Ancianos

Emma Mena y Claudio Flores sentados en el patio de su humilde casa, ubicada en Villa Japón, en el kilómetro 36 de la carretera a El Timal. LAPRENSA/R.FONSECA

Emma y Claudio tienen comida, pero deben restaurar su casa antes que golpee el invierno

Emma Mena agradece el gesto de las personas que han desfilado para entregar ayuda. Esta es la situación de los ancianos abandonados, de quienes LA PRENSA publicó su historia

A dos meses de haberse hecho pública la historia de Emma Mena y Claudio Flores, una pareja de ancianos olvidada por su familia y el Estado de Nicaragua, sus vidas poco a poco han mejorado gracias a la ayuda llevada por decenas de personas. Ahora no les falta el pan de cada día y ella —con 102 años a cuestas— ya no sale a buscar ropa ajena que lavar. Pasa cuidando a Claudio, su esposo ciego, en la humilde casita que habitan en Villa Japón, ubicada en el kilómetro 36 de la carretera a El Timal.

Emma agradece el gesto de las personas que han desfilado por su vivienda durante las últimas semanas para entregarles ayuda. Unos le han llevado dinero en efectivo y otros comida, productos de aseo personal, una estufa, una cama, sillas de plástico, un lavandero y 10 láminas de zinc para que en el tiempo de lluvia no se mojen.

«La casa se inunda, el agua entra por arriba y por abajo. Esperamos que nos ayuden a construir la casita. Ya tenemos ese zinc», dice mientra señala el material que está asegurado al lado de la puerta que comunica la sala con el patio, todo de tierra.

Además de ponerle fin a la anegación y que un viento como el que hizo hace semanas no amenace con botar la casa, mejorar la casa también significa que no serían blanco de la delincuencia de la zona. Emma cuenta que hace unos días les despegaron una lámina de zinc que hace la función de pared, para robarles aceite, arroz y frijoles.

«Yo me vengo durmiendo como a las 3:30 a.m. porque paso pendiente de que no se nos metan, se escuchan pasos en el patio, que buscan en la mesa», confiesa Claudio.

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Estado sigue ausente

A Emma se le ponen los ojos aguados de emoción cuando habla de la ayuda recibida en las últimas semanas. Están sentados conversando o escuchando el radio —que también les fue regalado— y de repente se estaciona un vehículo. Baja una o dos personas y le entregan ayuda, casi siempre comida. «Todo esto es gracias a Dios», declara.

El ausente en este episodio de solidaridad ha sido el Estado, pese a que el Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez, las alcaldías y los Gabinetes del Poder Ciudadano (GPC) están en la obligación de atenderlos a través de la Ley 720 (Ley del Adulto Mayor).

«Aquí del Gobierno no se ha aparecido nadie, nadie, nadie. Y lo sé porque cuando viene alguien yo pregunto quién es la persona que nos da la ayuda, me gusta saber y darle las gracias», comenta Claudio.

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Ancianos
Un señor le entrega ayuda a Emma y Claudio, en el momento en que LA PRENSA conversa con ellos. LA PRENSA/R. FONSECA

Proyecto en marcha

Con el dinero reunido en las últimas semanas, esta pareja de ancianos pagó para que en el patio les hicieran una zanja porque una persona que llegó les prometió regalarles una letrina nueva. Es tiempo de sellar la actual. Además compraron palos para que una vez instalada, les forren el espacio.

Si alguien quiere ayudarlos, puede llamar al número 7810-6406. Si no responden al primer intento, puede volver a marcar para que ellos les atiendan.

Nacionales Ancianos Nicaragua archivo

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