Y además
Cuenta Robert Graves en el segundo tomo de su obra Los Mitos Griegos, el trágico fin de Palamedes en la Guerra de Troya.
Palamedes era un guerrero griego muy osado. Pero no murió en el combate, sus propios compañeros de armas lo mataron lapidado (a pedradas) porque fue acusado injustamente de traición.
Palamedes era hijo Nauplio, rey de Argos, y acompañó a Menelao cuando este fue a Ítaca a decirle a Odiseo que debía unirse con sus barcos y guerreros, a la gran expedición que iría a Troya con el objetivo de rescatar a Helena, la reina de Esparta que había sido raptada por Paris.
Pero Odiseo sabía por un oráculo que si había guerra en Troya duraría mucho tiempo y que si él acudía podría regresar hasta 20 años después, solo y como un mendigo. Por eso cuando Menelao y Palamedes llegaron a buscarlo fingió estar loco para no ir a la guerra. Pero Palamedes se dio cuenta de la simulación y Odiseo tuvo que unirse a los demás reyes y príncipes que iban a Troya, a rescatar a la reina espartana.
Odiseo no perdonó a Palamedes que lo hubiera descubierto y juró que algún día se vengaría. Cuenta Graves que en una ocasión que escaseaban los alimentos en los campamentos griegos, Agamenón, el rey de Micenas que era comandante en jefe del ejército, envió a Odiseo a buscar cereales y otras provisiones en las islas y ciudades vecinas.
Pero Odiseo regresó con las manos vacías y Palamedes le reprochó su negligencia. Incluso le dijo que era un cobarde y seguramente había tenido miedo de los vecinos de Troya, los que no participaban activamente en la guerra pero apoyaban a los troyanos. Entonces Palamedes pidió a Agamenón que le permitiera ir en busca de las provisiones, en efecto fue y al poco tiempo regresó con su nave cargada de alimentos.
Tras ese incidente aumentó el odio de Odiseo a Palamedes y urdió un plan para vengarse pronto de él. Le dijo a Agamenón que los dioses le habían comunicado mientras dormía que se estaba preparando una traición contra los griegos y que debían mover los campamentos a otro lugar para neutralizar la amenaza.
Agamenón hizo caso a Odiseo y este enterró una bolsa llena de oro en el lugar donde había estado la tienda de campaña de Palamedes. Luego obligó a un prisionero troyano que tenía a su servicio, a escribir una carta que supuestamente Príamo (el rey de Troya) enviaba a Palamedes, en la que le decía: “el oro que te he enviado es el pago por tu traición a los griegos”.
Odiseo ordenó al prisionero llevar la carta a Palamedes pero en compañía de algunos de sus hombres de mayor confianza, lo emboscó en el camino y lo mató. Unos soldados griegos encontraron el cadáver del prisionero troyano y llevaron la carta a Agamenón. Odiseo sugirió buscar en el sitio donde había estado la tienda de campaña de Palamedes, excavaron un poco y encontraron la bolsa con oro que el mismo Odiseo había enterrado.
Palamedes alegó su inocencia de manera desesperada, pero no le reconocieron derecho a la defensa y fue condenado a morir apedreado por sus propios compañeros de armas.
¡Ah!, pero Nauplio, el padre de Palamedes, se encargó de vengar la muerte injustificada de su hijo. Cuando supo lo ocurrido viajó a Troya para exigir a Agamenón que le diera una explicación. Agamenón le dijo que su hijo había sido un traidor, pero Nauplio no lo creyó.
Regresó Nauplio a Argos y desde allí espació la información de que todos los reyes y príncipes griegos que estaban en Troya tenían hermosas concubinas troyanas, que las llevarían con ellos y repudiarían a sus esposas.
Algunas de las reinas y princesas griegas que hasta entonces habían esperado paciente y fielmente a sus maridos enloquecieron, algunas se suicidaron y otras se vengaron de ellos siéndoles también infieles.
Se dice que esa habría sido la verdadera razón por la cual Clitemnestra, reina de Micenas, hermana de Helena y esposa de Agamenón, le fue infiel a este con Egisto. Y cuando Agamenón regresó de Troya lo asesinó, dando lugar a uno de los principales y más trágicos mitos más trágicos del mundo griego antiguo.