La primera vez que conversé con Rafael Estrada este año fue en Semana Santa. Curiosamente se preparaba como si fuera otro día cualquiera. Para él había un solo objetivo: sobresalir en el Pomares. Apenas el campeonato iniciaba y estaba en la cúspide de los mejores bateadores con .470, faltaba más de la mitad del calendario y estaba consciente del cliché que lo importante no es cómo se inicia sino cómo se termina. A falta de cuatro series para acabar la segunda vuelta, continúa viendo de reojo a sus perseguidores de la talla de Ofilio Castro (.394) y Dwight Britton (.387).
La segunda vez que lo llamé fue este miércoles a las 7:00 a.m. y estaba entrenando en el gimnasio. Detalles así explican por qué se sostiene. Estrada batea .420, es el único encima de los .400 de promedio. No obstante no ha sido para nada sencillo su sostenimiento. Más allá de trabajar fuerte todos los días y hacer la milla extra ha surfeado situaciones complicadas, como la contusión sufrida en la serie contra Zelaya Central y posteriormente la lesión en la muñeca izquierda. “Recuerdo que era un partido en Zelaya y estaba todavía lanzando Sheyder García. Lanzó un picheo rompiente y el bateador rozó la pelota, pegó en la rodillera y subió directo a mi mandíbula que estaba desprotegida. Sentí un sismo en la cabeza. De ahí empezaron los mareos y tardé dos semanas en recuperarme del golpe para volver a jugar. Necesito estar asistiendo constantemente al neurólogo hasta que me dé de alta”, relata Estrada.
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Su mala suerte no acababa ahí. Cuando regresó de estar fuera por la contusión dijo que recuperaría el tiempo perdido y entrenó como si nunca hubiera dejado el terreno. Sin embargo, su muñeca izquierda comenzó a tener dolores, obligándolo a realizar otra pausa. “Muchos no saben esas cosas que me han pasado, pero aun así estoy consciente de lo que puedo lograr. No me gusta pensar mucho en el liderato de bateo, pero de vez en cuando es irresistible no pensarlo”, añadió Estrada.
Con Jinotega en el sótano (8-20 en ganados y perdidos), las opciones de avanzar a los cuartos por Estrada son prácticamente nulas. “Es un duro golpe, pero a la misma vez es bonito que mis compañeros me animen a quedar campeón bate. Se sienten orgullosos que Jinotega tenga un representante en esa importante distinción. Este año quería destacar porque en el pasado no jugué y tenía como meta personal mejorar”, agregó. Además sobre el ánimo de sostenerse a pesar de quedar eliminado señaló: “Cuando uno mira este deporte como un trabajo de manera profesional trata de rendir siempre porque entre todos hacemos un equipo. Mis compañeros me motivan y he demostrado que no importa que sea primera o segunda ronda, me he sostenido a base de esfuerzo”.
Estrada espera que la tercera llamada que le haga sea en cuatro semanas, levantando el título de bateo.