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LA PRENSA/ARCHIVO

Incremento de femicidios frustrados refleja mayor descomposición social y machismo, exponen especialistas

La violencia contra la mujer ha trascendido en el país a lo largo de estos años bajo el factor predominante del machismo, sin embargo, hay múltiples causas que aumentan los riesgos

El aumento de los femicidios frustrados en Nicaragua da la alerta de que se agudiza la descomposición social en el país: a mayor pobreza, desigualdad y desempleo, mayor violencia en las familias y aumenta también el riesgo de que ocurran más ataques contras las mujeres en otros espacios sociales, alertan especialistas en el tema. Destacan que la cultura machista sigue siendo el factor predominante en esta problemática.

Del 1 de enero al 30 de abril de este año, el observatorio independiente de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) reporta 23 femicidios y 48 femicidios en grado de frustración. En estos primeros cuatro meses, los casos frustrados alcanzaron más de la mitad del total que se reportó en el 2019 (72).  En el 2020, fueron 115.

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Cabe destacar que el conteo que realiza esta organización es por medio de los reportes de los colaboradores y medios de comunicación, así como de las denuncias familiares y ciudadanas; por lo que las cifras no son oficiales ni muestran el universo total y real de los femicidios que ocurren en el país. Es decir que la cantidad de casos puede ser aún mayor.

Además la organización CDD cuenta por femicidio todo crimen de odio y poder cometido contra una mujer, mientras que las autoridades lo tipifica de esa manera solo cuando el agresor formaba una pareja con la víctima.

«En una pareja se incrementan las frustraciones internas (…) estas frustraciones del desempleo, pobreza, se traducen en esa dinámica de violencia intrafamiliar», expuso el sociólogo Óscar René Vargas, quien añadió que el machismo empeora el escenario. Es la raíz.

Vargas proyectó, tomando en cuenta si la tendencia de violencia se mantiene, que para finales de este año puede reportarse nuevamente más de 100 casos de femicidios frustrados y mantenerse la cifra de muertes.

Más causas contribuyen a la violencia

La feminista y socióloga María Teresa Blandón declaró que hablar de violencia machista es referirse a todo tipo de situaciones que transgreden la integridad de la mujer, desde un acoso hasta el femicidio, y enfatizó que este tipo de violencia es «multicausal».

«Pretender asignar una sola causa es un error de análisis», dijo la especialista, quien además señala que hay más causas que contribuyen a incrementar esa violencia, como es el abuso de poder, y a la vez la falta de beligerancia por parte del Estado.

Los datos del CDD plantean que de los 23 femicidios, ocho ocurrieron en abril, de los cuales solo uno está en proceso judicial. Al finalizar ese mes, aún había tres casos impunes, dos en investigaciones y dos donde sus agresores se suicidaron.

«Cuando el Estado ejerce violencia, tiene discurso de odio, se niega a atender las denuncias de las mujeres, se crea un estado de impunidad y eso favorece a la violencia, los agresores sienten que pueden seguir agrediendo a las mujeres y que no van a pagar ninguna sanción, por eso es que decimos que el Estado es cómplice de la violencia machista», expresó Blandón.

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Al respecto, el sociólogo Cirilo Otero también señaló que la violencia es un asunto consustancial en la sociedad, más aún, cuando el país sufre de «violencia por todos lados», y la cultura machista inculca que «la mujer es dependiente de lo que el hombre le provee materialmente».

«La violencia se ha institucionalizado en medio de una pandemia del Covid-19, del desempleo alto, la violencia política —porque (Daniel) Ortega quiere quedarse hasta la eternidad y la sociedad quiere sacarlo del poder político—, entonces hay desorden social, desorden político, desorden económico, es violencia en todos los ambientes sociales», expuso Otero.

De los 23 femicidios que se reportan en los primeros cuatro meses de 2021, 29 niños, niñas y adolescentes han quedado huérfanos. LA PRENSA/ARCHIVO

Sin tolerancia social

Los ocho casos registrados por el CDD durante el mes de abril revelan que las principales víctimas de femicidios fue el grupo entre los 35 y 59 años de edad, y que los agresores tienen más de algún parentesco (novio, conocido, compañero de vida o expareja) con la víctima.

«Muchas de las víctimas de femicidio ya tenían o intento de femicidio o tenían muchos años de vivir violencia. No es que de pronto a ese hombre se le ocurrió matarla (…) No es un acto de locura, en la mayoría de los casos hay un vínculo del femicida con la víctima y termina siendo víctima fatal, porque no contó con el apoyo de nadie y el Estado no hizo nada para prevenir ese asesinato; la intolerancia social que hay respecto a estos temas es grande», criticó Blandón.

Otros factores

Vargas señaló que el alcoholismo y drogadicción son factores que también influyen en el círculo de violencia y, por ende, aumentan el riesgo de que las mujeres sean víctimas de violencia. «Esto (de la violencia) hay que relacionarlo también con el incremento del alcoholismo y las drogas en el país, que ha estado oculto por muchos años. ¿Por qué? Porque es una sociedad machista y tienden a despreciar los problemas intrafamiliares, y no aceptan que es producto de una descomposición social generalizada de Nicaragua».

«Hay que relacionar la pobreza, falta de empleo, más el alcoholismo y drogadicción son los que están explicando el incremento de los femicidios tanto reales como frustrados (…) Como país nos estamos hundiendo. En un escenario con Ortega en el poder, se va a incrementar la desigualdad social», manifestó desde su perspectiva el sociólogo.

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El especialista ejemplificó esa amenaza con la contracción que ha sufrido la inversión extranjera en los dos últimos años, pasando de 503 millones de dólares en el 2019 a 182.3 millones en el 2020. «¿Qué significa este asunto? Significa menos trabajo, menos posibilidades de que el país se levante y entonces la tendencia es que esta situación se incrementará (…) que la descomposición social sea mayor o por lo menos igual, y por lo tanto, eso se va a expresar en la frustración de la población, sea hombre o mujer», consideró.

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