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Desde su debut en 2018 en la MLB se estaba esperando cuándo sería para Jonathan Loáisiga el año de su explosión, que llenara las expectativas, que cumplieras los elogios recibidos y no fuera un doloroso caso como el de David Green, jugador catalogado como superestrella por sus cualidades, pero que pasó de noche cuando pisó la MLB, o similar a Cheslor Cuthbert, recibiendo 1.3 millones de dólares y su estancia en la Gran Carpa fue como la de una montaña rusa hasta terminar en Ligas Menores.
Lo del lanzador de Las Sierritas de Santo Domingo estaba siendo una avalancha que se engrosaba poco a poco. Dejado por los Gigantes de San Francisco, los Yanquis le abrieron las puertas y con una mejorada actitud fue subiendo al tren de las expectativas a coaches y expertos. Admitió que prefería ser relevista que abridor en diferentes entrevistas y en ese rol se ha encargado de convertirse en el mejor de su equipo, pasando de ser una proyección a una realidad y como consecuencia de su evolución tuvo el mejor año en la historia para un relevista nicaragüense con su WAR de 3.3 (el WAR es una plataforma o estructura donde se abarcan aquellos aspectos del juego que nos indican el aporte de un jugador a la creación o salvamento de carreras durante una temporada), 9-4 en ganados y perdidos, cinco salvados, 2.17 en efectividad, 69 ponches en 70.2 entradas, permitiendo solo tres jonrones, 16 bases por bolas, con un promedio de bateo en contra de .215.
Uno de los trabajos claves de Loáisiga es como “apagafuegos” evitar que anoten los corredores heredados. Y durante la campaña recibió a 34 corredores, de los cuales solamente seis llegaron al plato, siendo una de las tasas más bajas de todas las mayores con 18 por ciento.
Antes de Loáisiga se tenía como la mejor temporada para un relevista la del leonés Wilton López, con Houston, en 2012 al conseguir 2.4 de WAR. En esa temporada el derecho pinolero actuó en 64 partidos, convertidos en 66.1 entradas, recibió solo cuatro jonrones, ponchó a 54 oponentes, lanzando para una efectividad de 2.17, igual a la de Loáisiga con 6-3 en ganados y perdidos, además de 10 juegos salvados. En ese 2012 los rivales le batearon a López para .250.
Wilton hizo esas cifras con 28 años y duró dos temporadas más en Las Mayores para luego tirar la toalla, mientras que Loáisiga tiene 26 años y se espera que lo realizado en 2021 sea el punto de partida de una exitosa carrera la cual podría finalizar como rematador del equipo, siendo figura en los Yanquis de Nueva York.
Dennis Martínez y Vicente Padilla, máximas figuras nicaragüenses del beisbol, tuvieron temporadas como relevistas, pero no fue su principal función, su historia es como abridores. Entretanto Erasmo Ramírez, Porfirio Altamirano y JC Ramírez tampoco se acercaron a los números de Loáisiga y López.
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