Según las cifras oficiales del Ministerio de Educación (Mined) en los últimos cuatro años escolares, más de un millón y medio de estudiantes de los niveles educativos preescolar, primaria y secundaria se han matriculado. Sin embargo, analistas afirman que estas cifras han sido “manoseadas” desde la administración de los gobiernos liberales de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños Geyer, pero ha quedado en mayor evidencia por la administración actual de Daniel Ortega.
Un exministro de educación, planteó que la matrícula escolar no debería de incrementar todos los años si se considera la cantidad de estudiantes que salen del sistema y los que ingresan, así como la reducción poblacional «natural». «Las abuelas tenían más de siete hijos, nuestras mamás cerca de cuatro hijos y las nuevas generaciones de uno a dos, eso te dice que cada vez hay menos niños en edad escolar», planteó.
Especialistas aseguran que hay que considerar otras razones por las cuales la matrícula se puede reducir como la migración, la crisis económica y la violencia.
“Anuncian cuantos niños se matriculan, pero nunca dicen cuántos se pierden por distintas razones; que se cambian de casa, que sus padres migran, que no tienen para comprarles el uniforme, que no tiene para comprarle los útiles. También hay ausencia de docentes y aplican la media de juntar grados, un mismo profesor o profesora atiende 3ro y 4to ó 5to y 6to”, comentó un licenciado en sociología que solicitó el anonimato, agregando que se refleja el desorden dentro del sistema educativo por lo cual las cifras no son confiables y va a tener consecuencias negativas en las próximas dos décadas.

Las cifras de matrículas escolares entre el año 2018 y 2021 rebasan 1,500,000 inscripciones, según el Mined, en 2021 fue de 1,559,641 siendo la cifra más alta de los últimos cuatro años. “Cualquiera que sea un poco observador, aprecia la mentira de por medio que se le hace a la población. Digo mentir porque se ha mantenido estos cuatro años que cada año es mejor, diciendo que los alumnos y que están ampliándose la cantidad de alumnos. Es importante transparentar cuantos niños ingresan, saber en especial, cuántos niños se incorporan al sistema, no basta con tenerlo ahí en los análisis estadísticos”, aseveró un sociólogo especialista en educación que también solicitó el anonimato.
El primer analista afirma que «poner nebulosas» se ha convertido en una práctica sobre la cantidad de matriculados, para mantener un nivel de demanda que garantizan los recursos financieros del ministerio de Educación. “Eso ha estado siendo manipulado constante y sistemáticamente para sostener un nivel de demanda que tiene que ver con los recursos financieros, económicos porque si mantienes una población estudiantil de un millón no es lo mismo que decir que se tiene la mitad en la práctica”.
Consecuencias de la manipulación de estas cifras
“Lo primero es que la educación en Nicaragua es como una mentira, parecía una cosa fácil de decir, pero es una mentira en el sentido de los rendimientos de los contenidos y de las promociones. El rendimiento está relacionado con el conocimiento por eso es que no reconocen en Centroamérica los resultados de primaria y secundaria de los alumnos”, aseveró el licenciado, quien describió que en Nicaragua hay un drama en la educación producto a la politización dentro de la misma que la convierte en compleja y no se pueden medir las consecuencias exactas en el país, en términos de educación.
El sociólogo especialista en educación afirma que este debe ser un tema de conciencia nacional, porque la educación es un tema de conciencia nacional, pero como afirmó el especialista no es posible si se oculta la verdad.
¿Por qué abandonan las aulas?
En un país como Nicaragua con un alto índice de pobreza, el sociólogo mencionó que los infantes y jóvenes que se matriculan para cursar el año escolar muchas veces tienen que abandonar los estudios por diferentes violencias. “Te miente con las cifras, te mienten con los servicios, les dicen a los padres que la educación es gratuita y le mienten, pero luego les exigen un lampazo, una mecha, que reparen sus pupitres si no se sientan en el suelo, entre otros”, afirmó el licenciado en sociología que considera que esto se vuelve una mentira institucionalizada que orilla a los padres a estar en crisis para mantener a sus hijos estudiando y muchas veces les queda como opción que abandonen los estudios.
«Los padres comunican poco sobre los conflictos serios que atraviesan en su experiencia escolar junto a sus hijos, por lo que protestan limitadamente igual que los profesores», afirmó el licenciado en sociología. “Los profesores son víctimas de la represión oficial, hay un problema bastante serio de violencia. Hubo un momento donde era obligatorio que los estudiantes llegaran de uniforme, pero luego el Ministerio lanzó un comunicado que habían analizado la situación de pobreza y que podían llegar de uniformes si podían”, dijo.
Otro ejemplo de violencia es la vigilancia de Policía Nacional fuera de los recintos escolares. El licenciado en sociología recuerda que un ejemplo evidente de esto es el episodio ocurrido en 2018 donde una joven estudiante del Colegio República de Argentina lanzó a una piedra contra policías que detenían injustamente a su prima por reclamar la liberación de un estudiante; las autoridades del colegio terminaron expulsándola.