Poesía e insumisión femenina

Hablar y reflexionar en torno a la obra poética de Alfonsina Storni y Lydda Franco Farías nos convoca a conocer sus vidas y creación literaria con sus voces contestatarias. En el año 1892 nace en Suiza, Alfonsina Storni, el 29 de mayo, y muere el 25 de octubre de 1938. Han pasado ciento veintinueve años y ha corrido mucha agua bajo el puente, o ríos de sangre de mujeres bravías que se atreven a vivir y escribir en forma libre, pero, la violencia, violación, misoginia y femicidio nos visibilizan en los medios informáticos, al denunciar el sistema patriarcal machista que somete a todo organismo vivo o lo desaparece.

La poeta Lydda Franco, nacida en San Luis del estado Falcón, Venezuela, el 3 de enero de 1943, batalló toda su vida en su condición de mujer feminista y emigra a Maracaibo en 1953, hasta su muerte del 2 de agosto del 2004. Señalo fechas para situar que sus vidas de poetas mujeres, feministas y militantes han sido rudas y siguen con nuestra invisibilización, porque no hay poro, lugar que es toda porosidad carcomida por la visión androfalocéntrica. Es como si a este siglo del tercer milenio, 2021, en pandemia, las mujeres seamos las chivas expiatorias.

La poeta Storni defendió el derecho al voto de la mujer en la Argentina racista y patriarcal del siglo pasado y la venezolana Franco Farías, marcada por el espíritu revolucionario de la década de los años 60, de las guerrillas, a la traición del Pacto de Punto Fijo y del terrible estreno de “los desaparecidos”, en la esperanza de las FALN, milita en la izquierda revolucionaria.

Las circunstancias históricas nos condicionan y hoy como ayer las mujeres poetas, escritoras conscientes de su condición de vasallaje, levantamos las voces con el fusil de la palabras y tratamos de empoderarnos en acción, con el cuerpo visible y se nos hace cuesta arriba con la invisibilización y misoginia instaurada por el sistema patriarcal machista y la academia literaria, el canon machista, que favorece al hombre escritor con las publicaciones.

Hoy en día el lenguaje inclusivo lleva mucha roncha y al decir hombre se cree que se afirma a la mujer, y se la niega al no nombrar, por ejemplo: la poeta. Son realidades del discurso y el hablar determina inclusiones de la mujeres y poder empatizar al visibilizar la condición de ser mujer, con deberes y derechos ciudadanos. A estas poetas se las siente vivas en su discurso poético y me conmueve Alfonsina Storni con su poema directo, posmodernista, con un desparpajo coloquial e irónico al llamar a sus hermanas mujeres, sacarla del rebaño y sublevarse. Escuchémosla en el poema La Loba, del libro La inquietud del rosal (1916):                  

“Yo soy como la loba/quebré con el rebaño/y me fui a la montaña/fatigada del llano/ Yo tengo un hijo fruto del amor,/de amor si ley,/que no pude ser como las otras,/casta de buey/con yugo al cuello;/¡libre se eleve mi cabeza!/yo quiero con mis manos apartar la maleza./Mirad como se ríen y cómo me señalan/ porque lo digo así: Las ovejitas balan/ (porque ven una loba que ha entrado en el corral/ y saben que las lobas vienen del matorral).

 ¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño! /No temáis a la loba, ella no os hará daño. /Pero tampoco riais, que sus dientes son finos/¡y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

No os robará la loba al pastor, no os inquietéis;/yo sé que alguien lo dijo y vosotras lo creéis/pero sin fundamento, que no sabe robar/ Esa loba, ¡sus dientes son armas de matar!   

He entrado en el corral porque sí, porque gusta/de ver como al llegar al rebaño se asustan,/y cómo disimulan con risas su temor/Bosquejando en el gesto un extraño escozor… Id si acaso podéis frente a frente a la loba/y robadle el cachorro, no vayáis en la boba conjunción de un rebaño ni llevéis un pastor…/ ¡Id solas! ¡fuerza a fuerza oponed el valor!/ Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Que pequeños!/ No podéis, pobrecitas, caminar sin los dueños por la montaña abrupta, que si el tigre os acecha/ No sabéis defenderos, moriréis en las montañas/ Yo soy como la loba ando sola y me río del rebaño.

  El sustento me lo gano y es mío/donde quiera que sea, que yo tengo una mano/que sabe trabajar y un cerebro que es sano./ La que puede seguirme que se venga conmigo./ Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo./ La vida, y no temo su arrebato fatal/porque tengo en la mano siempre pronto un puñal/.

 El hijo y después yo y después ¡lo que sea!/ Aquello que me llame más pronto a la pelea./ A veces la ilusión de mi capullo de amor/Que se yo sé malograr antes que se haga flor/                    

Yo soy como la loba/quebré con el rebaño/ y me fui a la montaña/fatigada del llano”.

     En esa época el racismo era más cruento que ahora, los negros e indígenas fueron desaparecidos y la poeta, que salía de la época conservadora y racista, nos deja esta realidad, en su libro El dulce daño (segundo libro de 1918) con el poema Tú me quieres blanca.

