, que entienden bien los creyentes, es que Dios no abandona en los que en Él confían. Puede tardar y a veces parecer sordo, porque sus caminos son distintos a los nuestros y porque, como dice el proverbio, puede escribir recto con líneas torcidas. También porque sabe sacar bienes de los males. “Todas las cosas”, dice San Pablo, “cooperan para el bien de los que aman a Dios”. 

Hay también otras razones donde pueden coincidir creyentes y no creyentes. Y es que las tribulaciones, o pruebas duras de la vida, pueden ser oportunidades para perfeccionar a los hombres y a los pueblos. “Así como el valor del oro se prueba en el fuego, el valor del hombre se prueba en el horno del sufrimiento” (Ecle. 2, 5-7). Las pruebas, se enfrentan bien, robustecen y pulen las imperfecciones. Los árboles plantados en terrenos fangosos pueden ser verdes y exuberantes, pero son fácilmente arrancados por las tempestades. En cambio, los que crecen en las peñas de cimas azotadas por el viento, se vuelven fuertes como el hierro. Personalidades recias, como Valladares, Solzhenitsin — el autor ruso que sufrió los gulags de Stalin— o como Mandela—que sufrió prisión en Sudáfrica— son testimonio de esto. 

Otra razón de peso para mantener la esperanza es que perderla o tenerla es decisivo para la derrota o la victoria. En el momento en que alguien se da por derrotado es derrotado. La desesperanza prolonga el dominio del mal. La esperanza, por el contrario, al mantener vivas las fuerzas y la lucha, acorta el camino a la victoria.  

2022 puede ser un año bueno. Los años en que pueda durar la dictadura no tienen que ser, necesariamente, años malos o perdidos. Que estos sean buenos o malos, que no es lo mismo que felices, depende de cómo enfrentemos las circunstancias y de cómo los aprovechamos. Mucho se puede hacer y lograr. En el frente político, por ejemplo, una tarea prioritaria será trabajar por crear una oposición creíble, en el exilio y en el país, que proporcione rostros concretos. La comunidad internacional necesita de interlocutores confiables y calificados que representen el ideario de los demócratas nicaragüenses. Un ejemplo histórico fue el grupo de los doce, a finales de los setenta, que contribuyeron a legitimar ante el mundo a la revolución sandinista.

Junto con la anterior debe trabajarse en una agenda de nación bien pensada y atractiva, que promueva remedios o repuestas de fondo a nuestros problemas crónicos. Para esto no hay que esperar a que grupos con filosofías o visiones muy diferentes se pongan de acuerdo, sino a que surja una propuesta que, por su coherencia, racionalidad y ética, aglutine y entusiasme al grueso de la población. No basta luchar contra la dictadura porque aplasta y oprime. Hay que tener una idea clara de la Nicaragua que debe surgir después de la oscurana. No sabemos cuándo vendrá la liberación, pero tenemos que estar listos y preparados. Estarlo puede acercar el día, que, como enseña la experiencia, bien puede venir antes de lo esperado. 

El autor, sociólogo y ex ministro de educación, es autor del libro “Buscando la Tierra Prometida” (Historia de Nicaragua 1492-2019), de venta en librerías y en Amazon.

Opinión esperanza Nicaragua archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Que artículo más desesperanzado y desesperanzado. No hay de otra, refleja la realidad impuesta a, pistola. Y a la par de «todo esto» que sucede, va viento en popa la pésima calidad de la administración gubernamental en diversas dependencias. Es increíble la inutilidad de funcionarios y empleados de diversas oficinas del gobierno en no hacer bien las cosas. 42 año al gobernando el pais y cada día que pasa van peor. Ya que piensan permanecer en el poder secula secolurum, por lo menos los empleados deberían hecer bien su trabajo.

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