Jamás voy a dividir el voto

La única manera de derrotar a la dictadura de Ortega en las elecciones de noviembre y reiniciar el camino hacia la paz, el desarrollo social y económico, y la democracia, es ir unidos como nicaragüenses en una sola fuerza opositora.

En enero de este año, un día después del 43º aniversario del asesinato de mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, ante una inquietud de un colega periodista, respondí que estoy dispuesta a decirle Sí a Nicaragua. Me refería a mi disposición de servirle a nuestra patria tal como lo hizo mi madre, Violeta Chamorro Barrios, en 1989, cuando fue la candidata triunfante de la Unión Nacional Opositora (UNO), e inició un histórico período de transición hacia la democracia.

Desde entonces he expresado mi convicción de que la única condición para participar en una candidatura presidencial es en unidad con todas las fuerzas políticas de oposición, porque yo jamás me voy a prestar a dividir el voto de los nicaragüenses. Mi propuesta y mi compromiso es competir en igualdad de condiciones con todos los precandidatos en una sola casilla que nos permita unir a Nicaragua en contra de la dictadura de Ortega. Un voto dividido asegura la continuidad de la dictadura.

A mediados del mes de febrero, con otros precandidatos, firmé el documento “Unidad Nicaragua Primero”, que contiene un mensaje contundente, en el que instamos a todas las fuerzas organizadas de la oposición a un diálogo para construir la alianza de la unidad para la democratización de Nicaragua. A esta fecha, ese diálogo no se ha dado.

En días recientes, los precandidatos también fuimos capaces de emitir un pronunciamiento conjunto en el que rechazamos categóricamente el proyecto de reformas electorales que Ortega ordenó aprobar a la Asamblea Nacional, porque representa una burla a las aspiraciones de tener en Nicaragua un proceso electoral limpio y confiable.

Luego, conocimos un importante pronunciamiento, suscrito por más de cincuenta organizaciones y partidos políticos, gremios empresariales, la diáspora nicaragüense, los jóvenes y otras expresiones organizadas, que rechazan las pretensiones electorales de Ortega y exigen que cumpla con la resolución de la Asamblea General de la OEA de octubre del 2020.

Considero que habernos unido para rechazar el proyecto dictatorial de reformas electorales fue una evidencia de que podemos eso y más. No obstante, si no avanzamos con rapidez y firmeza en el objetivo de alcanzar la unidad opositora, el pueblo de Nicaragua se verá frustrado en su deseo de derrotar a la dictadura y lograr su libertad.

Soy consecuente con mi palabra y debo de ser sincera con la ciudadanía, con los que sufren y han sufrido a causa de la dictadura, las madres de los mártires de abril, los presos políticos, los lisiados a consecuencia de la represión, los exiliados, la juventud que se lanzó a protestar en las calles y proponer con valentía un cambio político. Forzar a los candidatos a registrarse en una casilla que tiene sus propias reglas partidarias, sin consensuarlas con el otro bloque de la oposición, es contrario al objetivo supremo del pueblo: la unidad nacional.

Por tanto, si las fuerzas ahora divididas en dos bloques logran el acuerdo de una casilla única, yo estoy lista para competir con todos los precandidatos dentro de una oposición unida, que tenga, además, fuerza suficiente para exigir una reforma electoral justa y transparente, que de verdad garantice el respeto al voto de los nicaragüenses para salir de esta dictadura. En ese contexto, reitero mi compromiso de respetar los resultados y apoyar sin restricciones al candidato único de la oposición que salga escogido.

Digamos Sí a Nicaragua/ Nicaragua unida volverá a ser República.

La autora es periodista, precandidata presidencial.

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