 “Tú me quieres alba/ me quieres de espumas./Me quieres de nácar./ Que sea azucena/sobre todas, casta/de perfume tenue./Corola cerrada”’

 Los países latinoamericanos siempre han sido campo del imperio colonizador y el estadounidense tomó a la Argentina como su patio de cereales, el granero y ganadero para Europa, como también fue Venezuela, con el petróleo gas y piedras preciosas…

 En líneas arriba decía que la poeta Franco militó y luego protestó por el asesinato de Jorge Rodriguez, por el golpe de Estado al presidente Salvador Allende en Chile. Tuvo discusiones sobre las lecturas del MAS sobre los “perros’’ y los “patriotas”’ y para bien de ella y sus lectores renunció o se decepcionó de partidismos políticos.

  Escribe desde la adolescencia y colabora en los diarios La Mañana de Coro y Panorama de Maracaibo. Trabaja de bibliotecaria en la Universidad del Zulia (Facultad de Ciencias Económicas y Sociales).

Desde el principio su lenguaje fue directo, fuerte, honesto con erótica tánica,femenina. En su primer poemario: Poemas circunstanciales (1965), gana el primer premio y va a dividir las opiniones por su lenguaje contestatario, inteligente… es galardonada en Maracaibo por el Ateneo de Coro.

En 1969 publica Armas blancas, Edad de los grandes ataúdes (1977), Summarius (1985), A/Leve (1991), Estar en el envés (1993), Recordar a los dormidos (1994), Bolero a media luz, Descalabros en obertura mientras ejercito mi coartada, Estantes, UNA (1998) dedicada a su hija Mirna, Aracné(2000).

  Recibió reconocimientos y honores en vida y luego en el 2005 en el Teatro Baralt de Maracaibo le confieren el título de doctora honoris causa de la Universidad del Zulia.

La poesía de Lydda Franco tiene una columna vertebral del grito de las mujeres con diferentes roles y oficios, donde es ninguneada, vasalla del poder, desde el machismo del padre, abuelos, maridos e hijos. Las mujeres tratamos de juntar nuestros retazos, e integrar una voz, y ser una misma: 

Ellas provocan y se burlan de los oficios de las “ama de casa”, son poetas intensas, feministas, con el Eros marcan y repotencian la vida amorosa, los traspiés las inspiran, y algo sutil las hermana, la voz femenina, gestual, inteligente y observadora atenta de los gestos, humor del otro, que casi siempre pasa inadvertido por el hombre, esos detalles sutiles e intuitivos, que los machos con su lógica racional, sepultan la reflexión intuitiva de la mujer y tapa el hombre su ser femenino, poético para dominar el rebaño… y dice la poeta venezolana: y una voz y grité /no pudieron /moldearme a su antojo /ni darle la forma siguiendo a mis palabras, /ni templar los metales de mi risa con sus martillazos de odio /ni siquiera lograron meterme de cabeza /en un canon infesto.

  Lydda y Alfonsina son mujeres rudas, duras, de caricia fuerte, de resiliencia amorosa que da el dolor sin rendición y hermanadas en la distancia, repetimos esquemas ritualistas: con el perolero, los corotos o chunches como dicen las ticas y el fogón y la cocina, a riendas y látigos de los hijos y nietos “arde sin paz cocina del infierno/ tápate olla impúdica /cuece a la razón y luego evapórate/ Vete acostumbrando hombre voraz /mujer no es solo receptáculo /olor que se acerca /y herida va a doblarse en el florero /al fondo de la repisa /entre santos y candelabros y trastos de cocina”.

   La vida es para vivir cantando y si se tiene ganas se comparte y así ellas rompen con la poesía intimista, de sensualidad sutil y más bien encarnan y gritan sus realidades de opresión y lo dicen con juegos de palabras, con ironías, lenguaje coloquial directo, de un pensar en voz alta, con provocación lúcida a soltar la opresión y cantar irreverencias, al desparpajo, a la erótica de la vida, al calostro eréctil en sábanas voladoras, al viaje clandestino, al deseo sediento, al mundo lúdico del estar sola con una misma, “sin vos y sin voz” para encontrar mi voz, “lo siento caballero de la brillante armadura/ aquesta doncella rompió el molde /creció”.

Así vamos con la Loba de Alfonsina y UNA de Lydda a reconstruirnos: “UNA es tan fiel tan perrunamente fiel /que asquerosamente fiel es UNA /UNA se asoma al espejo y comprueba lo que no es /sabe que cara va a poner /que silencio va a armar /que píldora de domesticidad va a tener que tragarse /que anticonceptiva es UNA (1988).

La autora es promotora cultural.

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    El movimiento feminista tiene sus raíces en el anarquismo. Los varones anarquistas realizaron que -sin la cooperación de las mujeres- ellas constituirían obstáculos para la labor revolucionaria de sus padres, sus hermanos y sus maridos. Hoy el feminismo es punta de lanza del nuevo orden mundial (un gobierno global, una religión).

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí