Yanquis barren a Boston y han recuperado las esperanzas en este 2021

Los Yanquis han dado un giro drástico en su rendimiento en el último mes, al extremo de ser el equipo más ganador en ese período

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A la altura del 4 de julio, los Yanquis de Nueva York parecían en ruta hacia un clamoroso fracaso deportivo que no podría ser maquillado por ningún éxito mercantil. El balance de 42-41, los mostraba como un equipo perdido, a la deriva, y en medio de un vendaval de críticas que exigían cambios a lo inmediato en su liderazgo.

Los Medias Rojas de Boston eran todo lo contrario. Marchaban al frente de la Liga Americana con récord de 53-32, con una ventaja de 10.5 juegos sobre sus más enconados rivales, a los que habían derrotado en siete ocasiones y sin sufrir una sola derrota. Alex Cora parecía un genio. A Aaron Boone le llovía fuego todos los días.

Sin embargo, desde aquel día, los Yanquis tienen marca de 27-11, la mejor del beisbol durante ese período y Boston 16-22, suficiente para verse obligado no solo a soltar el primer lugar, sino que ha caído hasta el tercer puesto, en un desplome estrepitoso que tiene a sus seguidores angustiados, y además, buscando a los culpables.

Pero los Yanquis la pasaron tan mal, que hasta el mánager Aaron Boone reconoció que la temporada estaba en una fase en la que no tenían margen para el error. El gerente Brian Cashman dijo que harían los cambios para rescatar la campaña, y el dueño del equipo, Hal Steinbrenner, señaló que él confiaba en que reaccionarían.

¿Y qué ha causado un giro tan drástico en un equipo que no bateaba, no defendía y su pitcheo lucía endeble? Quizá el hecho de estar cerca de tocar fondo, resultó determinante para la remontada, pero también haber agregado a Joey Gallo y Anthony Rizzo, dos artilleros de poder, mientras se fortalecía el cuerpo de relevistas.

«Este es un equipo distinto del que enfrentamos al inicio de la temporada», admitió el mentor de Boston, Alex Cora. «Ahora son más atléticos, más versátiles y más ágiles», reconoció el timonel, que viene de sufrir una barrida ante el equipo del Bronx, que le ha ganado cinco de los últimos ocho partidos al conjunto de Massachusett.

Cora tiene razón. Los Yanquis pasaron de ser el equipo de menos bases robadas en las Grandes Ligas antes del Juego de Estrellas (20), al que más roba en las Mayores desde entonces (25). La defensa se mejoró con las incorporaciones de Rizzo y Gallo, dos ganadores de Guantes de Oro en sus respectivas posiciones, pero aún falta bateo.

De las 69 victorias de los Yanquis hasta el momento, 45 han sido por diferencia de una o dos carreras, lo que quiere decir que el pitcheo ha sostenido la piedra y la defensa ha apretado las tuercas. Aún se necesita más ofensiva. Gallo tiene promedio de .162, con cuatro jonrones y ocho empujadas. Rizzo, .281, tres jonrones y 8 remolques.

Sin embargo, quienes han hecho la mayor diferencia en los Yanquis, además de Aaron Judge, Gerrit Cole y Jonathan Loáisiga, quienes han sido sus mejores jugadores hasta el momento, son una serie de peloteros que no estaban en el radar cuando inició la temporada, pero han emergido como figuras determinantes para la recuperación.

Néstor Cortez, un zurdo que tenía 6.72 en 79 innings de carrera en las Mayores, lanza para 2.55 en 49.1 episodios con 53 ponches. Luis Gil, un novato que ha sido subido tres veces a abrir juegos y lleva 15.2 innings sin permitir carrera. Tyler Wade, quien batea para .441 (34-15) desde la pérdida de Gleyber Torres y Giovanny Urshela.

Albert Abreu, quien ha sido subido y bajado nueve veces este año, pero ha lanzado 24 innings de 25 ponches y solo tiene una mala salida. Wandy Peralta, quien ha hecho de especialista, preparador y cerrador y acumula 3.93 en 34.1 innings. Y Andrew Velásquez, un nativo del Bronx, quien tiene manos de seda en el short y batea cuando importa.

Velásquez remolcó cuatro carreras en la serie de tres partidos ante Boston, casi el total de las cinco anotaciones que lograron los Medias Rojas ante estos nuevos Yanquis, que como dijo Cora, ciertamente son un equipo distinto del que inició la temporada y parecía rumbo a un fracaso inminente, pero las cosas cambiaron y en forma drástica.

Solo con el tiempo podremos saber qué más pueden hacer los Yanquis e incluso Boston, pero lo cierto es que los del Bronx han borrado una diferencia de 10.5 juegos de sus archirrivales, el déficit más grande desde que los bajaron de la cima en 1978, a pesar de que tenían ventaja de 14 juegos, cuando el partido extra y el jonrón de Bucky Dent.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR   

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