Organismos internacionales y nacionales se solidarizaron con la situación que atraviesa la presa política Ana Margarita Vijil, luego que su madre, María Josefina Gurdián, conocida como Pinita Gurdián, denunció este jueves ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) que un oficial de alto rango de la Policía orteguista entró en estado de ebriedad a la celda donde se encuentra su hija para agredirla. La progenitora desconoce si la agresión fue física o sexual.
«Queremos compartirles con mucha angustia que hemos recibido información creíble acerca que recientemente mi hija Ana Margarita Vijil fue agredida por un oficial de alto rango de la Policía. Según esa información, en la madrugada del 19 de diciembre, dicho oficial penetró en estado de ebriedad a la celda de la Dirección de Auxilio Judicial, donde Margarita se encuentra secuestrada e incomunicada», denunció Gurdián a través de una conferencia de prensa vía zoom, donde estuvo presente la directora de Amnistía Internacional para las Américas, Erika Guevara Rosas.
«Hasta el momento de esta comparecencia no sabemos qué tipo de violencia sufrió mi hija ni la dimensión de los daños», dijo angustiada Gurdián.
Este 30 de diciembre, Vijil cumple 200 días de estar secuestrada en las celdas del Chipote por la dictadura de Daniel Ortega.
Ante esta situación, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en conjunto con la Oficina Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (Oacnudh) instaron al Estado de Nicaragua a garantizar el derecho de las mujeres detenidas, así como la detención inmediatamente de las que están detenidas arbitrariamente.
«La CIDH y Oacnudh expresan preocupación por la situación de salud de Ana Margarita Vijil, quien habría sido presuntamente agredida por agente policial en celdas de El Chipote el 19 de diciembre; y urgen al Estado facilitar visita de sus familiares y médicos independientes», publicó la CIDH en su cuenta de Twitter.
En tanto la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos se solidarizó con la madre de Vijil, así como de Tamara Dávila, Dora María Téllez, Suyen Barahona y demás reas de conciencia, y llamó a la comunidad internacional a respaldar el caso de Vijil.
«Llamamos a la comunidad internacional a solidarizarse con @anavijil y las demandas de su familia para verla, constatar su estado y esclarecer lo sucedido; así como a seguir exigiendo libertad para todas las personas que siguen presas políticas en Nicaragua», compartió en una red social.
💜Abrazamos a la familia de @anavijil y nos unimos a sus demandas y denuncia de la grave e injusta situación que viven Ana Margarita, @TamaraDvila3, @SuyenB1, @DoraMTellez y el resto de personas presas políticas en Nicaragua.
— IM-Defensoras (@IM_Defensoras) December 30, 2021
📧Mensaje de la familia: https://t.co/2HtwsWL6oI
A la demanda también se les unió Antonio Urrejola, directora de la CIDH, y la Unidad Nacional Azul y Blanco (Unab), quienes hicieron eco de la denuncia. Urrejola exigió una «investigación urgente e imparcial», mientras que la Unab demandó al régimen una respuesta al caso de violación de los derechos humanos de Vijil.
Gurdián demanda ver a su hija
Gurdián acusó que la institución policial es la responsable de la vida y seguridad personal de su hija, así como de todos los presos políticos, por lo que demandó al Estado de Nicaragua cumplir una serie de peticiones para constatar que Vijil se encuentra bien, tanto física como emocionalmente.
«Solicitamos al Estado de Nicaragua que nos responda las siguientes preguntas: ¿Qué fue lo que pasó esa madrugada?, ¿Cuál es el estado de la salud física y emocional de Ana Margarita?, ¿Qué tipo de agresión sufrió y cuáles son sus daños?, ¿Por qué un oficial entró a su celda en la madrugada y en estado de ebriedad?, ¿Quién autorizó el ingreso de ese oficial?, ¿Quiénes fueron los presuntos agresores intelectuales y el presunto agresor material».
«Para tener respuestas a estas preguntas y por la gravedad de los hechos mencionados, demandamos energéticamente que yo, su madre, con alguien más de mi familia, acompañadas por representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja podamos verla de manera inmediata para constatar su situación y su integridad física y emocional«, declaró Pinita Gurdián.
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La progenitora continuó con su demanda, y exigió que cese el aislamiento de Ana Margarita, de su nieta Tamara Dávila y de todos los demás presos políticos, porque dicha situación los deja en extrema vulnerabilidad.
Asimismo, pidió una «investigación exhaustiva y ética» que aclare los hechos e identifique y castigue a los culpables de la agresión contra su hija; y concluyó con la exigencia de la liberación inmediata de los más de 160 presos políticos.
Gurdián compartió que estuvo al borde de la muerte y que su salud actualmente es «bien frágil». Pasó por dos cirugías, fue intubada, y ahora está recibiendo quimioterapia, sumado a la depresión que sufre.
«Tenía horror de morir antes de que Ana Margarita me pudiera ver, fue una cosa muy dura para mí… Es muy duro no saber de mi hija, de mi nieta, tenerla en esa situación de incertidumbre es durísimo (…) Yo necesito verla y saber en qué estado se encuentra, para mí eso es es algo indispensable, es algo que me atormenta y necesito que se resuelva lo más pronto posible», terminó su denuncia Gurdián.
«Detención basadas en leyes arbitrarias»
La directora de Amnistía Internacional se solidarizó con la familia Gurdián y recordó que el caso de Vijil, al igual que el de los demás presos políticos, ha sido «una detención arbitraria» que «carece de total legalidad, basadas en leyes arbitrarias».
«Lamentablemente estamos viendo en Nicaragua un cuadro persistente de actos de torturas en contra de personas que se encuentran bajo custodia del Estado por motivos políticos (….) Estamos con mucha preocupación escuchando no solo el testimonio de su madre, Pinita, sino de la evidencia que se encuentra documentada sobre este incidente que ha puesto en altísimo riesgo los derechos a la vida, integridad personal y seguridad de Ana Margarita mientras se encuentra en reclusión», refirió Guevara Rosas.
«Es importante mencionar que estaríamos frente a actos que podrían constituir tortura, malos tratos, tratos crueles e inhumanos, mismos que están prohibidos por el derecho internacional y que no pueden de ninguna manera ser justificados, estos actos son considerados crímenes de derecho internacional y en determinada circunstancias pueden constituirse crímenes de lesa humanidad con una responsabilidad penal, no solo de quienes ejecutan el acto sino también de los altos mandos que por omisión están involucrados», agregó.
Tanto el Cenidh como Amnistía Internacional señalaron que gestionarán la denuncia formalmente, además Guevara Rosas llamó a la comunidad internacional a hacer gestiones diplomáticas sobre la situación de Nicaragua.
«El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos junto con Amnistía, le vamos a dar la tramitación que corresponde (a la denuncia), aunque no den respuestas (las instituciones estatales) vamos a impulsar los trámites que se usan en estos casos (…) El primer paso será poner la denuncia ante la Dirección de Asuntos Internos de la Policía», expresó Vilma Núñez, directora del Cenidh.
«El ingreso de un alto funcionario de la Policía en estado de ebriedad y que haya penetrado en una celda donde está una sola persona aislada e incomunicada, con solo ese hecho, aunque no haya pasado nada, eso ya es un abuso de poder, una violación gravísima de derechos humanos», destacó Núñez.