La final de clásico nacional, que despega este sábado (7:00 p.m.,) en Diriamba, es muy diferente a las cinco anteriores. El Diriangén y Real Estelí miden fuerzas con planteles similares en competitividad, algo que no pasaba desde el 2008. Desde entonces han disputado cinco finales y cuatro las han ganado los norteños, que han conquistado 14 de los 17 trofeos disputados entre ellos desde 1980.
El Diriangén es más compacto, colectiva e individualmente, que el Tren del Norte. Flavio da Silva lleva dos años en su proceso y ha obtenido dos títulos, uno de liga y otro de copa. El plantel del técnico brasileño juega casi de memoria y tiene cubierto cada una de las posiciones con jugadores competitivos. La mezcla de extranjeros y nacionales de calidad le permitió mantenerse estable sin el uruguayo Bernardo Laureiro, lesionado toda la temporada.
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Da Silva armó una estructura sólida que se fortaleció en el camino con el resurgimiento de Jaime Moreno, sobre todo, y Luis Fernando Coronel, más las llegadas del brasileño Robinson Luiz y el argentino Carlos «el Chino» Torres. Moreno es el mejor delantero nominal nicaragüense en la actualidad porque su aporte en el terreno va más allá de los 10 tantos que registra. Es un futbolista que permite jugar en diferentes situaciones volviendo peligroso al equipo.
Robinson Luiz (nueve goles) es el complemento ideal de Moreno. Se entienden arriba como si jugaran juntos toda la vida y ambos aparecen con goles o asistencias en las instancias decisivas. El Chino no ha brillado como se esperaba, pero es un jugador inteligente, capaz de marcar diferencia en cualquier momento, incluso ahora reconvertido a lateral por las lesiones de los habituales en la posición.
Coronel (seis goles) viene de menos a más y desde el banquillo o inicio transforma el juego del Diriangén que no se reduce solo a ellos. Jason Coronel, Pedrinho y el argentino Jonathan Pacheco se ha apoderado del medio campo de forma llamativa. Erick Téllez y el colombiano Yohn Mosquera siguen siendo una respetable pareja defensiva, que junta ha ganado dos títulos. Quizás la duda está en la portería donde Justo Lorente debe mostrar más seguridad en sus salidas.
Alves, la esperanza del Tren
El Tren del Norte viene de menos a más porque al técnico mexicano José Luis Trejo le costó encontrar extranjeros de calidad. Lo logró hasta la mitad del torneo con el delantero Danilo Alves, el único que mejor responde entre los foráneos. El atacante brasileño lleva 12 tantos en 11 juegos y desde que llegó solo Brandon Ayerdis y el argentino Luis Acuña, con tres tantos cada uno, contribuyen ofensivamente en las victorias del equipo.
Ayerdis está desaparecido de la alineación por lesiones y Acuña es más regular, pero sin impactar. La chispa de Widman Talavera (cinco goles) se desvaneció en la segunda vuelta y ahora ocupa un papel secundario. La defensa no es un muro infranqueable. Trejo no ha podido consolidarse un línea consistente como el medio campo que luce como su zona más fuerte con Richard Rodríguez, el resurgimiento de Harold Medina, quien le ha quitado protagonismo a Talavera y Keylon Batiz, otro juvenil apagado.
El duelo de estrategia, Trejo le saca ventaja a da Silva. El mexicano con un plantel flojo incomodó al Diriangén en la derrota 3-2 en Diriamba y en el esplendor del Estelí goleó 3-0 en el Independencia. Trejo ha sabido exprimir a sus jugadores y con menos trabajo y recursos humanos ha logrado llegar hasta la final donde el plantel de Flavio da Silva se visualiza en mejor plenitud, tras marcarle cuatro goles en semifinal a la mejor defensa de la liga.