Que grato ver los niños juguetear con alegría y disfrutar la luz del día, en la Nicaragua mía.
Crea en mí ser un sentimiento de esperanza y de consuelo de soñar lo que hoy no somos y que mañana lo seremos.
Que linda es mi patria luchadora que se esfuerza y que añora trabajar un día más; es como la luz de las estrellas que de día se oscurece prometiendo regresar.
Nicaragua mía, que suspiras la energía de quienes quieren avanzar, serás dichosa y bendecida si unida tú caminas ¡forjadora de la paz!
Tierra fértil eres tú de mis sueños y anhelos gran cultivo de ilusiones, sembradíos de esmeros.
Ondea con grosura lo que más se admira en ti, son tus risas y encantos, ¡heredero soy de ti!
Tus fronteras no limitan tu grandeza y plenitud del mundo eres comentario, que en su faz no hay como tú.
Mis palabras son cortejos que adornan tu hermosura, admirador tienes en mí, a quien te ama con locura.
El autor es poeta aficionado.