Jonathan Loáisiga escapó de la angustia extrema, al éxtasis del triunfo

Jonathan Loáisiga ofreció una de las demostraciones más impactantes de su joven carrera en las Grandes Ligas del beisbol

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No hay nada hermoso en la angustia, pero solo la profundidad del sufrimiento, nos permite apreciar en su medida verdadera, la dimensión de un deportista que desea la gloria y que lucha por conquistarla en medio de un ambiente altamente competitivo como las Grandes Ligas.

Ese es el caso de Jonathan Loáisiga, quien mediante una impresionante demostración de poder y serenidad, escapó ileso a una dificultad de bases llenas sin out ante los Medias Rojas de Boston, mientras les cerraba las puertas en los últimos dos episodios, para sellar un triunfo 5-3.

Loáisiga navegó sobre aguas tranquilas en el sexto, a pesar de que se enfrentó al corazón ofensivo de Boston: Xander Bogaerts, Rafael Devers y J.D. Martínez. Sin embargo, de pronto se sintió rodeado de aguas profundas, mientras admitía tres imparables corridos y sin un solo out.

Pero lejos de llegar hundirse o quedar a la deriva, Loáisiga navegó con determinación y confianza, hasta escapar del problema, mediante una magistral exhibición de poder, pero también de serenidad y carácter, mientras devolvía la respiración a 39,078 fanáticos en Yankee Stadium.

Esta dificultad, permite que nos percatemos de la extraordinaria calidad de lanzador que tenemos en Grandes Ligas. Un muchacho sencillo, salido de Las Sierritas de Santo Domingo, con muchas ilusiones y sueños, pero sobre todo, con determinación y talento para hacer historia.

Después de varios años plagados de lesiones, Loáisiga ha logrado finalmente estar saludable y luego de un trabajo serio, manejado por especialistas, se ha fortalecido de tal manera, que ha sacado la mejor versión de sí mismo y la ha puesto al servicio del espectáculo y de los Yanquis.

A pesar de que le queda mucho por aprender y que por su historial de lesiones, habrá quienes aún tengan reservas en torno a su durabilidad y consistencia, sin embargo, con lo que hemos visto este año, Loáisiga ha demostrado ser un lanzador bien construido, con todo para alcanzar la cima del juego.

Sus cifras lo muestran como el mejor relevista de los Yanquis este año y uno de los mejores de las Grandes Ligas. Su balance es de 8-4 y 2.37, con cinco juegos salvados y 16 sostenidos (holds). Ha relevado en 45 ocasiones y acumula 60.1 innings, con 16 carreras limpias, 13 bases y 58 ponches.

Ese cero del séptimo episodio, el final del primero de dos duelos entre Yanquis y Medias Rojas, va a quedar para la posteridad. Salir de ese atolladero, no es para cualquiera. Loáisiga llevó el asunto al límite porque le dio tres bolas malas, con las bases llenas a dos de los últimos tres bateadores.

A Travis Shaw lo puso en 3-2. Una bola más significaba una carrera, pero se deshizo de él en un batazo corto por el jardín izquierdo que no permitió el avance de los corredores. Y por si había que ponerle más drama al asunto, llevó a Kike Hernández a cuenta de tres bolas sin strikes. ¿Qué me dice?

Y entonces, comenzó a poner el orden. «Fusiló» a Hernández y creció al extremo que Hunter Renfroe fue liquidado con cuatro disparos por la zona para ponerle fin a la angustia, pero sobre todo, para que viésemos salir a Loáisiga de una dificultad extrema, de donde solo los grandes salen.

Este martes, el «Pistolero de Las Sierritas de Santo Domingo» pasó de la angustia extrema, al éxtasis de la victoria, pero sobre todo, mostró destellos de una grandeza que perfectamente puede llegar a conseguir.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR  

 

 

 

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