¡Gracias, monseñor Mata!

La mañana del 6 de julio conocimos la noticia de que el santo padre Francisco había aceptado la renuncia canónica de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, S.D.B. en virtud del canon 401.1 del Código de Derecho Canónico que dice: “Al obispo diocesano que haya cumplido 75 años se le ruega que presente la renuncia de su oficio al sumo pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”. Monseñor Mata, por más de tres décadas ocupó la sede episcopal de la Diócesis de Estelí y la nota de prensa de la Nunciatura Apostólica explicita que el santo padre designó como Gobernador Apostólico “sede vacante” al obispo Rolando Álvarez, Ordinario de la Diócesis de Matagalpa, mientras se designa y toma posesión el nuevo obispo.

La noticia nos toma a muchos por sorpresa. En principio, por la celeridad y en la fecha en que fue aceptada (dos días después de una cirugía de colon a la que fue sometido el pontífice). Segundo: la situación sociopolítica del país exige que la Iglesia esté presente con el pueblo que se les ha sido encomendada, más con voces como las del obispo Mata: firmes, fuertes, proféticas y humanitarias, pues han recogido el sentir del sufrido país que hoy vive una noche oscura permanente.

Quienes hemos conocido la labor evangelizadora de monseñor Mata sabemos que no se trata de un pastor común. Durante años ha denunciado los asesinatos selectivos a campesinos del Centro-Norte del país, y le recordamos por la exigencia de la Conferencia Episcopal de Nicaragua en el inicio del Diálogo Nacional en 2018: de que la Policía se retirara a sus cuarteles, como lo expresó a Daniel Ortega y Rosario Murillo. Y, junto a monseñor Báez, han sido los dos obispos que han tratado como tal lo que pasa en Nicaragua: una dictadura.

El obispo Mata, perteneciente de la Orden Salesianos de Don Bosco, inició su ministerio episcopal en la Diócesis de Estelí el 16 de marzo de 1988. Es experto en Sagradas Escrituras, cuyos estudios los realizó en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y en Tierra Santa. Fiel al carisma de la Orden Salesiana se dedicó a enseñar, siguiendo el ejemplo de su santo fundador, San Juan Bosco. Desde su toma de posesión ha acompañado los gozos y esperanzas de Estelí, Madriz y Nueva Segovia de manera ejemplar, tanto en el ámbito estrictamente eclesiástico, como en lo civil y social.

Gracias, monseñor Mata, por ser un pastor en medio de nuestra Iglesia, en esta parte del pueblo santo de Dios que durante años se le confió. Estoy convencido de que desde la oración continuará fortaleciendo la fe de este pueblo que clama justicia, libertad y democracia. Muchos confiamos su retiro a la maternal protección de la Virgen María, Auxilium Christianorum.

El autor es nicaragüense exiliado.

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