Solo habían pasado 10 minutos desde que Juan Manuel Puerto Roa, de 16 años, salió de su casa con la intención de bañarse bajo la lluvia a pocas cuadras de su vivienda, cuando llegaron unos niños a avisarle a su madre Eymi del Carmen Roa Mejía, de 38 años, que lo habían «pegado».
La tragedia ocurrió el pasado 5 de julio, en el barrio Villa Guadalupe, Distrito Dos de Managua.
La madre, creyendo que solo se trataba de una pelea, salió bajo la lluvia desesperada, pero había recorrido apenas unos cuantos metros cuando observó que a su hijo lo traían en una caponera bañado en sangre. Roa Mejía detuvo la mototaxi y se subió en ella para cargar a su hijo y llevarlo al hospital.
Balazo en la frente
«Aún iba con vida, él me escuchó cuando le dije que por favor no me dejara, que yo no iba a soportar su muerte, no iba a poder con tanto dolor, solo me quedaba viendo, no hablaba, el balazo lo llevaba en su frente», relata la madre.
Al menor lo llevaron al Hospital Antonio Lenín Fonseca con la esperanza de salvarle la vida, pero llegó sin signos vitales.
Eymi del Carmen recuerda que su hijo se encomendó a Dios antes de salir de la casa, ella tenía un mal presentimiento, incluso le advirtió que si se mojaba se podía enfermar y le recordó que no le gustaban los hospitales. «No me pasará nada, nombre de Dios», dijo a su madre el adolescente y se fue sin imaginar que la muerte lo esperaba.

Ese día también fue asesinado Darwin José Madriz Escobar, de 19 años, quien al igual que Juan Manuel se estaba bañando bajo la lluvia, y después de ver cómo le dispararon a su amigo le dio persecución al autor, quien notó que iba tras él, entonces le disparó en la pierna. Madriz, al verse herido, se refugió en la casa de Verónica López, hasta donde llegó otro de los sujetos que participó en el crimen y lo remató disparándole con otra arma artesanal en el abdomen, causándole la muerte de manera instantánea.
Darwin tenía esposa y con ella estaba buscando tener su primer hijo.

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Las familias de ambas víctimas claman por justicia, los seis capturados por este doble asesinato ya están siendo procesados en el Complejo Judicial de Managua, los acusados son: Marvin Sarria Martínez, de 23 años; Manuel Rivera Narváez, de 24; Ángel Espinoza Flores, de 18; Maykel Hernández Zeledón, de 22; Jorge Ortiz Flores, de 20 y el menor C.A.H.Z., de 17 años. Todos se encuentran en la etapa de juicio oral y público.

Denuncian amenazas
Eymi Roa Mejía se quedó sola con su otra hija de 21 años, y cuando siente que no puede más se da consuelo con la madre de Darwin, a ambas les ha costado poder superar lo sucedido, a veces no duermen y también se sienten amenazadas por familiares de algunos detenidos.
«Nos llegan mensajes y audios diciéndonos barbaridades, nos envían fotos de la casa, describen cómo es y como hemos ido a cada audiencia al parecer eso les molesta, porque también han querido hablar con testigos y hasta chantajearlos para que no se presenten a juicio. Nosotros lo que esperamos es que se haga justicia, porque no mataron a dos perros», refiere la adolorida madre.
Agrega que la denuncia ya la pusieron en la Policía, llevó copia de los mensajes y un CD con todos los audios recibidos, sin embargo aseguran que las autoridades no han tomado cartas en el asunto.
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«Estamos rogando a Dios que nos guarde, yo pido por mi hija, porque yo estoy en lo que estoy, pero ella está joven y no quiero que me le pase nada», resaltó doña Eymi del Carmen.
La madre de Juan Manuel entre lágrimas pide a las autoridades que hagan justicia, «creo en la justicia divina, pero también en la terrenal porque por algo quedaron (detenidos), siento que tendré algo de paz cuando los condenen, nos arruinaron la vida, mi hijo estaba en la secundaria, el otro muchacho trabajaba, no eran dañinos, no eran vagos, queremos todo el peso de la ley sobre ellos», subrayó.
Recuerdos
El 30 de mayo del 2021 fue un día especial para esta madre, ese día su hijo se hizo varias fotos con ella, luego las publicó en Facebook con un mensaje que decía: «Confiar en Dios es como confiar en mi madre, nunca te van a traicionar».
«Era un buen chavalo, bien alegre, me duele su muerte, tengo en planes buscar ayuda de un psicólogo porque yo estoy muy mal, estoy destrozada», expresa doña Eymi del Carmen .
Menciona que la madre de Darwin sufre porque el joven fue rematado, y quienes vieron la tragedia le contaron como él clamaba por ella cuando estaba siendo baleado. «Se lo torturaron y ella sufre por eso, esta situación es algo que no se lo deseo a nadie, no», finaliza.
La Policía en su informe dijo que los crímenes habían ocurrido por «rencillas».