Abril en la lucha por la libertad

Mucho antes de la rebelión popular de abril de 2018, derrotada por la dictadura con una represión sangrienta que horrorizó al mundo civilizado, ocurrió la también histórica gesta de abril de 1954.

Los Sucesos de Abril de 1954 ocurrieron cuando un grupo de patriotas civiles y militares se alzó en armas contra la dictadura de Anastasio Somoza García, con la intención de derrocarlo e instaurar un sistema político fundado en la libertad y la democracia.

La de abril de 1954 fue la penúltima rebelión armada en el somocismo con un propósito inequívocamente democrático. La última fue en junio de 1959, cuando otro grupo de patriotas libertarios y demócratas encabezados por Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, desembarcó en los llanos de Olama y Mollejones para iniciar una guerra de liberación. Pero fueron derrotados por las fuerzas armadas superiores del gobierno presidido por Luis Somoza Debayle, el segundo de la dinastía somocista.

Después de aquellas dos luchas armadas contra el somocismo, ya solo hubo la de los sandinistas. Pero mientras las de 1954 y 1959 eran para liberar al pueblo y establecer la democracia, la insurrección sandinista que triunfó en julio de 1979 fue para imponer por la fuerza de las armas y la represión, una nueva dictadura que en diversos aspectos resultó peor que la somocista.

El historiador sandinista ya fallecido, Chuno Blandón (1940-2020), relata en su libro Entre Sandino y Fonseca que el movimiento insurreccional de abril de 1954 se comenzó a preparar desde mayo de 1953. Agrega que en el comiendo de los preparativos participaron Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Arturo Cruz Porras, pero se retiraron cuando derivó a un plan para asesinar a Somoza. Ellos dijeron que no podían participar en el asesinato de un ser humano y mantuvieron su posición de principios, a pesar de que Ernesto Cardenal alegó que San Agustín dijo que el tiranicidio está permitido a los cristianos.

De todas maneras, al fracasar el complot Pedro Joaquín Chamorro Cardenal también sufrió la cruel represión vengativa de la dictadura somocista, que narró después en su estremecedor libro testimonial Estirpe Sangrienta: Los Somoza.

Es muy importante recordar y tener en cuenta que la rebelión de abril de 1954 fue causada por el empecinamiento de Somoza García de mantenerse en el poder indefinidamente, a pesar de que en 1950 había pactado con el líder conservador Emiliano Chamorro que no se presentaría a otra reelección presidencial. Pero en 1953 Somoza García dio a conocer que aspiraría a un siguiente mandato, lo cual agitó los ánimos de los líderes opositores y se comenzó a gestar la conspiración.

Humberto Belli dice en su libro sobre la historia de Nicaragua que “Somoza no tenía necesidad de más. El país gozaba de paz y el conservatismo compartía, como socio menor, la mesa del poder”. Pero “sus correligionarios” le insistieron que era el “garante de la estabilidad nacional” y buscó la nueva reelección.

Dos años después de la rebelión de abril de 1954 sucedió el asesinato de Somoza García. Luego vino toda la desgracia nacional hasta llegar a la Revolución sandinista y ahora a la nueva tiranía de Daniel Ortega. Todo por la reelección porque los dictadores no aprenden de la historia.

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