El periodismo nicaragüense fue severamente afectado por paramilitares y pandilleros del Frente Sandinista y por agentes policiales, durante las violentas protestas contra el gobierno represivo de Ortega. LA PRENSA/ JORGE TORRES

Las mujeres y los periodistas de acuerdo a informes y organismos de derechos humanos han sido las principales víctimas de la corrupción en el 2021. LA PRENSA

Las mujeres son las principales víctimas de la corrupción en Nicaragua, según informes de organismos

En el Día Internacional contra la Corrupción informes y organismos destacan la "saña" contra mujeres y periodistas independientes.

Las mujeres y periodistas son las principales víctimas de la corrupción por el carácter sexista que tiene la represión, afirman investigadores como la socióloga Elvira Cuadra. El 9 de diciembre es el Día Internacional contra la Corrupción. Según Coalition for Human Rights in Development (Civicus, por sus siglas en inglés), las mujeres fueron en 2021 el principal grupo involucrados en incidentes en espacios cívicos, demostrando que las crisis son desiguales porque las mujeres se encuentran en “primera línea”.

Igualmente, CIVICUS expuso que la grave situación de intimidación, acoso y criminalización en las Américas aumento para el espacio de la sociedad civil y los medios de comunicación. “El ambiente de miedo reinante, los duros castigos a quienes expresan críticas y la prohibición total de las manifestaciones demuestran, sin lugar a dudas, que el espacio de la sociedad civil en Nicaragua está cerrado”, cita el informe.

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Activistas defensoras de derechos de las mujeres y organismos de resguardo a los derechos humanos, han expresado “mujeres defensoras de derechos humanos están siendo las principales víctimas de represión por parte de las fuerzas policiales”, como afirma la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (REDLAD). También exponen que este sesgo sexista en la represión queda evidenciado con las diversas capturas a lideresas como Johana Ocón, Irma Centeno, Yaritza Mairena y demás. Agregando que, en Nicaragua, a las mujeres desde hace varios años no se les permite “marchar, demostrar y ejercer su libre expresión” para exigir la reivindicación de sus derechos.

A como ha evidenciado el Informe de Violaciones a la Libertad de Prensa que se presenta cada mes, este 2021 la censura de Prensa y la represión con los periodistas independiente que han llegado a “autocensurarse” y a ser “prudentes” para evitar represalias por parte del régimen Ortega-Murillo.

Violencia Sexual como método de tortura

Dentro e los crímenes que ha cometido el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, con los detenidos y desaparecidos es la violencia sexual como un método de represión y de “castigo”.  El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, afirmó que en este contexto represivo y de impunidad generalizada, las mujeres fueron victimas de brutales violaciones a sus derechos y “teniendo la represión una especial saña”.

El Colectivo denunció que la violencia hacia la mujer tiene “carácter sistémico y progresivo”. Destaca principalmente que la violencia y la violación son los principales métodos de tortura en contra de las presas políticas, teniendo como consecuencia afectaciones a su salud sexual y reproductiva, repercusiones psicológicas, prácticas sexuales y discriminación por las violencias ejercidas “por ser mujer”. “Además, las mujeres periodistas suelen ser objeto de ataques cuando cubren actos de protesta”, menciona CIVICUS.

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En la actualidad, existen 11 presas políticas que viven diferentes vulneraciones por ser mujeres, como afirman sus familiares. “A los hombres hasta les permiten estar hasta cuatro en una celda, a ellas no”, denunció un familiar cercano a las lideres opositoras. “Las mujeres también padecen a menudo actos de violencia de género cuando están detenida”, denuncia CIVICUS.

Una denuncia recurrente es la situación de las líderes de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), Dora María Téllez, Ana Margarita Vijil, Suyen Barahona y Tamar Dávila, considerada crítica. “Se encuentran en celdas en las que están solas, no se les permite hablar, no se les permite comunicarse de alguna manera, pero Tamara es la que está en la condición más grave de aislamiento”, mencionó una persona cercana a las dirigentes. Han bajado considerablemente de peso, no las alimentan adecuadamente y sufren constante señalamiento por ser “malas madres”.

El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, en su informe sobre la actualización de personas que se encuentras privadas de libertad también reconoció que se han registrado violencias de género con agresiones sexuales hacia las mujeres presas políticas y a las mujeres familiares. “Con decirte que me bajaron el pantalón hasta las rodillas, esta vez fue feo y yo lo sentí como excesivo y como un abuso”, mencionó una familiar de un preso político.

El Mecanismo identifica que este tipo de violencia se da particularmente cuando las presas están “expuestas a desnudos, sentadillas y tocamientos indebidos durante requisas periódicas en las celdas” y cuando sufren violencia verbal señalándolas de manera constante en los interrogatorios que son malas madres, entre otros. “Durante los allanamientos, también se observó violencia de género, que consistió en ocupar bienes íntimos y familiares de mujeres, como fotos, videos, así como en preguntar sobre su orientación sexual, sobre si hombres les visitaban y con qué frecuencia en sus viviendas.”, señala el informe

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