El sufrimiento de civiles en Israel y Gaza no debería ocurrir. Hamás y la yihad islámica, las organizaciones terroristas que tomaron control de la franja de Gaza (después de un golpe de Estado contra la Autoridad Palestina), son parte del esquema malvado patrocinado por Irán, que ya ha dejado su huella de terror en otras partes del mundo, infligiendo dolor primero a los palestinos inocentes, y después a los civiles israelíes.
Hamás y la yihad islámica lanzan misiles desde el corazón de su propia población civil, y las infraestructuras operacionales usadas para disparar en forma indiscriminada contra la población israelí, se encuentra dentro y al lado de inmuebles residenciales.
Estas operaciones terroristas son de hecho un doble crimen de acuerdo con la Convención de Ginebra, ya que utilizan a sus ciudadanos civiles como escudos humanos, y el ataque es lanzado deliberadamente contra población civil de Israel, como claramente lo manifestó este 17 de mayo la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA)
(https://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-051/21).
Ante esta situación, Israel no solo tiene, sino que debe defenderse como lo haría cualquier país en el mundo que reciba una lluvia de cohetes sobre su territorio y sus ciudadanos. Si Israel no hubiese invertido en tecnología de autodefensa, ya estaría totalmente arrasado y tendría innumerables de vidas humanas perdidas.
Antecedentes de la situación actual
Israel realizó grandes esfuerzos para evitar la escalada que hoy se vive: se pospuso la discusión sobre Sheikh Jarrah, el supuesto desalojo arbitrario de unas familias palestinas que construyeron sus casas sobre tierras que han pertenecido por décadas a israelíes, iniciaron los actos de terror. Este caso aislado estaba en la corte para realizar un desalojo, como se hace en un estado de derecho y democrático, en el que se realizan procesos judiciales. Este litigio se encuentra en los tribunales de justicia desde hace más de 20 años y se cae ahora como pretexto para incitar contra Israel.
Israel también tomó decisión difícil en prohibir que los judíos subieran al Monte del Templo en el Día de Jerusalén y cambió la ruta de un desfile de banderas para evitar contacto ninguno entre ellos y los musulmanes. Incluso antes, a pesar de la tensión y por respeto a la libertad de culto, Israel dejó entrar más de 80,000 fieles musulmanes en la explanada de mezquitas en el Monte del Templo, cuando grupos incitados por Hamás valiéndose del sentimiento religioso y nacionalista de sus correligionarios, lo convirtieron en el escenario de agresión al lanzar piedras hacia los judíos que rezaban abajo, frente el muro Occidental, y después contra la policía, que ingresó solo después de que comenzaron los ataques, y para dispersar a los alborotadores.
Para entender por qué Hamás quiso “calentar” el terreno ahora, hay que tomar en cuenta el descontento entre las filas palestinas por el hecho que el presidente de la Autoridad Palestina (que ha estado en el poder por 15 años) suspendió (otra vez) las elecciones que deberían realizarse estos meses, lo que frustró a Hamás, que pensaba ganarlas, canalizando esta frustración hacia Israel, lanzando cohetes contra Jerusalén, bajo pretexto de protegerla…
Hasta el 17 e mayo habíamos sido atacado desde Gaza con más de 3,300 misiles, que sus objetivos son matar la población civil israelí, parte de los cohetes (15-20 por ciento) han caído dentro de Gaza, provocando víctimas y golpeando sus civiles, incluidos niños.
Los disparos desde Gaza han provocado destrucciones en infraestructura en Israel, heridos y muertos, los cohetes que caen en Israel no diferencian entre religiones y entre las víctimas hay judíos, musulmanes y cristianos. El Comando de Defensa Civil debió adoptar medidas para preservar la vida de la población. Entre otras, se optó por cerrar los establecimientos educativos, lo que significa que más de medio millón de niños se quedan en sus hogares.
En sus operaciones de autodefensa, Israel extrema los esfuerzos para proteger a los ciudadanos inocentes de Gaza, les avisa antes de las operaciones puntuales dirigidas a edificios e instalaciones que son usadas como centros de comandos de Hamás. Israel tiene el derecho de autodefensa y la obligación de proteger sus ciudadanos de un ente terrorista como Hamás que proclama en su constitución como objetivo fundamental, la aniquilación de Israel. La comunidad internacional inequívocamente debe condenar la agresividad de esta organización terrorista contra Israel y su población civil, y reconocer el derecho de Israel a la autodefensa. Solo la derrota de los terroristas podría garantizar a ambos pueblos vivir en paz y seguridad.
El autor es embajador de Israel.