Oculto en una estructura física mediana, el feroz competidor no da indicios de la bravura que le caracterizaba, sin embargo, el nombre de Oswaldo Mairena suele estar arriba en la lista de los lanzadores más valientes que han desfilado por los montículos nacionales.
Mairena luce incluso más pequeño que los 5’11 pies de estatura que mostraba en sus días como lanzador. Está más reposado, el cabello se le ha ido y asume un rol que se parece más al de un profesor escolar, que al de un entrenador de beisbol, mientras corrige y anima a los chavalos.
“Ahora tengo una nueva carrera y es enseñarles a los jóvenes lanzadores a sacar lo mejor de cada uno de ellos. Uno les transmite un conocimiento, pero sobre todo los motiva para que entrenen duro y jueguen duro. Y eso se consigue con una buena preparación”, asegura Oswaldo.
Jugar duro, fue algo que Mairena hizo toda su vida. Desde sus días de niño en la comarca El Dulce Nombre de Jesús, en el municipio de Somotillo, Chinandega, debió batallar fuerte y con determinación para escapar de la pobreza y hasta llegó a las Grandes Ligas en el 2000.
“Tuve una buena carrera a nivel nacional, pero sobre todo en los playoffs donde mi nivel se elevaba, pero lo mejor fue haber llegado a las Grandes Ligas, lo que significó un gran triunfo para mí considerando desde donde vengo, una comunidad muy humilde”, reflexiona el zurdo.
¿El valiente nace o se hace?
Después de brillar en las ligas de su municipio, Mairena fue a buscar una oportunidad en el Chinandega. Y a pesar de ser rechazado por Noel Areas, él insistió en tener un chance para probar que podía lanzar y cuando se lo dieron, poco a poco logró construir su historia.
“Llegué al Chinandega con Omar Varela, recomendados por don Humberto Galeano, pero el mánager, que era Noel, nos dijo que estaba hasta aquí (pasándose el dedo índice por la frente) de picheo y nos fuimos donde don Humberto. Él lo convenció y nos probaron”, afirma.
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Mairena se fue estableciendo y a pesar de que Chinandega era una tropa discreta, él causó buena impresión. En su carrera, ganó 83 juegos, salvó 52 y lanzó 1,187.2 innings con una efectividad de 3.63. Pero su mayor impacto a nivel local, lo consiguió en los playoffs.
“Algo pasaba, pero lanzar en la postemporada como que me transformaba. Me volvía aún más competitivo y no me gustaba perder”, asegura el tirador, que acumuló balance de 9-2 y 2.55 estrictamente en Finales. Dos veces ganó tres juegos y salvó otro (1996 y 2006) en una labor impresionante.
Su reputación como lanzador valiente se extendió a la Selección Nacional, a la que llegó en 1994, un año después de debutar en primera división. En 1996 fue firmado por los Yanquis de Nueva York y en el 2000, se estrenó como lanzador de Grandes Ligas con los Cachorros de Chicago.
“Eso de ser valiente creo que uno lo trae. A todos nos da nervios, pero uno que tiene estar claro que el temor no te deja avanzar. Uno no puede ser indeciso y en eso, yo no andaba con mucho cuento. Subía a competir, pensando en que era mejor que el bateador”, señala.
“Padilla es una leyenda”
Mientras Oswaldo conversa con LA PRENSA, Vicente Padilla se mete en la conversación y le dice a Mairena: “si fuiste malo”. El zurdo ni se inmuta, pero aprovecha la oportunidad para reconocer en Padilla, la gran carrera que tuvo el también mánager del Chinandega.
“Bueno, comparado con él (con Padilla) fui malo, es verdad, porque como sabemos, solo Dennis Martínez está por delante de Vicente, quien es una leyenda viviente. Así que no me molesta que diga eso, pero creo que hice lo que pude cuando tuve mi oportunidad”, dice.
Además de ser Jugador Más Valioso en dos Finales a nivel local, Mairena derrotó 14-2 a Estados Unidos, que llegó con notables prospectos al Mundial de Holanda en 2005, lanzó con éxito en México, Taiwán y Venezuela y acumuló 2-3 y 5.49 con los Marlins en 2002.
“Me hubiera gustado haber hecho mucho más, pero estoy contento con lo que hice. Dios me dio la oportunidad de cumplir todos mis sueños como pelotero y espero que cada día más nicaragüenses lleguen a las Grandes Ligas”, señala el único zurdo en lograrlo.
Mairena, al igual que Padilla, considera que Jonathan Loáisiga está listo para grandes retos con los Yanquis y sostiene que su carrera, es un ejemplo de determinación y tenacidad que los jóvenes tienen que tomar en cuenta cuando reciban el chance de firmar.
“Lo de Loáisiga es tremendo. Es un muchacho muy esforzado que ha salido adelante con grandes recursos, pero sobre todo, con mucha valentía y coraje. No tiene miedo y no hay dudas que va a llegar muy largo para orgullo de su familia y de todo el país”, señaló Mairena.