El 19 de octubre de 2020 Verónica Canales encabezaba la portada impresa de LA PRENSA: posaba como una campeona con su hermosa sonrisa de oreja a oreja, orgullosa porque era sobreviviente del cáncer de mama y una embajadora de la lucha y prevención de esta enfermedad.
Hoy, su familia la recuerda tras casi un año de su muerte. Verónica falleció el 30 de octubre – ya en tiempos de pandemia – a causa de una trombosis pulmonar, fuera del pronóstico del cáncer de mama que había superado, comentó una hermana de la joven. «A ella se le coaguló la sangre, ella fue internada con tos y porque respiraba como una persona asmática, pero fue en horas que se agravó», compartió la familiar.
Verónica no disfrutó suficiente tiempo de su nueva vida sin cáncer, pero sí aprovechó al máximo sus días de octubre —mes de sensibilización sobre el cáncer de mama— para testificar lo que consideraba un milagro y crear conciencia en la detección temprana de esta enfermedad.
Aunque la joven de 28 años tuvo una pronta despedida, lo cierto es que la detección a tiempo del cáncer de mama y el acompañamiento de organizaciones que apoyan esta temática fue fundamental para salir vencedora de esta enfermedad.
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«Gracias a los fondos y el trabajo (de las organizaciones) muchas mujeres han podido iniciar, continuar o terminar su tratamiento. Claro, también algunas mujeres desafortunadamente han perdido la batalla contra el cáncer, pero si no hubiese sido por el apoyo de las fundaciones, su batalla hubiese sido más dura», reconoció Orlando Martínez, subdirector de la Fundación Movicáncer, que trabaja directamente con pacientes del Hospital Bertha Calderón.
Las organizaciones y fundaciones que trabajan en el apoyo de pacientes con cáncer de mama mantendrán una agenda ocupada durante este mes de la sensibilización sobre esta enfermedad, donde tratarán temas de concienciación, tratamiento, prevención, entre otros, con el fin de que las mujeres logren recibir a tiempo su tratamiento.
Más casos de cáncer de mama
Martínez señaló que se registran más casos de cáncer de mama en el país, pero precisamente porque hay «un mejor empoderamiento de las mujeres» en el cuidado de su salud sexual y reproductiva. El subdirector de Movicáncer no detalló cuántas mujeres más han sido diagnosticadas con esta enfermedad.
«Muchas mujeres están perdiendo el miedo de palparse y eso es bueno, porque cuando la mujer llega a reconocer su propia anatomía, es capaz de identificar cuando algo no es normal. Por ejemplo, una masa sólida que está en el seno o hay secreciones a través del pezón, cuando eso sucede y la mujer logra saber que algo no está bien, acude a las unidades de salud», expuso Martínez.
También destacó que los Sistemas Locales de Atención Integral en Salud (Silais) del Ministerio de Salud (Minsa) a nivel nacional actualmente están equipados con instrumentos para realizar mamografías, por lo que la población tiene un fácil acceso a este diagnóstico.
«Otra noticia es que en todos los Silais del país hay departamento de citopatología (evalúa material de célula), lo que significa que no solo están leyendo la citología que se están tomando en las unidades de salud, sino que también se están leyendo las biopsias que por aguja fina se están haciendo a nivel de municipio, a través de los Silais», expresó el subdirector de la Fundación Movicáncer. Anteriormente estos estudios solo se realizaban en el Hospital Bertha Calderón.
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De acuerdo con anteriores explicaciones de Martínez, el inicio del proceso de diagnóstico es que la paciente solicite un chequeo clínico de los senos en el centro de salud. El doctor deberá reconocer si hay masa sospechosa de malignidad. Si es así, la paciente es remitida al Hospital Bertha Calderón, si es originaria de Managua. Allí, el personal médico tiene dos opciones, hacer directamente una biopsia para que el patólogo determine si es maligno o benigno. En el caso de ser maligno, se le manda la mamografía, que diagnostica cuántas masas puede haber en ambas mamas. Si la biopsia sale negativa, se recomienda un ultrasonido.
Los desafíos
Entre los desafíos que aún se deben trabajar, según Martínez, está la unificación de la detección temprana de cáncer de mama y cuello uterino, y que las mujeres pierdan el miedo a tratarse a tiempo, pues aunque él reconoce que hay más detección de casos porque más mujeres están concienciando sobre el tema, aún hay una parte que toman la enfermedad como sinónimo de muerte.
«Muchas mujeres tienen miedo de acudir al centro de salud porque si es cáncer no quieren que le digan que es cáncer, y ahí es donde tenemos que hacer que las mujeres pierdan el miedo. Tenemos que entender que hoy por hoy el cáncer no es sinónimo de muerte, como lo era 20-30 años atrás. Ahora existen muchos protocolos, tratamientos para que la mujer pueda curarse de su cáncer, y si no se puede curar que puedan recibir el tratamiento que le permita muchos años de vida a lado de su familia», refirió Martínez.
«Son dos servicios de salud que se brindan a la mujer, pero las mujeres que llegan al centro de salud a hacerse el (examen) Papanicolaou no todas le dicen al médico que le hagan un chequeo clínico de los senos. Necesitamos unir esas dos estrategias en una sola consulta, de tal manera que cuando la mujer llega a la consulta a hacerse el Papanicolaou y tiene más de 35 años y no tiene antecedentes de cáncer de mama, que se le pueda ofrecer de manera voluntaria y precoz el examen clínico de los senos. Si la mujer tiene antecedentes de cáncer de mama en la familia, entonces cada año ella debería recibir un examen y a partir de los 30 años recibir una mamografía», agregó.
En el país se detectan aproximadamente entre 1,300 y 1,600 nuevos casos de cáncer de mama cada año, entre el sector público, privado y organizaciones independientes, informó Martínez. En el 2020, 239 mujeres murieron por esta enfermedad, según el Mapa de Salud.
El cáncer de mama es ahora una de las principales causas de muerte a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud, registrando 19.3 millones de casos nuevos y 10 millones de muertes en el 2020.
Apoyo a la causa
Martínez aclaró que el cáncer de mama no se puede prevenir porque muchos de los casos están vinculados a antecedentes familiares o la edad, aunque también hay otros factores modificables como el estilo de vida. Aún con estos dos panoramas, el papel que juegan las fundaciones y organizaciones independientes en el acompañamiento de las pacientes es importante para el sector salud, familia y sociedad, consideró el subdirector de Movicáncer.
Como parte de la subsistencia de las fundaciones independientes, Movicáncer realiza cada año la edición de «Yo corro por ellas», una actividad que se realiza a finales de octubre con el objetivo de recaudar fondos y mantener los diferentes programas que son dirigidos a este tipo de pacientes.
Sin embargo, a causa del pico de contagio de covid-19 que enfrenta actualmente el país, la fundación decidió suspenderla y disponer en su lugar su tienda solidaria, donde la persona puede comprar desde camisetas hasta cojines —con el símbolo del lazo rosado— para apoyar la causa. De igual manera, el subdirector Martínez hizo un llamado a las empresas que participan cada año en la caminata «Yo corro por ellas» que pueden ayudar a través de donaciones directas.
Por su parte, la Fundación Ortiz Gurdián también señaló que durante este mes tendrán webinars y «en vivos» en redes sociales para hablar de este tema, además de promover campañas dentro de empresas con clientes y colaboradores.
Si usted quiere informarse sobre el tema puede estar pendiente del Facebook de la fundación donde se desarrollarán estos «en vivos». Para cualquier donación puede entrar a: https://fog.partners.iprisk.io/.