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Vicente Padilla no oculta su emoción cuando habla de las expectativas los Tigres de Chinandega en el Pomares. Aunque se trata de un modesto equipo, él sabe hacerlo funcionar y lo ha llevado muy largo.
Hace un año, los Tigres se metieron hasta semifinales y parecían capaces de más, pero el Bóer los barrió, antes de ir a coronarse ante los Dantos. Y este año, clasificaron a la segunda vuelta y con sus refuerzos, esperan dar pelea.
Sin embargo, en medio de un diálogo sobre su tropa, le consulto a Padilla sobre qué impresión le ha causado el big leaguer pinolero Jonathan Loáisiga, quien ha brillado mucho este año con los Yanquis de Nueva York.
“Yo la verdad, casi no veo Grandes Ligas, pero las veces que ha lanzado Loáisiga lo he visto y ha mejorado mucho todos sus pitcheos. Tiene un mejor control y si tiene salud, va a lanzar muchos años”, dice Vicente.
Al igual que Loáisiga, Padilla fue un lanzador de gran velocidad y entiende bien lo esencial que resulta no solo ser capaz de lanzar strikes de forma consistente, sino tener comando sobre todos los disparos que posee.
“El control de su sinker y la forma en que lo utiliza, es tremendo. El slider lo tiene muy bien, lo mantiene bajito en la zona y ese cambio que aprendió es excelente. Está muy bien”, señala el otrora big leaguer.
Vicente lanzó durante 14 temporadas en las Mayores y acumuló 108 victorias, con 4.32 en 1,571.1 innings, en los que propinó 1,121 ponches y en cinco ocasiones ganó por lo menos 12 partidos, con un viaje al Juego de Estrellas.
“Loáisiga también puede lanzar muchos años. Si Dios le da salud, ese brazo puede aguantar bastante, más aún con ese equipo (los Yanquis) que le dio la oportunidad y él ha metido mano también”, agrega.
En sus primeras tres temporadas en las Grandes Ligas, Padilla no inició ni un solo juego, pero, en cambio, relevó en 83 y acumuló una marca de 7-9 y 4.24, con 80 ponches en 102 episodios de labor.
Sin embargo, dado que su repertorio era muy amplio, con la recta, cambio, slider y sinker, fue transformado en abridor y tras un viaje a las Menores a finales del 2001, inició el 2002 en la rotación de los Filis.
“Abrir o relevar son trabajos de mucha responsabilidad y por lo que hemos visto, Loáisiga parece más cómodo relevando, pero él tiene también para ser un abridor en las Grandes Ligas”, considera Padilla.
En su primer año como abridor, Vicente tuvo 14-11 y 3.28 y durante ocho años consecutivos inició por lo menos 20 partidos, y como abridor, se adjudicó 97 de las 108 victorias que consiguió en su carrera.
Loáisiga, en cambio, comenzó como abridor y se ha instalado como un relevista confiable en los Yanquis. Y aunque no se descarta que pueda abrir ocasionalmente, la lógica indica que debe continuar ahí.
“Loáisiga tiene que seguir echándole ganas por su futuro, eso es lo más importante, no importa si abre o releva”, dijo Padilla, quien ya cruzó por esos caminos.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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