El peso de la verdad, del silencio y del ejemplo

Toda figura pública debe estar consciente de las críticas que recibirá. El periodismo es ese balance necesario en una sociedad, un fiscalizador del poder y más cuando tu salario sale de los impuestos de los nicaragüenses

Todos los años me invitan a una serie de actividades en Cleveland. Cada vez que llego a esa ciudad las personas no solo me identifican como Dennis Martínez, sino que soy un representante del nicaragüense en el deporte, y como tal, debo ser ejemplo para los fanáticos. Una mala imagen que tengan de mí, pensarán que así son todos los nicaragüenses. Inicio la columna de esta manera porque he leído recientemente una escalada intensa en el tono del Gobierno de Nicaragua hacia otros países. Los líderes deben ser ejemplos, ser los primeros en probar con hechos de lo que hablan, en tomar acciones y en guiar a un país, no a un partido, ni a su círculo cercano, sino a seis millones de nicaragüenses y es lamentable cuando eso no sucede.

La verdad

Toda figura pública debe estar consciente de las críticas que recibirá. El periodismo es ese balance necesario en una sociedad, un fiscalizador del poder y más cuando tu salario sale de los impuestos de los nicaragüenses. Recuerdo en una de las charlas que tuve cuando llegué a Grandes Ligas, nos enseñaban cómo atender a los medios de comunicación y la importancia que tenían en la transmisión de información al público. A veces se escribía cuando me iba mal y decían que había tenido una salida deplorable, pero era la verdad, era entendible, ellos hacían su trabajo. Desde el montículo no había sido mi día. En Nicaragua veo un esfuerzo enorme de los medios independientes por batallar para llevar información a los nicaragüenses. Las voces no se callarán, las personas que le tienen miedo a la verdad no deberían tener cargos públicos, si no son capaces de ser transparentes con el pueblo nicaragüense.

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El silencio de los empresarios

Siendo honesto como me he caracterizado a lo largo de mi vida, yo no le creo al Cosep. Desafortunadamente dinamitaron su imagen y cuando el pueblo necesitaba una respuesta de apoyo contundente se escondieron. No digo que todos los empresarios sean culpables, hay muchos todavía respetables, sin embargo esta crisis que se vive en el país ha servido para desenmascarar a algunos. Y es curioso porque si bien es cierto que crean puestos laborales, es el pueblo quien les ayuda a incrementar sus riquezas.

¿Qué hacer?

Tener una respuesta a esa pregunta sería como descubrir el Santo Grial. Entiendo que las personas tengan miedo de salir a las calles porque no hay libertad de manifestación, o vas preso o terminás golpeado. La Policía Nacional se ha encargado de reprimir a los que debería proteger. No obstante, nadie es eterno y los que tienen los resortes de poder, desperdiciaron una oportunidad única de limpiar sus errores del pasado y dejar un legado para el recuerdo.

Deportes Dennis Martínez archivo

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