El Villarreal escribió su nombre en los libros históricos de las competiciones europeas. El submarino amarillo de Valencia llegaba a la Arena de Gdansk en Polonia, para buscar el primer título europeo de su historia. Pero del otro lado no tendría a cualquier rival, sino a uno de los clubes de mayor trayectoria dentro de Europa: Manchester United. Un partido especial que no encontró ganador en 120 minutos de juego, y tras un empate a uno en el marcador, tuvo que extenderse hasta la tanda de penales, donde hasta 11 jugadores por equipo, desfilaron para cobrar el lanzamiento dictado desde los once pasos alcanzando los españoles la gloria (11-10).
A pesar de ello, la primera final en la historia del Villarreal, no iniciaba bien. El club español parecía estar muerto de nervios, muy erróneos en la entrega y con problemas en la salida de balón. Eso rápidamente lo aprovechó el United, quien tomó su rol de favorito y comenzó a mandar sobre el rectángulo de juego, manteniendo la iniciativa y encerrando al submarino amarillo en su primer cuarto de cancha, no obstante, sin encontrar alguna ocasión clara que le permitiera ponerse adelante en el marcador.
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Pasando los minutos, el equipo de Manchester fue complicándose con sus llegadas, producto de un mejor planteamiento defensivo del rival, que se comenzaba a organizar de mejor manera y a darse cuenta que podía hacer daño con jugadas a balón parado. Así consiguieron no solamente sus primeras dos llegadas al área de De Gea, sino que también, ponerse sorpresivamente por delante, gracias a un gol de Gerard Moreno. El atacante español, que vive un gran momento, aprovechó un centro cruzado de Parejo y una desatención de los Red Devils, para entrar sólo por el segundo poste y marcar el 1-0.
El tanto de Moreno produjo que los jugadores ingleses fueran desapareciendo sobre el campo, y que sus compañeros fueran tomando confianza para generar un juego más abierto. Así dio también inicio la segunda mitad. Pero de manera semejante a cuando se adelantó el Villarreal, encontró la igualdad el United; es decir, en el momento que mejor jugaba su rival. Cuando solamente transcurrían 10 minutos del segundo tiempo, Cavani encontró un balón suelto en el borde del área pequeña, producto de un rebote en la zaga defensiva de los amarillos. Con Rulli vencido hacia un lado, el delantero charrúa sólo tuvo que empujar el esférico.
El empate del Manchester dejó golpeado al club de Valencia, que poco a poco se fue desinflando y perdiéndose en el juego. Emery desde el banquillo tampoco podía cambiar las acciones, puesto que sus movimientos no podían contra la embestida inglesa, que fue creciendo conforme se acercaba el final del partido. Sin embargo, el Villarreal sí pudo cerrarse ordenadamente en defensa, y pudo mantener las tablas en el marcador y enviar la final a tiempo suplementario por tercera vez en la historia de la Europa League. Por quinta vez un duelo entre Manchester United y Villarreal, terminaba en empate tras 90 minutos. Pero a diferencia de sus cuatro duelos anteriores, este debía encontrar a un ganador, para definir al campeón.
El tiempo extra pesó más que cualquiera de los dos equipos, incluso más que la suma de ambos, ya que dejaron mucho por ver en los treinta minutos del suplementario. El partido se trabó y ningún equipo quiso arriesgar de más por temor a fallar en el intento. Por segunda vez en la historia de este nuevo formato de la competición, el campeón se definía en penales, en una tanda que quedó escrita en los libros de historia. 11 jugadores por bando lanzaron en la definición desde los once pasos, incluyendo los guardametas. Pero fue este último, David De Gea, arquero del club inglés, que con el 11-10 en el marcador de los penales, no pudo concretar el suyo para extender la tanda. Rulli, portero argentino del Villarreal, adivinó el lanzamiento del español, lo atajó y le dio consigo el primer título europeo de la historia al submarino amarillo.