A sus 45 años, Gustavo Martínez está como en sus mejores tiempos

Sus 16 victorias es la máxima cantidad conseguida hasta el momento en el Pomares y ahora tiene el chance de ampliar sus registros.

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Un récord de 16-6 y 1.67 en el beisbol nacional de Primera División, no es propiamente el de un veterano lanzador que cumplirá 46 años en noviembre próximo, sino el de un auténtico líder de staff que ha logrado burlar el tiempo.

Gustavo Martínez se alistaba en febrero pasado para su novena temporada con los Dantos, cuando fue notificado que ya no estaba en los planes del equipo. Su salida no fue de la forma en la que él lo había imaginado, pero sucedió.

No duró mucho tiempo desempleado porque el San Fernando se adelantó a contratarlo y a pesar de los temores por su edad, resultó un acierto. Martínez consiguió balance de 10-4 y 2.16 con las Fieras, quienes ganaron solo 32 juegos.

Se le vio trabajar con solvencia, desplegando todo el amplio repertorio que posee y sobre todo la astucia que lo ha convertido en un lanzador dominante gracias al engaño de los bateadores y al hecho de obligarlos a contactos débiles.

Cuando llegó la hora de los refuerzos, Matagalpa fue directo por el brazo de Gustavo, quien junto a Samuel Estrada y Berman Espinoza, formó una notable tripleta que impulsó a los Indígenas a los playoffs con mucha anticipación.

Martínez se puso aún más fino en el Chale Solís, un parque para bateadores, y ha redondeado una marca de 6-2 y 0.78 a lo largo de 54 innings con Matagalpa, para convertirse en uno de los mejores lanzadores de la actual campaña.

En una temporada en la que Braulio Silva, del Bóer, comenzó como un cohete y junto a Pedro Torres, del Rivas, Estrada del mismo Matagalpa y Félix Carrasco, del Estelí, parecían rumbo a un año de 20 triunfos, Gustavo no hacía mucho ruido.

Sin embargo, nunca apartó el pie del acelerador y en un alarde de consistencia, ha redondeado ese récord de 16-6 y 1.67 a lo largo de 151.1 episodios, con 116 hits, 116 ponches, 47 bases, 1.08 de Whip y solo un jonrón permitido.

Por donde se vea, ha sido una actuación fantástica. ¿Quién iba a imaginar que a los 45 años o casi 46, alguien lanzaría con tanta eficacia como lo ha hecho Gustavo? De lo que se perdieron los Dantos, que batallaron con su rotación.

Firmado por Seattle en 1999, Martínez avanzó rápido a través de las Ligas Menores que al final del 2002 ya estaba en Triple A. Su velocidad notable, pero sobre todo su habilidad para alterar el ritmo, lo movieron aceleradamente.

Sin embargo, después de conseguir balance de 6-7 y 4.89 con el Tacoma en 2004, fue dejado en libertad y comenzó un tour por distintas ligas independientes, la propia Liga Dominicana, Italia y Nicaragua, donde se quedó a vivir.

Hay gente a la que no le gusta el estilo de Gustavo porque habla bastante y claro. Sin embargo, cuando se respalda a las palabras con hechos, esa persona no solo se tiene derecho a hablar, sino que además, merece ser escuchada.

«Aquí no hay un lanzador más inteligente que yo», dijo hace unos días en LA PRENSA y para algunos sonó pesado. No obstante, cuando se lanza como Martínez y más aún a los 45 años, realmente muy pocos podrían cuestionarlo.

Pero lo más importante, es la lección que ha dado en cuanto a durabilidad y profesionalismo. Aprendió muy temprano a administrar sus recursos y a una edad inapropiada para el beisbol, él continúa haciendo estragos desde el box.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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