Hace 100 años, el 12 de septiembre de 1921, el doctor José María Peralta, escribió 100 años Perdidos, en ocasión de conmemorarse “100 años de Independencia de los países de Centroamérica”. El doctor Peralta (militar, político, escritor) fungió como presidente de El Salvador en los años 1859 y 1861. Su preclaro y objetivo artículo me ha causado un gran impacto, 100 años después, cuando los líderes políticos y algunos ciudadanos y empresas han conmemorado los 200 años de Independencia, no obstante que se constata el atraso y las graves crisis política, económica, social y cultural que padecen nuestros países (resaltando la corrupción, la violencia, la pobreza y la falta de transparencia y oportunidades). Por eso algunos consideran que en realidad son “200 años perdidos” rememorando a don José María Peralta.
¿Podemos, nosotros, cambiar el “curso de los acontecimientos”? ¿Lo podemos hacer nosotros ahora, a partir del 2022, o esta urgente y noble tarea tendrá que hacerla otras próximas generaciones?
Hace más o menos 65 años dos excelentes amigos de Nicaragua: Taiwán y Corea del Sur, eran países, 2 y 3 veces respectivamente más empobrecidos que Nicaragua, con los vicios que la pobreza conlleva. Además de que sus líderes y habitantes tuvieron fe en Dios, confianza y compromiso en su cambio radical y vertiginoso desarrollo, para ser los líderes mundiales que son hoy, con un gran desarrollo y una excepcional calidad de vida para sus habitantes; no hubo ningún “milagro” en esa “transformación”. ¿Cómo lo hicieron? No les fue fácil, planificaron, hicieron sacrificios, tuvieron disciplina, fortalecieron valores, concibieron y desarrollaron una visión de Estado, educaron y actuaron con determinación.
Y entonces surge para nosotros la pregunta: ¿Podremos los nicas, superar los grandes desafíos actuales, los antivalores que nos atrapan, la confrontación y la crisis, en lugar de ser parte del problema pasar a ser parte de la solución, para establecer la convivencia democrática, con seguridad jurídica, con vigencia de las libertades, con profesionalidad de las fuerzas de seguridad, con Estado de Derecho, con seguridad jurídica, con justicia social, con elecciones competitivas libres, comprometidos con una compartida visión de nación integralmente desarrollada y sostenible, con democracia, justicia y equidad?
Al conmemorar el 200 Aniversario de la Independencia, para los nicaragüenses todos, ese es el gran reto; para transformar nuestro país en la “nación con la mejor calidad de vida de la región” haciendo realidad la invitación que nos hace Rubén Darío: “Si pequeña es la Patria uno grande la sueña”.
Nosotros, los de estas tres generaciones, ¿estamos a la altura de ese desafío, para resolverlo y cambiar el rumbo desacertado que llevamos, desde hace 200 años, en beneficio de nuestra descendencia? ¿Podremos re-enrumbar la historia para no dar bases para otro escrito como el del doctor José María Peralta?
Hagamos oración y actuemos en consecuencia, con fe y determinación, para que así sea.
El autor es ingeniero.