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El régimen de Daniel Ortega continúa llenando las bóvedas del Banco Central de Nicaragua (BCN) con depósitos provenientes de sobrerrecaudación y desembolsos de préstamos de organismos internacionales. Tal ha sido el fuerte aumento que hasta junio reportó que tenía en depósitos 33,413 millones de córdobas, es decir 10,940.3 millones más, con respecto al saldo en diciembre del año pasado.
No está claro por qué el Ejecutivo está teniendo dificultad para sacar esos recursos a la economía, una parte destinada para ejecutar obras de reconstrucción de las zonas afectadas por los huracanes Iota y Eta, y otra para la reactivación de la economía para hacer frente a los efectos de la pandemia.
Lo que sí es evidente es que en los primeros seis meses de este año los depósitos del Gobierno han aumentando 48.6 por ciento con respecto a lo que se tenía hasta diciembre del año pasado, lo que ha permitido que las Reservas Internacionales Brutas rebasen los 3,611 millones de dólares al 30 de junio, convirtiéndose en un saldo histórico.
Los datos del Banco Central indican que hasta diciembre del año pasado el Gobierno había acumulado en depósitos 22,472.8 millones de córdobas, luego de haber reportado su nivel más bajo en noviembre del 2020, cuando el saldo había caído a 14,328 millones de córdobas, como consecuencia de las dificultades para conseguir recursos en los organismos internacionales, tres años de recesión económica e inyección de recursos al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), para evitar que este incumpliera con sus obligaciones.
Es decir que la pandemia y los huracanes han propiciado que —comparado con el saldo que se tenía en noviembre del año pasado— el Gobierno haya logrado una «oxigenación» por 19,085 millones de córdobas en sus depósitos, que incluiría préstamos y remanente de recaudación de impuestos.
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Solo en junio de este año ingresaron 1,806 millones de córdobas adicionales a los 31,606 millones de córdobas acumulados hasta mayo, según muestran las estadísticas del BCN disponibles en su sitio electrónico.
En ese contexto, ¿está afrontando el Gobierno dificultad para ejecutar los fondos? ¿Qué factores estarían detrás de la acumulación de tantos recursos en el BCN?
Una especialista en contrataciones públicas, que prefirió no ser citada, explica que evidentemente hay un problema serio en la ejecución de los fondos, los cuales debieron usarse desde inicios de año, porque fueron dados en condiciones de emergencia.
“Le doy seguimiento al tema de adquisiciones, lo que he notado es que muchos de estos convenios de préstamos no sabemos qué está pasando con respecto a su ejecución y llama mucho la atención porque estos convenios establecen objetivos, actividades, ejecución, adquisición de bienes o proyectos de infraestructura. Por mencionarte los relacionados al Covid, que ha sido mucho por lo cual ha venido el apoyo, estos tienen fecha desde luego y la preocupación es realmente ¿dónde está la plata? En parte creemos que está en la reserva (depósitos), pero por qué se guardó cuando tenemos una necesidad como la situación emergente y los repuntes de Covid”, señaló.
La especialista indica que han venido realizando un monitoreo de las adquisiciones y evidentemente los contratos establecen entre sus condicionalidades la atención inmediata a la crisis sanitaria.
“Yo que he revisado los convenios de préstamos especialmente en situación de Covid, estos vienen para atender la emergencia y la emergencia no es para mañana, fue ayer y hoy, ya sea si es para atender la parte sanitaria o para dar apoyo económico, son para ahorita, y más sabiendo que estamos retrasados porque a nosotros nos llegó la ayuda tarde con respecto a otros países de la región que recibieron mucho más recursos o con menos condicionalidad, y yo te aseguro que una de la condicionalidad no es mantenerlo en la reserva”, enfatizó.
Otro posible factor
Un economista, que también pidió no ser citado por el contexto actual de persecución que el régimen de Daniel Ortega mantiene contra los generadores de opinión, señaló que el informe de ejecución presupuestaria del primer semestre podría dar luces de por qué hay tanto dinero depositado en el BCN, pero señala que al menos el reporte del primer trimestre sí muestra que el gasto de capital se ha incrementado.
No obstante, plantea un punto adicional. Recuerda que gran parte de los fondos que el Gobierno consiguió traían un esquema muy distinto al tradicional. Los organismos financieros internacionales optaron por involucrar a entidades independientes de Naciones Unidas en la ejecución de los programas de atención a la pandemia y los huracanes, lo que habría creado una especie de «cuello de botella».
“La mayor parte de los fondos contratados serían ejecutados por organismos de Naciones Unidas, no por organismos del Gobierno. Dado que estamos en presencia de contrataciones en montos récord de préstamos, hay que evaluar la posibilidad de que estos organismos, que nunca habían ejecutado proyectos de esta magnitud, y de este tipo, experimenten problemas de capacidad de ejecución. Recuerde que el ciclo de ejecución de los proyectos no es nada fácil. Hay que estar pendiente del informe de ejecución presupuestaria del II trimestre”, explica.
