Jonathan Loáisiga, el cañonero de Boaco, se levantó de las cenizas

Jonathan Loáisiga sufrió una lesión en la rodilla que lo envió al quirófano. La cirugía no quedó bien y le tomó tres años el proceso de recuperación

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Detrás de esa figura fuerte y corpulenta de Jonathan Loáisiga Martínez, el artillero de Boaco, hay toda una historia de sacrificio, dolor y perseverancia admirable.

Ahora resulta fácil verlo infundiendo temor desde el home plate con un bate entre sus manos, mientras suma estadísticas que resaltan su importancia para el sorprendente equipo de Boaco.

Pero Loáisiga se sintió a la orilla de su retiro en 2012, cuando se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha y sus cifras comenzaron a bajar, mientras se le cerraban muchas puertas.

Después de asomar como un prospecto en 2005, con un bate potente, brazo responsable y actitud para mejorar su defensa, Jonathan fue firmado en 2006 por los Marineros, pero la aventura solo duró dos temporadas.

En el primer año registró .231 (39-9), mientras mejoraba a .307 (88-27) con un jonrón en 2007. Sin embargo, quedó fuera de la organización de Seattle y se unió al Bóer en medio de grandes expectativas en 2009.

“Escúcheme bien lo que le voy a decir: ese chavalo va a ser el nuevo bambino de este beisbol”, me dijo un emocionado Diego Sandino, al ver la fortaleza y habilidades de Loáisiga en el entrenamiento.

Jonathan inició con .308 (133-41) y solo conectó un jonrón, pero con 20 años, su futuro era promisorio. Al año siguiente descargó diez trancazos en 79 juegos y se pensó que lo mejor vendría, pero su rodilla le flaqueó.

Sus jonrones se bajaron a cinco y tres en sus dos años siguientes y pese a batear .367 en 2012, su rodilla no aguantó y debió ir al quirófano. La cirugía no quedó bien y el Bóer lo dejó en libertad cuando más ayuda requería.

Los Dantos lo tomaron a partir de 2013, pero pasaba más tiempo en el hospital que en el line up (en tres años solo participó en 59 juegos). Y hasta se le veía cojear mientras corría. Él pensó que lo mejor era dejar de insistir.

Quien no estaba dispuesta a verlo caer era su esposa, Zaydi Hernández. Recuerdo haberla visto tocando puertas en aras de la recuperación, mientras motivaba a su marido a seguir en esos años de dificultad.

Desde 2017 hacia acá, los promedios ofensivos de Loáisiga han sido: .367 (2017), .315 (2018), .333 (2019) y .409 (2020). El año pasado, también disparó 12 jonrones y empujó 44 carreras con Boaco y la Costa.

Esas cifras ahora parecen juguete comparadas con el .358 que lleva hasta el momento, con sus 15 jonrones y sus 71 remolques en 76 juegos para Boaco, donde está convertido en su gran cañonero del equipo.

Boaco tiene a Jimmy González (.397), Harvin Oporta (.381) y Luis Sequeira (.349), pero el corazón de esa ofensiva es Loáisiga, quien más que lograr cifras espectaculares, nos está ofreciendo una lección de perseverancia.

Ahora es el momento de recoger los frutos.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR 

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