¿Un Ortega para el Perú?

LA PRENSA publicó este lunes 24 de mayo una noticia titulada “Perú rechaza a Keiko Fujimori”. La información se refiere a una manifestación de miles de personas realizada en Lima, capital del Perú, el domingo recién pasado, para repudiar a la candidata presidencial de la derecha democrática y respaldar al ultraizquierdista Pedro Castillo.

La información, despachada por la agencia internacional de noticias AFP, no estaba completa. No se dijo algo tan importante como el hecho sonado de que durante la manifestación contra Keiko Fujimori, se produjeron hostigamientos y agresiones físicas a los periodistas de diversos medios de comunicación que cubrían el evento. La agresión ha sido alentada por el discurso político del candidato de la izquierda radical, Pedro Castillo, enemigo declarado de la libertad de expresión y de prensa —igual que los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua— quien ha amenazado con tomar medidas contra el periodismo libre e independiente, en el caso de ganar la elección presidencial del 6 de junio.

Por desgracia, Castillo es el favorito según las encuestas. En la información de este lunes LA PRENSA menciona que el diario Perú 21 publicó el resultado de un simulacro de votación, en el cual Castillo tuvo 45.5 por ciento del voto y Fujimori 40.1 por ciento. En realidad, casi todas las encuestas dan como ganador al candidato de extrema izquierda. Solo una, de un centro de pensamiento e investigación como Funides de Nicaragua, la ubica adelante de Pedro Castillo, con 45.4 por ciento sobre 42 por ciento.

Keiko Fujimori es culpada públicamente por los crímenes y la corrupción de su padre, Alberto Fujimori, quien ejerció el poder durante diez años, de 1990 a 2000. Keiko ha sido acusada también por actos de corrupción propios, algo común en el ambiente político peruano. Pero ella ha prometido hacer un gobierno genuinamente democrático y firmó ante los líderes de las iglesias católica y evangélica, el compromiso de no promover la reelección. También Pedro Castillo firmó este compromiso solemne, pero el principal diputado de su partido Perú Libre, Gustavo Bermejo, dijo en un audio público que su objetivo es construir el socialismo y si llegan a la Presidencia “no van a dejar el poder”.

Por eso es que Mario Vargas Llosa —quien fuera derrotado por Alberto Fujimori en las elecciones de 1990—, ha llamado a los peruanos a votar por Keiko el 6 de junio, para “salvar al país de un peligro enorme que es caer en manos del totalitarismo”. Ojalá los peruanos le hicieran caso, por su propio bien pero también por el de los nicaragüenses. Si Castillo gana la elección el gobierno de Perú apoyará a la dictadura de Daniel Ortega en la OEA. Ese cambio de posición del gobierno peruano ocurriría antes de las elecciones de Nicaragua, cuya legitimidad tendrá que ser juzgada por el organismo hemisférico. Y con Castillo de presidente, el voto de Perú sería por Ortega y contra el pueblo nicaragüense que lucha por la democracia.

Pedro Castillo y su partido no han engañado a nadie en Perú, han dicho claro que su propósito es establecer un régimen socialista totalitario. Pero a veces los pueblos se suicidan, como algunos individuos, según lo explica el psicólogo, político y comunicador venezolano Vladimir Gessen, en un artículo de Firmas Press publicado en 2016.

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