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Había muchas razones para el optimismo entre los Yanquis. Al final, un jonrón ante Aroldis Chapman fue la diferencia entre avanzar profundo en la postemporada o aumentar a once los años de frustración. Y sucedió esto último cuando Mike Brosseau propinó la estocada en el duelo clave ante Tampa Bay.
Y aunque no hubo agregados de impacto al equipo en el receso de la temporada, muchos especialistas coincidían en que los Yanquis tenían el talento necesario para dominar su División y se les vio como aspirantes legítimos al título en este 2021.
Al fin, luego de muchos años, tenían un auténtico líder de staff en Gerrit Cole, sus cañones de más poder, Aaron Judge y Giancarlo Stanton, estaban saludables y se había traído de regreso al estupendo bateador DJ LeMahieu, mientras se esperaba el despertar de Gleyber Torres y Gary Sánchez.
En lugar de eso, los Yanquis ha sido la inconsistencia hecha equipo. “La inconsistencia, ciertamente, es algo que nos define”, admitió el mánager Aaron Boone, luego que el conjunto sufrió una cuarta racha de cuatro derrotas en esta temporada, antes de derrotar este martes a los Ángeles 11-5.
El equipo que estaba supuestamente armado para destronar a Tampa Bay en la Liga Americana y mantener bajo control a los Medias Rojas de Boston, ha saltado de un tropiezo a otro, al extremo de ser penúltimos en su sector (Este) con marca de 41-38.
“Nuestra temporada está en línea”, reconoció el mentor Boone, consciente de que o redescubren la fórmula ganadora o salen de entre los equipos contendores en esta campaña. “Son demasiados los altos y los bajos”, reiteró Boone, quien ha vuelto a respirar tras el éxito ante los californianos, pese a dos jonrones de Shohei Ohtani.
El problema de los Yanquis ha estado en su escaso bateo, pero los lanzadores han comenzado a aflojar producto de la gran presión. Los neoyorquinos tienen un promedio colectivo de .236, que es el número 17 en las Mayores.
Sus 321 anotadas, son la penúltima cantidad en la Liga Americana, solo delante de las 308 de Detroit. Con 614 hits, están en el puesto 12 entre los clubes del joven circuito y con .397 en slugging son séptimos.
Su promedio sobre las bases (.321) es quinto, pero no progresan porque son segundos en batazos para doble plays (76). Y aunque aún batean jonrones (105), 70 son con las bases limpias. No hay producción ofensiva.
Así que, a menos que se reagrupen y se conviertan en algo parecido a un buen equipo, como se vieron anoche ante los Ángeles, los Yanquis podrían continuar sufriendo en una temporada en la que supuestamente estarían de vuelta como un conjunto dominante.
Y mientras esto sucede, los Medias Rojas (49-31) siguen viento en popa y son los flamantes líderes de la División Este, encima incluso de los Rays (47-33), los actuales monarcas de la Liga Americana. Toronto (41-36) incluso, está adelante en tercer lugar.
Aún falta un buen trecho para la conclusión de la temporada, pero de no reaccionar pronto, los Yanquis podría estar fuera de la pelea.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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