A pesar que desde el segundo semestre educativo de este año el rebrote de covid-19 afectó considerablemente la asistencia de estudiantes de colegios públicos y por ende su rendimiento académico, este lunes 18 de octubre la ministra de Educación, Miriam Raudez, aseguró que la proyección para este ciclo escolar es que haya más de 60 mil nuevos bachilleres.
«Hay un aproximado de más de 60 mil muchachos (nuevos bachilleres). En el área rural vamos a sacar un poco aproximado de 8 mil, bueno, no tenemos todavía los resultados finales, porque usted sabe que hay reprobados, pero en estos años se han graduado en el campo más de 32 mil estudiantes», dijo la ministra en entrevista con el oficialista Canal 4.
De acuerdo con lo anunciado recientemente por la vicepresidenta designada, Rosario Murillo, los exámenes finales serán del 27 noviembre al 3 diciembre, que corresponden al cuarto corte evaluativo. Las promociones escolares de primaria y secundaria serán a partir del 4 de diciembre.
Sin embargo, estas declaraciones de la funcionaria pública hacen contraste con la realidad que enfrenta el sistema educativo en Nicaragua, marcada por el proselitismo político, poco o nulo interés del estudiantado en aprender, maestros trabajando bajo represión y una pandemia que ha arrebatado la vida de más de un centenar de docentes, según datos de la Unidad Sindical Magisterial de Nicaragua (USMN).
¿Por qué los datos no son creíbles?
Un especialista en temas de educación, integrante de la USMN —quien pidió anonimato por temor a represalias—, manifestó que para que esos datos del Ministerio de Educación (Mined) sean creíbles la institución primero debe de dar acceso a los informes de cada delegación, detallar de cuánto fue la matrícula inicial y cuál es la actual de los futuros graduandos, como también brindar un resumen general de todo el año.
«Tener acceso a la información sería relevante para dilucidar el asunto, pero la realidad es otra muy diferente, ya que son secretos muy bien guardados para no evidenciar lo que muchos suponemos. Si se buscan esos datos en la página oficial del Mined no se encuentran, y deberían estar ahí para tener una idea si el dato que dan a los medios es real o ficticio», señaló la fuente.
De hecho el especialista sustentó su desconfianza en los datos oficiales con la situación sanitaria que vive el país por la covid-19, que ha provocado un mayor índice de ausentismo en los centros educativos y múltiples deficiencias en el proceso de aprendizaje del estudiantado. A 20 meses de la llegada del virus al país, el régimen de Daniel Ortega se ha negado a suspender las clases presenciales exponiendo al contagio a docentes, estudiantes y familiares de los mismos.
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El problema de la «fábrica» de bachilleres
«Si bien es cierto los estudiantes no han asistido a las clases, no es de extrañar que el Mined quiera bachillerarlos a como dé lugar, con planes remediales relámpago, visitándolos en sus hogares para pedirles a sus padres que manden a sus hijos a clases, aunque sea este último mes, para que no pierdan el bachillerato, y hasta reponiendo clases perdidas con el envío de trabajos por WhatsApp», indicó.
Esto también se refuerza con las declaraciones de docentes de colegios públicos quienes señalan que las autoridades del Mined mantienen la orden de no reprobar a ningún estudiante, aunque muchos no llegan a clases por temor a contagiarse o porque dentro de su núcleo familiar hay personas con el virus.
«Un estudiante que no asiste a clase y de repente se bachillera, y se dirige a la universidad con lagunas en conocimientos claves, es un problema que tendrá que asumir la universidad», alertó la fuente educativa.
Otra especialista en temas de educación —quien también prefirió no ser citada para evitar represalias del régimen—, señaló que con estas cifras el Mined pone en evidencia su interés de crear nada más que publicidad para el partido de gobierno, acción que, según la fuente, solo dejará al estudiante repercusiones en materia de calidad educativa para asumir nuevos retos universitarios, pero también en su futuro como profesional.
«Ellos bien pueden entregar cartones (diplomas), porque lo único que les interesa son cifras para hacer publicidad (…) Esto afecta también al país porque estos muchachos van a recibir un título que no significa nada porque no aprendieron nada. Van a entrar a una universidad pública —donde no se están haciendo exámenes de admisión como la UNAN— y seguramente van a aprobar, lo que significaría que el daño se lo están haciendo a las familias y al país», lamentó la experta.
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«Aquí necesitamos que nuestros jóvenes estén mejor capacitados, mejor formados para tener empleos de más calidad, empleos mejor remunerados que les permita a estos jóvenes ahorrar para el futuro», agregó la fuente, quien señaló que para que eso sea posible se requiere de la transparencia del Mined en los datos, donde existan pruebas estandarizadas que permitan evidenciar que el alumno sí está aprendiendo.
La gran mayoría de los estudiantes que egresan de educación secundaria lo hacen con serios problemas y debilidades en varias materias, pero principalmente en Lengua y Literatura y Matemáticas, describe la fuente educativa de la USMN, organismo independiente conformado por docentes activos, retirados y despedidos durante la represión de 2018.
«Como USMN no tenemos un registro de la cantidad de estudiantes que realmente asistieron a clase y se graduarán este año, pues son datos que se ocultan como si fuesen secretos de Estado», agregó.
Inicia matrícula escolar 2022
Este lunes 18 de octubre el Mined inició la matrícula escolar correspondiente al año lectivo 2022 en sus distintas modalidades como educación preescolar, primaria y secundaria. Este proceso se mantendrá disponible hasta el 30 de noviembre, informaron las autoridades.
Rosario Murillo, durante su comunicación con los medios oficialistas este lunes, manifestó que la meta de matrícula que se pretende alcanzar para el próximo año es de 1,765,300 estudiantes, una cifra similar a los años anteriores, con excepción de 2018, cuando alcanzó 1.8 millones.