Transhumanismo

En la nueva normalidad, no es tan normal hablar de transhumanismo, inclusive podríamos decir que es una especie de tabú. Esta cultura subyacente se define como un movimiento que busca mejorar la capacidad física, intelectual y moral del ser humano mediante la aplicación tecnológica. Uno de sus mayores exponentes es Nick Brostom, en la que postula mejorar la naturaleza humana, superando sus limitaciones y prolongando su existencia a través de la razón, la ciencia y la tecnología.

Esta inofensiva propuesta a primera impresión no suena nada mal, nadie está en contra de la tecnología; quién no quisiera una prótesis inteligente de un órgano mutilado, por ejemplo. Sin embargo, al profundizar en los postulados, podemos vislumbrar las nuevas formas de discriminación a la que sería sometido el ser humano. Esta corriente política pretende imponerse como ya lo está logrando a través del control hegemónico de lo público a través de lo privado. La cosa pública, que es administrada por el Estado-nación, deja de serlo, e inclusive el debate de lo público se está gestando en el espacio privado, es decir la “privatización del poder político por el poder privado”.

El transhumanismo está bien delineado en el Foro de Davos o conocido como Foro Económico Mundial, pues en sus postulados están las 4T que incluye tres ejes de actuación a saber: superlongevidad, superinteligencia y superbienestar. Estos ejes se lograrán con las tecnologías convergentes tales como: inteligencia artificial, la nanotecnología, la biotecnología y las tecnologías de la comunicación. Este nuevo gobierno privado, que se está desarrollando, nos podría llevar rápidamente a un control absoluto del hombre por el hombre. Estamos a las puertas del despojo total de las libertades, las big tech cancelaron y censuraron al presidente de Estados Unidos.

O el nuevo algoritmo lanzado el año pasado, el GPT3, que tiene aproximadamente 123 millones puntos de medición que puede generar “texto de la nada”, o sea que los escritores podrían perder sus empleos pues la aplicación ya es capaz de crear una obra. La tecnología ya permite editar un ADN con la técnica CRISPR, sus creadoras son Jennifer Dovana y Emmanuelle Charpertier. Esta técnica consiste en construir un ARN guía capaz de reconocer la parte del ADN que queremos editar. Para que esto se implante de forma total es necesario una crisis, para resetear lo ya existente y realizar lo que muchos llaman formateo o reingeniería social y de esto se habló en la “Cumbre Gemela única” el 3 de junio de 2020, en Davos, Suiza. El tema debería ser “El Gran Reinicio”. “La pandemia representa una oportunidad, inusual y reducida para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo y forjar un futuro más sano, más equitativo y más próspero”. Así lo expresó claramente el profesor Klaus Schwab, presidente ejecutivo del foro de Davos.

Esta agenda bien planificada es lo que se conoce como globalismo, sus objetivos a simple vista se resumen así:

1. Acabar con las naciones, es decir sus Estados independientes. La actual democracia desaparecería, para dar lugar a gobierno supraestatal.

2. Privatización de los recursos naturales.

3. Control absoluto sobre lo económico y político de las élites económicas.

4. Radicalización del control poblacional.

5. Desaparición del capitalismo a un nuevo sistema.

6. Digitalización de la vida.

7. Una ética y religión global impuesta, dando nacimiento al panteísmo y erradicando el monoteísmo.

Se busca despojar lo más humano del ser, su propia identidad, su propia libertad, para pasar a ser objeto y no sujeto. ¿Resistiremos?

La autora es abogada.

Opinión naturaleza humana archivo
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