Una semana después del inicio desordenado y cansado de la segunda fase de la vacunación contra el Covid-19 en Nicaragua, los puestos habilitados para inocular el fármaco Covishield se muestran reforzados por trabajadores del Ministerio de Salud (Minsa), pero también por civiles que se identifican como miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) y hasta jóvenes con camisetas de la Juventud Sandinista.
Más allá de la orientación que el personal de salud brinda a los pacientes, estos grupos de personas afines al régimen están distribuidos y vigilantes en los puestos; nadie puede desplazarse sin ser monitoreado o controlado por estas personas.
En un recorrido que realizó este martes LA PRENSA, se pudo observar que de los cuatros puntos ubicados en Managua —para vacunar a los pacientes oncológicos, pacientes cardiópatas y personas mayores de 60 años— solo el Centro de Salud Francisco Morazán, en el Distrito II, no tiene desplegados mayores refuerzos debido a la poca demanda en este lugar.
Estos son los puestos donde se puede vacunar contra el Covid-19 este martes en Nicaragua.
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Por el contrario, en el Distrito IV, el perímetro del Centro de Salud Francisco Buitrago fue cerrado. Agentes policiales, apoyados con conos, detienen a todo vehículo que quiere llegar hasta el portón principal de esa unidad y le informan a los ciudadanos que no hay ingreso en esa calle por la jornada de vacunación. Si el adulto mayor quiere vacunarse, deberá ir caminando.

Una vez en el puesto de vacunación, ubicado en el patio del centro de salud, las personas encargadas de este proceso se muestran agitadas. Unos van y vienen con los pacientes en sillas de ruedas, otros acomodan a las personas mayores en las sillas debajo de los toldos y otros registran sus nombres.
Eso sí, están atentos para que el acompañante del paciente se mantenga al margen del proceso y esté en el espacio habilitado para ellos. «Acompañantes se sientan al otro lado (cerca del portón) y esperan ahí», dice una joven médica.

Es todo un cordón de médicos —muchos de ellos jóvenes estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua— que rodea a los pacientes que esperan su turno para registrarse y para que una vez finalice este paso, sean conducidos —de la mano— a otro toldo donde le chequearán la presión y le brindarán unos breves comentarios sobre la vacuna india. Ahí, un grupo de trabajadores de la salud merodean el espacio y están al tanto de cualquier movimiento.
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Luego de ese paso, el procedimiento es vacunarse y esperar unos 30 minutos por si acaso se manifiestan síntomas adversos. En todo momento, el paciente tendrá de cerca a una enfermera o enfermero.
En el puesto Francisco Morazán, Distrito II, el escenario es distinto. Allí, las sillas puestas debajo de los toldos están vacías. No hay aglomeración de personas y el paciente que va llegando al puesto se dirige directamente donde las enfermeras.

El encargado de controlar la entrada puede revisar cómodamente su celular porque no hay mayor demanda como la que se registró el primer día de vacunación, el 6 de abril, cuando el reloj marcaba las 12:00 del mediodía y los pacientes ancianos aún no habían sido atendidos por el desorden que reinaba ese día en este lugar.
En hospitales llenos

La misma situación se da en los hospitales Alemán Nicaragüense y Bertha Calderón. Este Diario confirmó que en cada puesto de vacunación hay más de 20 trabajadores de la salud para este proceso. En el Hospital Bertha Calderón, Distrito III, la fila de espera para avanzar a la mesa de registro y luego a la vacunación, está vigilada por enfermeras y enfermeros. La comunicación entre el personal es para no mantener de pie a los pacientes, y aunque por momentos la fila se aglomera o se desordena, los encargados reaccionan rápidamente.
Más vigilancia
Pero detrás de la cantidad del personal médico disponible para la vacunación, también destaca un grupo de personas vestidas de civil o un color distintivo de camiseta, que al parecer, también están a cargo de «poner el orden» en los puestos de salud.
En las unidades Francisco Buitrago, Alemán Nicaragüense y Bertha Calderón se observó a estos hombres fiscalizando el proceso, sobre todo si se usa el teléfono celular, las miradas de estos vigilantes están sobre esa persona. Este escenario de control y vigilancia es característico del régimen orteguista, que involucra a sus trabajadores y simpatizantes para neutralizar cualquier denuncia ciudadana.
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Aunque el Ministerio de Salud (Minsa) inicialmente indicó que la segunda jornada está dirigida a los pacientes cardiópatas y pacientes oncológicos —quienes previamente son citados para recibir el biológico en su unidad de salud correspondiente— toda persona adulto mayor con alguna enfermedad crónica que desee ser vacunada pueden llegar sin previa cita.
Si cumple con alguno de esos parámetros, para ser vacunado solo deberá presentar su cédula de identidad y seguir las indicaciones en el puesto de salud.
La meta en esta nueva fase es inmunizar a 167,500 personas con la vacuna Covishield. Este fármaco tiene una eficacia de un 73 por ciento al momento que se aplica la primera dosis. Una vez se inyecta la segunda, puede alcanzar hasta un 91.6 por ciento de respuesta inmunitaria al virus.