Además señala que «si hay superávit (como ocurre actualmente en el gasto público), significa que el fuerte crecimiento de la inversión pública se financia con el fuerte los ingresos del gobierno y por tanto los préstamos externos netos se destinan: 1. Pagar la parte de la deuda interna que no alcanza a ser cubierta por la colocación de nueva deuda interna y 2. Al aumento de los depósitos del gobierno en el BCN».
De los primeros seis meses del 2021 que se tiene registro, solo en marzo se observó una ligera disminución en los ingresos. En cuanto a la recaudación, en el primer trimestre hubo un crecimiento significativo del 20 por ciento, según reporta el Ministerio de Hacienda y Crédito Público en su informe de ejecución presupuestaria a marzo, pero está pendiente que se divulgue el del primer semestre.
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Sobre el punto que plantea el economista como un posible factor, de ser así la especialista en contrataciones públicas indica que sería sumamente preocupante que los organismos independientes no presionen para acelerar la ejecución de dichos recursos.
“De las condicionalidades que se han establecido tenemos supervisores de la ejecución de los recursos, hay mucho ojo encima de la plata; es más, hay organismos internacionales encargados de ejecutar los recursos, pero en ningún momento en los convenios dice ‘guarden el dinero debajo del colchón’, esa no ha sido orientación específica y la gran pregunta acá es si en estos organismos que dieron los recursos están funcionando los mecanismos de monitoreo o no, o está siendo contrario a lo que se ha señalado o a lo que se ve en los documentos. Por ejemplo del BID, el Banco Mundial, tiene muchas condicionalidades, pero al parecer hay un grado de flexibilidad, al final quedan muchas interrogantes de por qué están siendo bien ineficientes en el manejo de los recursos”, sostuvo.
Ya no hay margen para ejecutarlos en el 2021
El economista señala que dada la magnitud de los fondos contratados y la cantidad de dinero que aún se encuentra en las bóvedas del Banco Central y la limitada capacidad para ejecutarlos, es posible que un remanente significativo se ejecute hasta el próximo año.
«No sé si el Gobierno está guardando la plata. Es posible que, dado el monto récord de contrataciones, y dadas las limitaciones de las capacidades de ejecución, no se pueda ejecutar toda esa plata», enfatiza.
Sobre la oxigenación de los depósitos vía recaudación de impuestos dice: «Dado que la recaudación fiscal está creciendo tan fuerte, esto significa que las empresas están enterando cumplidamente el aumento de los tributos resultantes de la recuperación de la actividad económica, apoyando así la acumulación de depósitos del Gobierno».
El economista Maykell Marenco también expresa su inquietud sobre el aumento de los depósitos y la dificultad de estos de ser inyectados a la economía.
Y plantea otro punto que ya habían mencionado otros analistas y que difiere con el que indica el economista que pidió no ser citado: «Está la hipótesis que se usen los fondos en el segundo semestre, cercano a las elecciones porque sería una oportunidad para ganar favor político en ese sentido”, dice Marenco.
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La especialista en contrataciones coincide en parte con Marenco, pero también lo plantea como hipótesis, dada la falta de rendición de cuentas del Gobierno. “Es una de dos, o se está guardando esperando volver a ganar las elecciones y el año que viene sacar toda la batería y decir ‘miren todo lo que vamos a lograr, todo lo que vamos a hacer’ o están esperando tener un colchón para un mayor equilibrio económico que el que estamos viviendo producto de las crisis que se nos fueron sumando».
El desequilibrio se originaría de una mayor convulsión política después de noviembre, cuando el régimen se quede por la fuerza en el poder y aumente la presión internacional en el 2022, que encamine al país a un aislamiento mayor.
Pero más allá de ello, la especialista señala que «realmente sí es preocupante porque nosotros que monitoreamos adquisiciones no hemos visto ejecución y no sabemos si es por un tema de opacidad o porque están reteniendo la plata, lo que es ilógico, porque es como que vos me digás que estás pasando hambre pero tenés recursos debajo del colchón, esto revela la ineficiencia en el uso de los recursos porque no paliar situaciones presentes te puede ocasionar problemas potencialmente mayores en el futuro”.
Cifra récord
Las mismas estadísticas muestran que ningún gobierno había tenido tanto dinero en las bóvedas del Banco Central como el actual. Además, indican que ni para el tiempo de la cooperación venezolana se llegó a tener tanto dinero depositado, situación que ha ocasionado incluso que las Reservas Internacionales Brutas superen los 3,623 millones de dólares hasta mayo.
El régimen llevaba casi dos años de no conseguir recursos frescos de organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Solo el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) mantenía a flote el ingreso de recursos frescos, entidad que no está afectada por la Nica Act, la legislación de Estados Unidos que bloquea el acceso de Ortega a nuevos créditos, siempre y cuando estos no tengan fines humanitarios, y en este caso atender la pandemia y la afectación de los huracanes caben en ese requerimiento.
Cabe destacar que en el 2018 producto de la crisis sociopolítica, los depósitos del Gobierno cerraron en 12,303 millones de córdobas, es decir 5,283.5 millones menos en comparación con lo alcanzado en 2017, lo que muestra el impacto de la crisis en las finanzas públicas que el Gobierno logró mantener ajustadas a punta de fuertes reducciones en el gasto de inversión y corriente.
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