El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, reapareció este viernes, un mes después que saliera a brindar su apoyo al boxeador Román «Chocolatito» González el pasado 23 de marzo. Otra vez se mostró molesto y cuestionó las sanciones que le ha impuesto la comunidad internacional y volvió a callar sobre el tema de las reformas electorales.
«Utilizan el recurso que les da la fuerza militar y la fuerza del capital para imponer una política tiránica ante el mundo y, en lugar de ayudar a contribuir a que los países en vías de desarrollo puedan contar con más y mayores recursos para enfrentar problemas elementales como es el problema del hambre, de la pobreza, de los servicios básicos para la población, lo que hacen es castigarlos, torturarlos, sancionarlos, violar los derechos humanos de pueblos enteros», criticó Ortega en su participación virtual en el Foro de Reencuentro con la Madre Tierra realizado en Bolivia.
Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto una serie de sanciones individuales a miembros de su círculo de poder, entre los que figuran principalmente tres de sus hijos, su esposa y vicepresidenta designada Rosario Murillo, y operadores cercanos señalados por actos de corrupción y violación de derechos humanos.
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También, el país del norte aplicó al régimen la Ley Magnitsky y la Nica Act, que establecen sanciones económicas al Gobierno o personas de Nicaragua que estén relacionadas con prácticas corruptas o violaciones a los derechos humanos, lo que conlleva a que Estados Unidos congele los bienes y las cuentas bancarias de los responsables, junto con sus allegados.
Reclama por los sancionados
El Parlamento Europeo (PE) emitió una resolución en la que demandaba sanciones directas contra la pareja dictatorial, Daniel Ortega y Rosario Murillo, si estos aprobaban a través de la Asamblea Nacional (AN) el paquete de leyes represivas, al considerarlas un precedente nefasto para los derechos humanos. La pareja presidencial no le tomó importancia a las amenazas y las aprobó. Hasta la fecha no han aplicado las sanciones.
El dictador considera que los países desarrollados violan los derechos humanos de las poblaciones que habitan en países en vías de desarrollo.
«Como lo hacen con el pueblo hermano de Cuba, con el hermano pueblo de Venezuela, como lo hacen con los pueblos que hay que castigar, que hay que sancionar, donde no escapa casi nadie y lógicamente Nicaragua, que es víctima de esas sanciones, es decir no hay pensamiento en la cúpula de los países desarrollados para tratar estos temas de forma verdaderamente inteligente y racional, porque lo que provocan es el caos», dijo Ortega.
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Menosprecia llamados de la comunidad internacional
En lo que va de 2021, un año marcado por las elecciones generales del próximo 7 de noviembre, la comunidad internacional ha insistido en varias ocasiones al régimen Ortega Murillo que cambie el rumbo del país; sin embargo, este ha hecho caso omiso a las advertencias y los llamados.
Pese a que la administración del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en distintas ocasiones ha dicho que defenderá un proceso electoral, justo y transparente en Nicaragua, y que se encuentra preocupado por la creciente represión de Ortega, esto no ha producido cambios en el actuar del régimen.
La Organización de Estados Americanos (OEA) ha dado un plazo de hasta mayo al régimen de Ortega para que cree las condiciones para un proceso electoral libre, justo y transparente, que implique hacer una reforma a la Ley Electoral, de lo contrario declararán ilegítimo el proceso, pero Ortega ha dado la espalda a esas exigencias y, en contraste, está impulsando una iniciativa de reforma de electoral considerada por los opositores como antidemocrática, discriminatoria y dirigida a ejecutar otro fraude electoral.