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En una época en la que los millones y las comodidades hicieron que un buen grupo de súper astros del beisbol, le dieran la espalda al Juego de Estrellas, una escuadra de jóvenes, liderados por Shohei Ohtani, llevaron la emoción sincera de este deporte al Coors Field, en Denver, Colorado.
Cada participante en el clásico de media temporada pareció genuinamente feliz de estar en Denver, donde se le dio la bienvenida oficial a una nueva generación de “ases”, que debe sostener la alegría, el entusiasmo, y sobre todo, la calidad que demanda este juego en una buen parte del mundo.
Mientras algunos tienen lesiones, otros estaban urgidos de un descanso y unos más «deseaban mantener la concentración” de frente a la mitad de la temporada, el japonés Ohtani mostró una disposición admirable para exhibir sus talentos en este partido que resultó muy emotivo.
Y antes, Ohtani participó en el Derby de los jonrones y después se dispuso a batear y lanzar en el partido, que tuvo a Vladimir Guerrero Jr., como otro de sus grandes protagonistas, atrapando el título de Jugador Más Valioso, tal como lo había vaticinado en una entrevista previo al desafío estelar.
Guerrero Jr. disparó una bomba que fue a explotar a 468 pies del home plate en el tercer episodio, pero antes conectó un línea salvaje que por poco acaba con la vida de Max Scherzer, a quien abrazó después, en uno de los gestos más bonitos del juego que resaltan la deportividad.
Fernando Tatís Jr. desplegó todo su talento, pero sobre todo, su entusiasmo y carisma, mientras electrizaba con sus ejecuciones desde las paradas cortas a una afición que se crispó desde el principio, cuando Ohtani lanzó en dos ocasiones a 100 millas frente a Nolan Arenado, otrora héroe local.
En realidad, los fanáticos estaban emocionados desde antes del play ball, cuando se le hizo un homenaje a Hank Aaron, una de las más grandes e impactantes figuras del beisbol desaparecidas este año. La ovación de pie para el “Martillo”, estableció el tono del entusiasmo en la noche.
Jared Walsh hizo la atrapada salvadora de la victoria 5-2 de la Liga Americana, pero también se vio el resplandor de Freddy Peralta, quien a base de ponches probó que merecía estar ahí, mientras Liam Hendriks sellaba un triunfo con el mismo vigor y determinación que exhibe a diario en Chicago.
Por apreciar la pasión y el entusiasmo que irradiaron Ohtani, Guerrero, Tatís y compañía, nadie echó de menos a los ausentes de este clásico que estuvo a la altura de las expectativas.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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