Cada año trae sus complejidades, pero siempre tenemos la oportunidad de rescatar muchas experiencias buenas y aprendizajes. Un excelente ejercicio de crecimiento personal, antes de que el año finalice, es realizar una evaluación de lo aprendido y crecido, y una proyección de lo que deseamos el siguiente año.
El ejercicio que te propongo te ayudará a evaluar el año que ha transcurrido y a planificar el siguiente de manera consciente y reflexiva. Es un alto en el camino en un momento propicio para ver cómo hemos vivido ya que en la prisa de la vida no siempre tenemos esta valiosa oportunidad.
El ejercicio consiste en lo siguiente:
1. Tomate un día entero o medio día para reflexionar. Buscá un lugar silencioso en la naturaleza ya sea solo o con tu pareja. Si decidís ir con compañía, tendrán que darse el espacio cada uno para hacer el ejercicio en silencio.
2. Llevá una libreta, lápiz y todo lo que considerés necesario para realizar un largo ejercicio reflexivo.
3. Cuando llegués al lugar y te instalés, prepará primeramente tu espíritu. Podrías meditar, orar, hacer ejercicios de respiración y relajación, tener una lectura reflexiva… Todo esto es un importante preámbulo para el ejercicio que harás.
4. Parte I: Evaluá cómo fue tu 2021. Realizá el ejercicio separando lo personal, familiar y profesional. Podrías cuestionarte en cada faceta y escribir: ¿qué he ganado este año?, ¿qué he aprendido?, ¿qué logré? ¿qué se ha ido de mi vida?, ¿cuáles fueron los aspectos más retadores y que aprendí de estos? Te vas a impresionar de cuántas cosas has vivido. Tomarás consciencia que has crecido. Esta parte puede tomar una o dos horas. No hay un formato especifico.
5. Parte II: Trazá tus metas y objetivos para el año 2022. Dividí siempre en facetas (personal, familiar, profesional). Planteate cómo deseás vivir el año entrante. A veces no sabemos lo que queremos porque estamos desconectados de nuestros anhelos. Hacé un plan de acción: ¿qué deseo?, ¿cómo lo haré?, ¿cuándo lo haré?, ¿qué necesito para alcanzarlo?
6. Cuando finalices, agradecé por todo lo que ha sido y será. Entregá a Dios/Universo tus planes. Observá en los próximos días cómo te sentís de cara a todo lo que has reflexionado.
No olvidés que el fin de un año, aunque exista un cambio cronológico de fecha, es una continuidad de un eterno presente. Muchas personas erróneamente esperan que el siguiente año sea mejor sin darse cuenta que no es el año el que debe cambiar, sino nuestra actitud.
Que tengás un excelente fin de año y que te llenés de esperanzas e ilusiones para empezar el 2022.
Autora y conferencista
www.nadiavado.com